sábado, 2 de diciembre de 2023

San Francisco Javier (1506-1552). Festividad del 3 de diciembre.

      Nació Francisco en su castillo, un Martes Santo, concretamente el 7 de abril de 1506. Su infancia y primera juventud transcurrió entre los duros azares de la guerra, que le enseñaron nobleza y valentía, y que con sus tristes consecuencias de lágrimas y pobreza endurecieron su cuerpo y le acostumbraron a las privaciones de la vida. No le sonreía la carrera de las armas después de los duros reveses sufridos por su padre y por sus hermanos. Prefirió la carrera de las letras y en busca de la gloria se trasladó a París a finales del verano de 1525. Allí lo esperaba Dios.

San Francisco Javier

En París coincidió con el experto soldado Ignacio de Loyola que también había ido por estudios, supo ganarse el corazón del joven navarro y echar en él la gota divina del desengaño sobre todos los ideales mundanos.

El varano de 1533 era un humilde discípulo de Ignacio, poco después hacía los Ejercicios Espirituales, y ante la figura amable de Cristo Rey quedaba para siempre definida la orientación de su vida. El 15 de agosto de 1534 pronunciaba sus primeros votos y se enrolaba en las banderas del ejército misionero que había de capitanear.

A Ignacio le costó su conquista más que ninguna otra cosa, pero una vez vencida y atraído al embrión de lo que iba a ser la Compañía, sus entusiasmos incluso van por delante de la prudencia del fundador, y ya en Roma se desconsuela pensando que no se le ha elegido para la misión de Asia que pedía el rey de Portugal.

Aunque a última hora, por la enfermedad de un compañero, será Francisco quien vaya a Goa, evangelice con su divina impaciencia la India, recorra las islas de las especias, entre en el Japón y bautice a miles de nuevos cristianos, casi en soledad, como un apóstol sin freno, en los pocos años que le quedan hasta que muere, consumido de ansias y de fiebre, a las puertas de China.

Patrón y modelo de misioneros, este hombre que nació encastillado es un viajero para quien el mundo es demasiado pequeño y el tiempo demasiado corto, su vida no será nunca la defensa, sino la conquista para el imperio de Dios, y así gana territorios inmensos y lejanos, inimaginables, ensanchando la Iglesia hasta que el cansancio la mata en pena aventura de predicar a Cristo.

En Cantón, abandonado de todos, en una pobre choza de la isla desierta, muere consumido por la fiebre, con los ojos fijos en la mies y el nombre de Jesús en los labios. Era la madrugada del sábado 3 de diciembre del año1552.

El apostolado de San Francisco Javier no se explica por sus cualidades puramente humanas. Hay que remontarse a las alturas de la gracia, que se da sin límites al que se le entrega dócilmente. Los milagros eran cosa ordinaria en él. Se mencionan hasta cincuenta y seis muertos resucitados, veinte de los cuales se refirieron en público ante la gente            asistente delante del papa Gregorio XV.

Publicado en Cuenca, 3 de diciembre de 2020 y el 3 de diciembre de 2023.

     Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

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