domingo, 24 de diciembre de 2023

La cueva del Misterio en Belén

Al llegar a Belén José y María, encontraron el pueblo lleno de gente que de todas partes venían a empadronarse. Todas las posadas estaban ocupadas; por mucho que buscaron no hallaron albergue ni mesón, porque viéndolos tan pobres, todos los despreciaban, sin haber quien los acogiese ni se compadeciese de ellos. Se vieron forzados a retirarse a un establo o cueva de las afueras de Belén, donde solían acogerse, en momentos de necesidad, los pastores.
Lugar donde nació Jesús

Sigamos a José y María, y entremos con ellos en aquel vil y pobre lugar. Es una cueva abierta en la roca y mide unos cuarenta pies (*) de largo por doce de ancho. Allí, junto al pesebre, están la mula y el buey anunciados por el profeta; son testigos mudos del divino misterio que la mansión de los hombres se ha negado a albergar. A este asilo se acogen San José y la Virgen María. Envueltos están en manto de silencio y de tinieblas. La Virgen dispone los pañales que abrigarán los miembros del Divino Niño. Puesta en oración, aguarda el instante en que al fin verán sus ojos al bendito fruto de sus purísimas entrañas, y le será dado besarle y acariciarle con todo el amor de su corazón.

Es la media noche. La Virgen entiende que se acerca la hora suprema. Su maternal corazón se inunda de inefables delicias y se enajena en un éxtasis de amor. De pronto, traspasando con su omnipotencia las puertas del seno materno, como franquear la piedra del sepulcro, el Hijo de Dios, Hijo de María, aparece reclinado en el suelo a vista de su Madre, y levanta hacia ella sus bracitos como para abrazarla, y vuelve sus dulces y alegres ojillos a mirarla. María ha dado a luz a su primogénito, único Hijo, sin sentir los dolores y pesadumbres del parto, así como el sol da su luz y las flores su fragancia. La Virgen Madre adora al Divino Niño que le mira sonriendo, lo estrecha contra su corazón, le envuelve en aquellos pañales que le tenía preparados, lo acuesta en el pesebre, e inclinándose sobre la cuna de su hijo, la feliz Madre –escribe San Efrén- le dice con amoroso arrullo: “¿De dónde a mí el haber dado a luz a quien siendo uno se multiplica por doquier, a quien siendo tan inmenso tango yo tan pequeño en mis brazos, a quien es todo mío y está entero en todas partes? El día en que Gabriel se abajó hasta mi miseria, de sierva que era bien a ser princesa. Tú del Rey, me trocaste de pronto en hija del Rey Eterno. Humilde esclava era yo de tu divinidad, y ahora soy Madre de tu humanidad, ¡Oh Hijo y Señor mío! De entre todos los descendientes de David escogiste a esta pobre doncella y la ensalzaste hasta el cielo empíreo donde reinas por los siglos de los siglos…”
Es precisamente el lugar donde la tradición señala que nació Jesús. La Basílica de la Natividad de Belén, contiene debajo del altar la Gruta de la Natividad. El sitio exacto donde fue el nacimiento del Señor.
San José adora con María. El cielo se entreabre sobre la cueva de Belén y los primeros deseos de Jesús ascienden hasta su eterno Padre; sus primeros quejidos, sus primeros y suaves vagidos los oye la Divina Majestad como ofrenda y preparan ya la salvación del linaje humano.

¡Feliz cueva de Belén, testigo de semejantes maravillas! ¿Quién de nosotros no enviaría gustoso a ella su corazón en este día? Allí cantan el oficio de Navidad los hijos de San Francisco, el amante apasionado de la pobreza de Jesús en su nacimiento, y besan reverentes el suelo, en el lugar de la cueva donde se leen estas palabras grabadas con letras de oro: “Hic de Virgine Maria Jesus Chistus natus est – Aquí nació Jesucristo de Santa María Virgen”.

Publicado en Cuenca, 24 de diciembre de 2018 y el 24 de diciembre de 2023.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

(*) Un pie es una unidad de longitud, se basa en el pie de los humanos. Se trata de una medida que fue empleada por numerosas civilizaciones antiguas. Un pie equivale a 0,3048 metros, podemos decir que un metro tiene aproximadamente tres pies.

- Relato tomado del libro “Festividades del año litúrgico. Editorial Luis Vives, S.A. Zaragoza. 1945


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