jueves, 1 de enero de 2026

Festividad del día 2 de enero. "El dulce nombre de Jesús"

El dulce nombre de Jesús

La Iglesia ha querido celebrar con Misa y Oficio propio el Santo Nombre de Jesús. La fecha litúrgica es el domingo intermedio entre la Circuncisión y la Epifanía. Como puede ocurrir que no haya ningún domingo entre las dos fiestas, está determinado que, en este caso, sea el día 2 la fecha litúrgica para la celebración del Santo Nombre de Jesús. No se trata de conmemorar el día y la ceremonia de la imposición, que se ha conmemorado el día 1, fiesta de la Circuncisión. Se trata de celebrar el propio Nombre, el Nombre en sí mismo considerado.
Dulce nombre de Jesús.
   Fue San Bernardo quien deseaba que se celebrase con fiesta particular el Santo Nombre de Jesús e hizo cuanto pudo para logarlo, sin que viese satisfecho tan santo deseos.

El Papa Clemente VII, cediendo a las instancias de los Freiles Menores autorizó a los mismos en 1530 para que celebrasen dicha fiesta en sus conventos el día 14 de julio. Siena, patria de San Bernardo, obtuvo el mismo privilegio en 1582, y Florencia en 1684. Por fin, el Papa Inocencio XIII la hizo universal y señaló para su celebración con oficio propio el segundo domingo después de la Epifanía. Posteriormente se hizo fijado el domingo comprendido entre la Circuncisión y Reyes,, y no habiéndolo, el 2 de enero.

Desde tiempo inmemorial termina la Santa Iglesia todas las oraciones por la invocación del Santísimo Nombre de Jesús.

Cuenta la historia que se hallaba Belgrado cercada por las tropas de Mahomet II, y furioso éste porque el refugio aportado por el valiente Huniades, después de vences a su flota, había logrado penetrar en la plaza sitiada, dio orden de un ataque general a la ciudadela. Once días consecutivos de una lucha desigual y cruelísima pusieron a los cristianos en situación desesperada. Sostenía el ánimo de los sitiados con palabras confortadoras el gran apóstol San Juan de Capistrano. A él acudió Huniades para comunicarle la inminencia del desastre. “Tened confianza, le contestó el misionero, porque defendemos la causa de Dios y Él estará con nosotros”. Escoge en nombre de Dios cuatro mil guerreros, los enardece con su elocuencia y les hace prometer que le seguirán a donde quiera, invocando el nombre de Jesús. Se reanudó la lucha al día siguiente, y en lo más recio de la pelea aparece Juan de Capistrano enarbolando un blanco estandarte en el que refulge con grandes caracteres en oro el monograma de Jesús. Le rodearon los valiente y al grito de ‘Victoria, Jesús, victoria!”, se lanzan como leones al combate. Nada resiste a su empuje, el nombre de Jesús llena de valor y los hace invulnerables, y causa tal espanto en los sarracenos que huyen a la desbandada, logrando los cristianos aquella célebre victoria de Belgrado, aniquiladora del poderío musulmán.

Publicado en Cuenca, 2 de enero de 2021 y el 2 de enero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Santos Gregorio Nacianceno y Basilio el Grande (329-389 y 330-379). Festividad del 2 de enero.

     Comenzamos un nuevo año y con el damos la vuelta al santoral. Hoy os traigo a dos grandes santos Gregorio Nacianceno y Basilio el Grande. Eran como almas gemelas, como suele decirse; de la misma edad, los dos naturales de Capadocia, hijos y hermanos de otros santos, y además primero condiscípulos y más tarde compañeros que buscan la perfección entre los monjes de Annesi, en el Ponto.

Gregorio y Basilio están ávidos de soledad, de vida espiritual, de estudio, y paralelamente ambos verán contrariada esta vocación y tendrán que salir de su retiro para ser obispos, batallar con los arrianos y con los césares, y capear tiempos muy duros de la Iglesia.

Les vemos aureolados de oro, con la pluma en la mano (a san Basilio también con la paloma del Espíritu Santo visible posada sobre el hombro), la barba fluvial, envuelta en los rígidos pliegues de sus ropajes, sabios y ardientes en la fe, como si fueran de otro mundo, casi angélicos, en virtud, ciencia y autoridad.

San Gregorio Nacianceno y San Basilio el Grande

Vistos de cerca se humanizan; de san Basilio sabemos que era incorregiblemente testarudo y temerario; de Gregorio se conocen finos matices de su intimidad por cartas y un poema autobiográfico; y nos gusta recordarlos en sus años juveniles, cuando estudiaban juntos en “la dorada Atenas”, o luego en Annesi, inseparables.

Hasta que san Basilio, obispo contra su voluntad, hizo a su vez obispo de Sasima a Gregorio, también a pesar suyo, y sus relaciones se enturbian; tres años después de morir Basilio, su amigo le dedica un gran panegírico recordando con emoción tantos afanes comunes que hoy se evocan también en este mismo día.

Aquella diócesis de la que fue obispo Gregorio, se lamentaba de verse obligado a ejercer más de gendarme que de obispo a ser tierra de bandidos y refugio de herejes; pero sabedor de que pocos obispos podrían soportar esa situación, supo mantener la fe verdadera en su diócesis. Luego pasó a ser patriarca de Constantinopla, en el año 381, y viendo las divisiones que existían en esa iglesia, tomó la determinación de retirarse a Nacianzo donde  murió el 25 de enero del año 389.

Ambos santos de hoy fueron doctores de la Iglesia denominados “capadocios”.

Publicado en Cuenca, 29 de diciembre de 2020 y el 2 de enero de 2026.

     Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

_____________

FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.