Domini canes, los perros del Señor
Hoy, 8 de agosto, celebramos la festividad de San Domingo de Guzmán.
Cuando visité la ciudad de Palencia y pude disfrutar de su temperatura ambiental moderada ofrecida por su río Carrión, que atraviesa
la ciudad ofreciendo la frescura de sus aguas a quien pasea por sus orillas.
Pues este Santo de hoy fue un joven escolar de Palencia, tenía catorce años,
estudió artes, teología. El nació en Celeruega, un pueblo de la provincia de
Burgos, hacia el año de 1170. Sus padres fueron Félix de Guzmán y madre Juana
Garcés, más conocida como Juana de Aza que fue beatificada en el año 1828.
Al terminar la carrera de artes
en 1190, se hizo dominico regular en la catedral de Osma. Fue en el año 1191,
ya en Palencia, cuando vende sus libros, unos códices de gran valor económico;
dando el dinero obtenido por ellos a los pobres.
Al concluir los estudios de
teología en 1194, se ordena sacerdote y fue nombrado regente de la Cátedra de
Sagrada Escritura en el Estudio de Palencia.
En el año de 1205, cuando es canónigo
de la catedral de Osma, acompaña a su obispo en una misión a Dinamarca para concertar
la boda del hijo del rey Alfonso VIII, el príncipe Fernando. Esta unión no llegó
a celebrarse, pero a su paso por Provenza se horrorizan ante el gran foco
herético que allí había y se quedan en el Lenguadoc para convertir a los
albigenses. Santo Domingo, dando ejemplo de caridad y de pobreza, convierte a
quien lo llegó a conocer, con el rezo del rosario y la persuasión.
Pasan años de crímenes, matanzas
y sangrientas guerras, cuando vuelve una relativa calma empieza a cobrar cuerpo
la creación de una Orden de Predicadores, sacerdotes de sólida formación
intelectual, ligados con votos, viviendo en la pobreza y dedicados a la tarea
de predicar y enseñar. El Papa Inocencio III aprueba la iniciativa en 22 de
diciembre del año 1216, los dominicos se extienden por toda España.
Sus hazañas se pintan en los
frescos de la Capilla de los Españoles en Santa María de Novella de Florencia:
allí vemos la gloria de la Iglesia militante y triunfante, servida por los domini canes, los perros del Señor (cuyo
pelaje reproduce el hábito blanco, en honor de la Virgen, con capa negra de los
predicadores) que defienden con uñas y dientes la fe contra los lobos de la herejía.
Sus emblemas son una estrella y un perro con una antorcha en
la boca.
Podemos ver su emblema en la
fachada de la iglesia del convento de San Pablo, donde encima de la puerta
podemos apreciar el perro, emblema de la Orden creada por Santo Domingo. En el
interior del Parador podremos encontrar en la cafetería la imagen de Santo Domingo
y al perro con la antorcha en su boca.
Con su Orden claramente
estructurada y más de sesenta conventos en funcionamiento, agotado físicamente,
fallece el 6 de agosto de 1221, tras una breve enfermedad, a los 51 años en el
convento de Bolonia. Sus restos permanecen sepultados en la Basílica de Santo Domingo
de Bolonia. En 1234 el Papa Gregorio IX lo canonizó. La Iglesia católica
celebra su fiesta el 8 de agosto.
Publicado en Cuenca, 8 de agosto de 2019 y 8 de agosto de 2024.
Por: José María Rodríguez González.
Profesor e investigador histórico.
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