sábado, 10 de abril de 2021

Domingo de la Divina Misericordia. 11 de abril.

 Todos somos conscientes de que la Resurrección de Cristo introdujo una novedad en la historia del hombre.

La Iglesia celebra el Domingo de la Divina Misericordia en segundo Domingo de Pascua que este año ha caído el 11 de abril. La celebración viene originada por las revelaciones de Jesús a la religiosa polaca santa Faustina Kowalska, sobre su Divina Misericordia en el pueblo de Plock de Polonia.

El Papa San Juan Pablo II, en la homilía del 30 de abril del año 2000, en la canonización de Santa Faustina dijo: “Es importante que acojamos el mensaje que nos transmite la palabra de Dios en este segundo domingo de Pascua, que a partir de ahora en toda la Iglesia se designara con el nombre de Domingo de la Misericordia.” Desde entonces venimos celebrando este domingo con el nombre que le asigno San Juan Pablo II.

Es cierto que con la aparición de Jesús a Tomás cierra el ciclo de las apariciones del Resucitado en la octava de Pascua. Cada una de las apariciones nos va presentando a Jesús como vencedor de la muerte y su vida gloriosa junto al Padre, naciendo en nosotros una nueva realidad en el que Él vive para siempre.

Duda de Santo Tomás. Capilla de Santa Bárbara.
Catedral de Cuenca.

La incredulidad de Tomás reviste un carácter especial pues algo de incrédulo tenemos todos. Jesús venía apareciéndose de distintas maneras a diferentes personas, y entre ellas a los apóstoles el día que Tomás estaba ausente. Al contarle sus compañeros lo sucedido él dijo: ·Si no lo veo, no lo creo” y a los ocho días Jesús volvió al Cenáculo donde estaban todos, incluido Tomás. Y Jesús le señaló: “Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo sino creyente”, contestando Tomas: “Señor mío y Dios mío”.

El mensaje de este día es que Dios nos ama a todos, no importa lo grande que sean nuestras faltas. El quiere que reconozcamos que su Misericordia es más grande que nuestros pecados para que nos acerquemos a Él con confianza para que recibamos su Misericordia y la dejemos derramar sobre todos nosotros.

Feliz Domingo de la Divina Misericordia.

Cuenca, 11 de abril de 2020.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

 

 

 

viernes, 2 de abril de 2021

Sábado Santo. La solemnidad de tiempos pasados

    Quiero traer a la memoria, de quienes me siguen en mis artículos, los misterios que  nos presentan la Semana Santa para un cristiano, hablando del Sábado Santo.
    Trasladémonos con el pensamiento a diez siglos atrás y veamos lo que ocurre en las grandes basílicas cristianas. Por ejemplo en la de San Juan de Letrán en Roma.
    Las ceremonias actuales del Sábado Santo, sólo son una pequeñez comparadas con los antiguos oficios de la Vigilia de Pascua cuya magnificencia se comprenderá detallando sus partes.

    Hace muchos años, la noche del sábado al domingo de Pascua, se dedicada casi entera al bautizo de los catecúmenos, o sea, de los judíos y gentiles que se disponían a la recepción del Sacramento que nos limpia del pecado original.
    En los primeros siglos de la Iglesia solían ser muy numerosos los catecúmenos, los cuales eran atendidos por el obispo con entrañable solicitud. Cuando era juzgados aptos, entraban a formar parte de la clase de los electos o competentes, y al llegar la cuaresma se les hacía asistir a la iglesia, se les preguntaba públicamente y así los fieles eran testigos de lo que sabían, se los exorbitaba, se les enseñaba el Credo y el Padrenuestro y con fervorosas exhortaciones se les acababa de disponer, y finalmente acudían a la fiesta del Bautismo.

    Tal vez si hiciéramos esto ahora con nuestros jóvenes encontraríamos que algunos de ellos, posiblemente no sabrían algunas de las oraciones básicas de cualquier cristiano, cosa que deberíamos corregir si queremos que nuestra religión siga existiendo o no sea sustituida por otras. Me apenaba mucho cuando impartía clases que los alumnos no conocieran la Historia Sagrada o verdades básicas de nuestra fe, creo que deben ser el seno de la familia quienes mantengan la llama viva de nuestro Credo.  
    Otro momento importante del Sábado Santo es el referido al fuego nuevo. Después de la hora Nona, que cae hacia las tres de la tarde, no mucho antes de la puesta de sol, el obispo acompañado de su clero iba a la basílica. En el atrio, ya encontraba en un recipiente, fuego que se había encendido con la chispa de un pedernal. Eran años en que no se conocían las cerillas ni ninguna otra manera de obtener fuego, y cada día antes de Vísperas se solían encender las lámparas y  cirios con fuego sacado de una piedra; y  como nada profano había de mezclarse con la sublime majestad del oficio divino, se bendecía el fuego de antemano con una oración.

    Aquella costumbre fue perdiéndose durante el siglo X, conservándose sólo la solemnidad del Sábado Santo por su particular significado del día.
    Como estudioso de la icnografía, explicaré el significado de cada uno de los elementos y actos de este día. El fuego nuevo al brotar repentino del pedernal recuerda a Jesús, verdadera luz del mundo, que escondido bajo la losa del sepulcro, sale resplandeciente del mismo en su gloriosa resurrección.

    En el interior del templo se apagan todas las lámparas para reanudarse luego el fuego bendito. Recuerda esto, que a la muerte de Jesús una profunda obscuridad cubrió la faz de la tierra, y sobre todo que el mundo moral se hallaba envuelto en las más densas tinieblas, pero con la resurrección de Cristo, en la Iglesia renace la fe, los Apóstoles proclaman la divinidad de Jesucristo y todo hombre recibe el Don inefable de la Luz Divina.

    El celebrante vestido de la dalmática blanca, anuncia por tres veces a los fieles, con tono de voz elevado: ”Lumen Christi” (Ved ahí la luz de Cristo). Cada vez que entona prende con el fuego nuevo una de las candelas que lleva puesta en una caña, con lo cual parece decir: “Cristianos, dad gracias a Dios, pues Cristo acaba de resucitar y os trae la luz con la cual podréis reconocer un solo Dios en tres Personas, como tres son las candelas que forman un solo cuerpo con la caña”.


     Hoy también se bendice y se enciente el Cirio Pascual. Una vez que se bendice el fuego un cirio de grandes dimensiones, también será bendecido. Este cirio es otra figura de Jesús vuelto a la vida. Cuando está apagado, representa al Señor en el sepulcro. El diácono llega, como en otro tiempo María Magdalena en el sepulcro y las otras santas mujeres, con aromas, que son los granos de incienso, para embalsamarle. El encendido del cirio, simboliza la resurrección. Para que se tenga en sentido misterioso de aquella luz, el cirio se adorna, con el cuerpo glorioso de Cristo, de cinco cicatrices formadas por los cinco granos de incienso que el diácono clava en la cera en forma de cruz.
    Por mucho tiempo sirvió el Cirio Pascual de calendario, pues en su misma cera o en tablillas de él suspendidas se escribía la festividad de las fiestas movibles dependientes de la Pascua. Era el patriarca de Alejandría, ayudado de sus célebres astrónomos quien calculaba la fiesta de Pascua y enviaba al Papa el canon o lista de las festividades del año, el cual lo comunicaba a las iglesias de Occidente y los obispos, a falta de impresos, las anunciaban a los fieles por medio del Cirio Pascual.

Feliz Sábado Santo y feliz Pascua de Resurrección.

Publicado en  Cuenca, 31 de marzo de 2018

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

miércoles, 31 de marzo de 2021

LA ÚLTIMA CENA. Jueves Santo

 Institución de la Eucaristía y del sacerdocio
¿Por qué el Jueves Santo se celebra la última cena de Jesús? Repasemos los libros de la liturgia y encontraremos la razón y el por qué:
    Llegaba ya a su fin el día catorce del mes de Nisán. Era la tarde del jueves, pero según el modo de contar el tiempo de los judíos, había ya empezado el viernes, primer día de los ácimos.

    Era el momento de cumplir con los ritos simbólicos de la Pascual.

    El Cenáculo estaba dispuesto para recibir a Jesús y a sus discípulos. Todos llegaron al anochecer. Venían de Betania. Se sentaron  a la mesa los doce alrededor del Maestro, y empezaron a cenar.
    Ninguno de los ritos ordenador omitió Aquel que un día dijo a Juan Bautista: “Menester es que cumplas todas las prescripciones de la Ley”.
    Tras la primera parte de la cena en que se comía el cordero pascual con pan sin levadura y lechugas silvestres, seguía la otra que era menos ordenada y estaba separada de la primera por la ablución de las manos.
    En esta segunda parte de la cena instituyó Jesús el más augusto de los Sacramentos, la Eucaristía, y la más sublime por las dignidades, el sacerdocio.
No traeremos aquí todos los pormenores del relato evangélico, pero si recordaremos los hechos principales.
    Mis amados apóstoles –dijo el Señor-, con vivas ansias deseé comer esta Pascua con vosotros, antes de que padezca”.
    En el momento en que el ritual ordenaba a los convidados que se lavasen las manos, Jesús, el Hijo de Dios, a punto de pasar de este mundo al Padre, sabiendo ya que Judas le había vendido, quiso dar a los suyos a quienes tanto amaba, nuevo y supremo testimonio de su amor. Tomó un paño y se lo ciñó a la cintura, vertió agua en un lebrillo y arrodillándose ante sus apóstoles, empozó a lavarles los pies.
Simón Pedro no pudo aguantarlo. Cuando Jesús le llegó a él, exclamó: “Tú, Señor, tú lavarme a mí los pies?
-No entiendes ahora lo que hago- le respondió Jesús con mansedumbre-; más adelante lo sabrás-
-Jamás toleraré- respondió Pedro- que Tú me laves los pies.
-Si note lavo los pies, no tendrás parte conmigo.
-¡Oh! Si es así, Señor, lávame no solamente los pies, sino las manos y la cabeza.
-No es necesario- insistió Jesús-. El que acaba de lavarse limpio está; sólo necesita lavarse los pies, para limpiar las manchas del viaje. Vosotros, limpios estáis, bien que no todos.
Sentándose Jesús de nuevo a la mesa, absorto de todas las grandes cosas que iba a ejecutar.
Afligido estaba visiblemente por la inminente traición de Judas: “En verdad, en verdad os digo, que uno de vosotros me hará traición, y ese tal come conmigo”.
    Los discípulos horrorizados se miraban unos a otros, dudando de quién hablaría. “Quién es?, dijo Pedro al oído de San Juan. Y Juan, recostándose más sobre el pecho de Jesús, le preguntó: “Señor. ¿Quién es?”
    -Es aquel a quien Yo daré ahora pan mojado.
    No oyeron los demás apóstoles estas palabras dichas por Jesús en voz baja. Por lo que siguieron preguntando: “Señor, ¿seré yo por ventura?” También Judas le preguntó: ”Señor,  ¿soy yo acaso?” “Tú lo has dicho”, le respondió Jesús, como para obligarle a que reparase mientras en la gravedad de su pecado. Esta respuesta de Jesús la oyó solamente el traidor y la entendió, pero se obstinó en su culpa.
    Teniendo muy presente a su espíritu la inicua traición de Judas, instituyó Jesús el Sacramento por el que se dió en comida a todos los fieles hasta la consumación de los siglos.
    Tomó el pan con sus santas y venerables manos, lo partió y dio a sus discípulos diciendo: “Tomad y comed: esto es mi Cuerpo”. Tomando asimismo el cáliz, dio gracias, y se los dió diciendo: ”Bebed todos de él: porque ésta es mi Sangre, Sangre del nuevo Testamento, la cual será derramada por muchos para remisión de sus pecados”. Y añadió: ”Haced esto en memoria mía”.
Tales fueron con admirable sencillez e inefable grandeza, la primera comunión y la primera ordenación. La fe y la pureza de corazón tan admirables de los once apóstoles fieles, consolaron algo al Divino Maestro de la infame traición de Judas.

    En Cuenca la Hermandad de la Santa Cena es de reciente refundación y digo refundación porque se tiene noticias de la existencia de un paso que fue esculpido por Marco Pérez en madera de nogal sin policromar y que desfilaba el Jueves Santo, desaparecido, tal vez quemado en la Guerra Civil. La fundación definitiva de la Hermandad fue en el año de 1985. Sus estatutos fueron aprobados por Don José Guerra Campos el 27 de enero de 1987. El nuevo paso es obra del escultor valenciano Vicent Cortina, siendo entregado en el año de 1983.



Publicado Jueves Santo. Cuenca, 29 de marzo de 2018



Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

martes, 30 de marzo de 2021

El valor de la imagen

La imagen es la escritura que despierta los sentidos.

Sin duda alguna, uno de los textos más elocuentes sobre el valor de la imagen en el siglo XII es el conocido de san Bernardo cuando, en 1124, arremetió en su polémica contra el lujo escultórico cluniacense.

Dejando al margen la intención de la polémica, que no trae nada más que enfrentamientos, nos encontramos un hecho paradigmático en la historia de cómo los cluniacenses reaccionaron de forma diametralmente opuesta a los cistercienses ante una misma imagen. Valorando estos hechos diré que mientras los cistercienses necesitaban de apoyos visuales para el desarrollo de sus oraciones, los cluniacenses ven en ellas distracción y evasión en su recogimiento.

Si buscamos en los anales de la historia nos encontramos con una carta escrita por el Papa Gregorio Magno a Sereno, obispo de Marsella, por causa de haber destruido las imágenes de su diócesis; le recrimina al obispo porque al destrozar las imágenes ha privado a los fieles, especialmente a los incultos, de las enseñanzas que el pueblo podrá recibir visualmente, puesto que “una cosa es adorar y otra conocer a través de la historia pintada, qué es lo que hay que adorar. Porque lo que la Sagrada Escritura proporciona a los que saben leer, es lo que la pintura proporciona a los analfabetos que saben mirar”.
Sátiros. Reja del Coro. Siglo XVI. Catedral de Cuenca.

Para cerrar esta introducción antes de proseguir con las criaturas de las que hablamos ayer, describiéndolas iconológicamente manifestaré las tres causas que señaló santo Tomás de Aquino para justificar la presencia de las imágenes en los templos.

La primera es ya conocida sobre la instrucción al pueblo, que al no saber leer queda ilustrado con sólo verlas. La segunda razón es que no le basta con oír hablar de los misterios de la fe, los recuerda mejor si ha visto una ilustración tanto de la palabra de Dios como de la vida de los santos; así pues, las imágenes proporcionan un efecto semejante al de las lecturas y finalmente, la tercera razón es que las imágenes nos recuerdan tanto el amor de Dios como los ejemplos de los santos, y en consecuencia el hombre asimila mejor lo que oye si lo apoya con un soporte visual.

Espero que tras estas explicaciones comprendamos mejor el poder catequético que desempeña este conjunto de imágenes en el arte del Medievo e incluso en nuestro tiempo una vez que se le explica a la gente el cometido que tienen estas bellas imágenes que inundan tantos los muros, como las rejas del siglo XVI de la Catedral  de Cuenca, como así es también en el resto de catedrales del mundo.

Publicado Cuenca, 31 de marzo de 2020.

Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

lunes, 29 de marzo de 2021

Bestiario del diablo. Su representación iconográfica.

La representación del diablo. Su Bestiario.

La Edad Media parece haber pensado con pasión que todo pudiera ser símbolo, pero hay que estudiar este simbolismo en sus fuentes y textos, pues existe el peligro de deformar con la mejor buena fe su verdadero significado.
Diablo Botis. Iconografía marginalista siglo XV
Catedral de Cuenca.
  A mitad de la Edad Media aparece el talento enciclopédico de san Isidro quien supo sintetizar a Cicerón, a Horacio, a Ovideo, a Marcial, a Plinio, a Juvenal y a Luciano, a los que resumió sin sacar consecuencias morales de los animales y sin dar tampoco interpretaciones alegóricas, porque sería la obra de los Physiologi o de los bestiarios (1*).

No debe olvidarse que la Edad Media rara vez ha inventado; solamente se ha limitado a beber en las fuentes antiguas, en las que a veces ya había un intento de moralización. Por tanto los primeros comentarios simbólicos se hallan en los autores antiguos, de los que se alimentarán los Padres de la Iglesia; todo se cargará de sentido, aunque sea muy poco lo que se sepa del comportamiento animal.

Tengo que decir que es difícil dar una definición breve, para este artículo, de lo que es el Physiologus, creo que la más acertada es la que dio el especialista italiano Sbordone que lo calificó de pequeño manual zoológico-simbólico.
Perro. Iconografía marginalista. siglo XV. Catedral de Cuenca

El libro original fue creciendo de contenido con los años y llegó a tener 200 descripciones no sólo de animales sino también de plantas y minerales, así que la obra se dividió en tres partes: bestiario, herbario y lapidario.

En España no paso desapercibida esta obra, pues el humanista sevillano Gonzalo Ponce de León llevó a cabo en Roma la traducción al latín, el llamado Physiologus Epiphani, en época del Papa Sixto V, al que dedicó el libro. Editado en Roma en el año 1587 y 1601, apareciendo en París y en Amberes (2*).

Tras esta breve explicación entro de lleno en el bestiario de Satanás.

Hoy en día somos muy morbosos y todo esto nos llama la atención desmesuradamente y comenzaré diciendo que son muy numerosas las encarnaciones del espíritu del mal, y los animales pueden ser reales, fabulosos y monstruosos, como lo podemos observar en la iconografía del siglo XV en la Catedral de Cuenca, pues tenemos un verdadero bestiario en nuestros arcos góticos del siglo XV.
Cerdo. Iconografía marginalista. Siglo XV. Catedral de Cuenca.

La imagen de Leviatán es la Ballena que los Salmos: 73, 14 y 103,26 describe como monstruo infernal; en su vientre estuvo Jonás cuando fue arrojado al mar. A veces el demonio de Macho Cabrío, de Cabra, de Camaleón (por su poder de transformación) o de Gato negro. Pájaro diabólico es el Murciélago, especie de vampiro que chupa la sangre de los niños dormidos. Los orientales califican el Perro de impuro, es el símbolo de los pecadores, que como el perro se alimenta de lo que ha vomitado, como recuerda San Pedro en la segunda Epístola.
Arpía masculina. Iconografía marginalista siglo XV. Catedral de Cuenca.

Son demonios los animales que se arrastran por la tierra y viven en ciénagas como el Sapo, símbolo de la avaricia, la Rana, El cocodrilo, cuya boca es comparada con la del infierno, y el Erizo, que destruye las viñas. A Satanás alude  el Leopardo, cuyo pelaje simboliza la ambigüedad del demonio: también es bivalente el León. Otro destructor de las viñas del Señor (Cantar de los Cantares 3,15) es el Zorro, símbolo de la hipocresía, como el Jabalí, que destruye con violencia. El símbolo más universal es la Serpiente, el Mono, cuyo rostro tanto recuerda al del diablo.
Dragón. Iconografía del siglo XV. Catedral de Cuenca.

El poder del demonio queda simbolizado por los cuatro animales recordando en los salmos (90,13); áspid, basilisco, león y dragón. El áspid, según Honorio de Autun, es un pequeño dragón, que huye de los encantamientos colocando una oreja pegada al suelo y tapándose la otra con la punta de la cola. El basilisco es el rey de las serpientes y lleva en la cabeza una cresta. 
El dragón es una variante de la serpiente y la Quimera es un híbrido de cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de serpiente. Otro animal demoniaco y fabuloso es el grifo, con cuerpo de león y cabeza y alas de águila. Quizá los más frecuentes son los monstruos semihumanos, como el Sátiro, derivación demoníaca de un ser mitológico, y otro tanto hay que decir del centauro, mezcla de hombre y de caballo, de la Esfinge y de la Sirena, ésta última, sin duda, la más conocida. Aún se mencionan unos seres monstruosos como los pigmeos, los esciápodos, etc., pero carecieron de significado moral.

Publicado en Cuenca, 30 de marzo de 2020.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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-1* C.S. Lewis; La imagen del mundo, 4-8 y 113-114. Barcelona 1980.
     -2* El Fisiólogo atribuido a san Epifanio, pp. XV-XIX, Madrid, 1986.
 -Iconografía e iconología de la Catedral de Santa María. José María Rodríguez González. Diputación de Cuenca. 2013.
-Mensaje simbólico del arte medieval. Santiago Sebastián. Madrid. 2009.

sábado, 27 de marzo de 2021

Luna Llena del Gusano (Marzo) 28 de marzo

La mitología de la Luna Llena.
    La Luna para algunas mitologías representa el poder femenino, es la Diosa Madre. Desde los orígenes de la humanidad ha existido inquietud por el culto y el estudio de la Luna. La mitología grecolatina contaba entre sus dioses con la diosa Selene, otras diosas similares fueron, Artemisa en Grecia y Diana en Roma.
    Cuentan las leyendas que mirando a la luna se puede ver una rana, ésta es un animal lunar, portadora de agua, lo mismo que el sapo, que también es un animal lunar. Se dice que el sapo de tres patas habita en la Luna y que sus tres patas simbolizan las tres fases lunares.

    Existen muchos mitos sobre nuestro satélite, popularmente se habla de que la locura aflora durante las noches de Luna llena, de ahí el término Lunático, del mismo modo se afirma que durante este período de plenilunio aumentan los asesinatos y suicidios.
    Hoy es el Plenilunio de marzo. Cada Luna Llena tiene un nombre y la de marzo se llama Luna Llena del Gusano porque la temperatura inicia lenta subida y la tierra comienza a deshelarse. Aparecen los gusanos anunciando la vuelta de los pájaros y el inicio de la primavera.
    La Luna es un foco de atención para poetas, creyentes, enamorados y pensadores, usando como referencia sus poderes sobrenaturales se le ha nombrado como madre, lo mismo que al Sol se le ha tenido como el padre.

    Los mitos creados por la humanidad todavía se toman como reales, aún teniendo explicación científica de ellos, pero aunque en la actualidad la ciencia los haya desmentido, siempre existe un corazón enamorado que ve en ella el reflejo de su amor, el poeta el sentido de su inspiración y el científico la belleza de una Luna Llena que se deja ver su más profundo corazón.

Publicado en Cuenca, 20 de marzo de 2019.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.


viernes, 26 de marzo de 2021

El cordero como signo de sacrificio y entrega. 27 de marzo. A las puertas de la Semana de Pasión.

   En mi estudio sobre la simbología y la catequética de la rejería del siglo XVI en la Catedral de Cuenca (libro que saldrá a la venta en la próxima feria del libro), me quedé sorprendido cuando en la base de una de las columnas de altar mayor, traza de Sancho Muñoz, año 1510 y obra de Juan Francés) me encontré con una oveja y dos tréboles; uno delante, debajo de su boca y otro en su parte trasera, sobre su lomo. Eso me llevó a estudiar ambas cosas. (En parte son por estas cosillas, las que me llevan en estos momentos, a descubrirles lo que en su día investigué y que me gustaría, algún día, explicárselas en insitu, en las visitas guiadas de los primeros sábados de mes).
Oveja con tréboles. Columna izquierda de la calle central. Presbiterio.
Obra de Juan Frances. S. XVI. Catedral de Cuenca
Si conocemos un poco la Biblia nos daremos cuenta que desde el A.T. viene tratándose el tema, pues son los profetas Isaías y Jeremías quienes anuncian la llegada de un servidor de Dios dulce como un cordero. El apóstol Pablo, en su epístola a los Corintios (1 Co. 5,7) se refiere a Cristo como el Cordero Pascual que ha sido inmolado. Y San Juan en el Apocalipsis lo cita varias veces, una de ellas dice: “Entonces vi, de pie en medio del trono y de los cuatro Vivientes y de los Ancianos, un Cordero, como degollado…” (Ap. 5,6) y sigue: “Cuando lo tomó, los cuatro Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron delante del Cordero…” (Ap. 5,8) y el capítulo 6 del Apocalipsis lo titula: Cordero rompe los siete sellos. Por tanto podemos concluir que el que está en el trono es Jesús en todo su poder y deidad. El Cordero es el Hijo de dios.
Hablando del N.T. a Jesús lo identifica como el Cordero que ofrece su sangre para liberarnos de la carga de nuestros pecados (Jn 1,36).
Ya hemos visto el significado del cordero y ¿el Trébol de tres hojas, que pinta con el cordero en la base de la reja del altar Mayor?  Eso me preguntaba yo hasta que encontré el punto de unión. Os contaré la historia que los unirá a ambos.
En la época de predicación y extensión del cristianismo san Pancracio, (el día 17 de marzo os conté su vida) estuvo por las tierras de Irlanda predicando la palabra de Cristo. Su biógrafo cuenta que un día se encontraba junto a un grupo de gente e intentaba explicares el significado de la Santísima Trinidad, pero sin éxito alguno porque no entendían tal concepto de tres en uno. Fue entonces cuando san Pancracio mirando al suelo vio un trébol entre la hierba que estaba a sus pies. Lo arrancó y se lo enseño a su público, explicando que al igual que de un solo tallo de trébol salen 3 hojas diferentes, que serían: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y los tres eran un solo trébol, igual ocurre con la Santísima Trinidad y fue así como comprendieron el gran Misterio de la Trinidad.
Pues bien, partiendo de estas dos historias podremos afirmar que la representación del cordero con el trébol está representando, además de a Cristo a la Santísima Trinidad. Y el que haya un trébol delante y detrás del cordero nos habla que Dios es presente pasado y futuro, en Él no hay término de tiempo.
Otra forma de representación lo tenemos en el sagrario de la capilla del Espíritu Santo de la Catedral de Cuenca. Un cordero y una cruz. ¿Cómo surge esta representación? Intentaré explicarla.
Sagrario de la capilla del Espíritu Santo.
Catedral de Cuenca.
Según el “Liber Pontificalis”, Constantino el Grande regaló al baptisterio Laterano (1*) una estatua de oro de un cordero derramando agua que fue emplazada entre dos estatuas de plata de Cristo y San Juan Bautista; el Bautista estaba representado portando un rollo inscrito con las palabras: “Ecce Agnus Dei, ecce qui tollet peccata mundi.” Desde el siglo V, la cabeza del cordero empezó a ser rodeada por la aureola. Es menester decir que el cordero representa a Jesús crucificado atravesado por la lanza, el Cordero de Dios que se ofrece en sacrificio por la salvación del hombre. Diversos monumentos también muestran al cordero con su cabeza coronada portando la Cruz. En el año 692, en el Concilio de Constantinopla, para evitar confusiones con otras religiones y creencias que a lo largo de la historia podría surgir simbología similar, como el culto al dios Dionisio, donde los fieles sacrificaban un cordero para inducir al dios a regresar a los infiernos, se impuso que en el arte cristiano se representara a Cristo en la cruz, ya no como cordero sino en forma humana.
Otra forma de representación es el cordero portado en los hombros. Esta escena sobre los hombros del Buen Pastor es un símbolo del alma de los difuntos llevado por Nuestro Señor al cielo. Esta interpretación está en armonía con una antigua oración por los difuntos que dice: “Te rogamos Dios… que seas misericordioso con él en el juicio, habiendo redimido por tu muerte, líbralo del pecado, y reconcílialo con el Padre. Se para él el Buen Pastor y llévalo sobre tus hombros…”
Es San Juan, en su evangelio, quien nos presenta a Jesús como aquel Pastor que se encarga al completo de sus ovejas, las cuida y da la vida por ellas. Así lo expresa: “Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás. (Jn. 10, 27-28).
Publicado en Cuenca 25 de marzo de 2020.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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1* Baptisterio Laterano es el arquetipo de baptisterio de los primeros tiempos del cristianismo, se remonta a la época del emperador Constantino. Se trata de un pequeño edificio de planta octogonal, próximo a la Archibasílica de San Giovanni in Laterano.