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| Anónimo del siglo XV, Volto trifronte della Trinità, iglesia de Santa Ágata de Perugia. |
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| Pórtico occidental de la Basílica de Saint Denis - Francia |
| Iglesia abacial de Nuestra Señora de Guebwiller, 1768-1785. |
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| Anónimo del siglo XV, Volto trifronte della Trinità, iglesia de Santa Ágata de Perugia. |
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| Pórtico occidental de la Basílica de Saint Denis - Francia |
| Iglesia abacial de Nuestra Señora de Guebwiller, 1768-1785. |
La festividad de la Ascensión del Señor se celebra justo cuarenta días después del domingo de Resurrección, dentro del Tiempo de Pascua.
Dicen los cánones que “dichas las supremas palabras de despedida, a la vista de los Apóstoles, Jesús se elevó y una nube le ocultó sus ojos. Vidéntibus illis elevátus est. Esta naturaleza humana –dice san León- se alzará por encima de todas las criaturas celestiales para ser colocada más arriba que los arcángeles, y no detenerse en su vuelo sublime más que en la mansión del Padre, a cuya diestra tomará definitivo asiento. Quinientos discípulos, presididos por la feliz Madre del Señor le vieron subirse a los cielos en aquel jueves luminoso con esperanzas de cielo y ansias de eternidad. Fue para ellos una sorpresa que los sobrecogió por lo inusitado del portento. Se quedaron mirando a lo alto absortos y silenciosos. Ni María que sabía más que nadie de los secretos de su Hijo, ni los dichosos testigos de la Transfiguración que vieron brevemente la gloria de Jesús, se explicaban el hecho.
Este hecho está representado en la Catedral de Cuenca, en un cuadro de Andrés de Vargas, situado al Oeste, en la capilla de la Virgen del Sagrario, donde se representa la Ascensión de Nuestro Señor, y es unos días antes de la festividad, cuando el sol lo ilumina dando así el aviso de la pronto llegada del momento de su celebración.
| Ascensión del Señor. obra de Andrés de Vargas. Capilla de la Virgen del Sagrario en la Catedral de Cuenca. |
Se cuenta que cuando subió Jesús a los cielos, dejó los vestigios de sus pies divinos impresos en la roca en que descansaron por última vez. Durante muchos siglos han sido visitables y besados con respeto y regados con lágrimas de arrepentimiento y de amor. San Jerónimo, san Sulpicio Severo y san Paulino de Nola, han atestiguado este hecho milagroso. “Se va a Judea-dice san Agustín- para adorar las huellas de los pies de Jesucristo que se ven en el monte de los Olivos”.
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| Huellas de los pies de Cristo. |
Durante el sitio de Jerusalén por Tito, el ejército romano acampó largo tiempo en esta montaña, sin que ni los movimientos de las tropas, ni las patas de los caballos, ni los trabajos del campamento pudiesen borrar esas huellas sagradas.
Santa Elena, llena de veneración, hizo construir en el mismo lugar una iglesia coronada con una cúpula elevada, cuya cúspide nunca se llegó a cubrir no artesonar.
Cuenta Eusebio que cuando se quiso pavimentar y cubrir de mármol las huellas de los pies, se tuvo que desistir del intento por imposible. Todo cuanto se ponía era rechazado al instante por una fuerza invisible, y no hubo más remedio que dejar al descubierto el lugar de las huellas. Dios quería que los fieles pudiesen contemplar a la vez las huellas sagradas del Salvador en la tierra, y por encima, el paso por donde Él tomó su ruta hacia el cielo.
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| Huella de los pies de Cristo. |
Hacia finales del siglo VII el edificio se encontraba aún en este mismo estado, pero fue destruido durante las guerras de los sarracenos. La parte de a roca que guarda las santas reliquias, encuadrada en cuatro piezas de mármol, se halla en la actualidad encerrada en una pequeña mezquita. Sólo se ve el pie izquierdo, pero la devoción de los peregrinos, según se cree, ha hecho desaparecer el pie derecho.
Cuenca, 26 de mayo de 2022 y el 29 de mayo de 2025.
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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Fuentes:
-Festividades del año Litúrgico. Dr.
Vicente Tena. 1945.
Dicen las crónicas que a siete leguas al poniente de la ciudad de Barcelona se yergue majestuosa la montaña de Montserrat. En el punto más alto de la montaña –el San Jerónimo- se eleva a 1236 m. sobre el nivel del mar y en las agrias laderas de este monte está edificado un Santuario que es de los más célebre del orbe católico. En él se venera una imagen antiquísima de la Santísima Virgen.
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| Nuestra Señora de Montserrat. |
Una el año 880 y una de las deliciosas tardes de abril, sábado, del día 25, cuando al anochecer, unos pastorcillos que guardaban sus rebaños al pie del Montserrat, vieron unas luces como estrellas resplandecientes que bajaban del cielo a uno de los extremos de la montaña, e iban a esconderse en un ángulo oriental. Confusos y atemorizados, mayormente cuando varios sábados consecutivos y a idéntica hora les sorprendió la misma visión, acompañada al fin de suavísimos cánticos, comunicaron el suceso al mismo Obispo, que era de Vich, y residía a la sazón en la vecina ciudad de Manresa. Al prodigio de las estrellas, añade el sabio autor de Marca Hispánica, el de unos bueyes que solían acercarse a la cueva en donde estaba oculta la Imagen; allí permanecían como embelesados, y luego volvían al establo más satisfechos que los que habían pasado el día pastando en el monte.
Gotmar, que así se llamaba el Prelado, se dirigió al lugar referido, donde mereció ser testigo al maravilloso acontecimiento. Habiendo orado fervorosamente, se acercó al sitio señalado por las misteriosas estrellas, y entre arbustos y malezas descubrió en la cavidad de una gran roca la sagrada imagen de María, antes barcelonesa, que desde entonces había de tomar el título de Nuestra Señora de Montserrat.
Se organizó una procesión y el Obispo llevó la venerada imagen con sus propias manos. Pensaba llevarla a Barcelona y colocarla en la Catedral para que fuese su más rico tesoro; pero eran otros los designios de la Divina Providencia. Al llegar la piadosa comitiva a cierto paraje de la montaña, permaneció la santa Imagen como enclavada, y fueron inútiles cuantos esfuerzos se hicieron para moverla. Bien se manifestaba en esto la voluntad de Dios y de su Inmaculada Madre. Quería reinar desde aquella singular montaña que es como el corazón de Cataluña.
El obispo Gotmar edificó en aquel lugar una modesta capilla. Debió ser una ermita sencilla y reducida. Por esas fechas de 888 había en la montaña varias capillas. Por ese mismo año, el conde de Barcelona Wilfrido el Velloso cedió la montaña de Montserrat a los monjes benedictinos del monasterio de Ripoll. De allí pasaron los primeros monjes a fundar el monasterio de Montserrat ya por el año 986. Se estableció junto al primitivo templo de la Virgen, para atender a su culto y ser sus celosos custodios. Este fue el origen de la famosa abadía de Montserrat
Cuenca, 27 de abril de 2021 y el 27 de abril de 2025.
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES
CONSULTADAS:
-Año
Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.
-La
casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Festividades
del año litúrgico. Dr. Vicente Tena. Editorial Luis Vives. Zaragoza. 1945
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J.
Madrid. 1961.
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| Luis Marco Pérez |
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| "Santa Cena" de 1929 destruida en la Guerra Civil en 1936 |
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| "Descendimiento", año 1931 destruido en 1936 |
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| Monumento a los caídos en la guerra de África |
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| Pastor de las Huesas del Vasallo |
El Plenilunio de este mes se dará el día 13 a las 2:22 horas. Esta luna recibe el nombre de “Luna Rosada”, llamada así por la aparición del musgo y las primeras flores de la primavera.
Para los hebreos el mes de abril es el primer mes de su calendario, le llaman Nisán (del idioma sumerio nisang, “retoño, primer brote”).
Inicialmente los primeros cristianos celebraban la Pascua el domingo siguiente al 14 del mes de Nisán. A partir del Concilio de Nicea, año 325, se celebró en el primer domingo siguiente a la primera Luna llena de primavera.
| Plenilunio de abril de 2023. |
Para este mes compuse una poesía que dice así:
Luna de abril que te asomas a la Hoz
Derritiendo el frío de la noche,
Mezcla del amor y de la pasión humana.
Luna llena Rosada,
Que marcas la Semana Santa,
Semana Grande de Cuenca.
Asomada a la pasión conquense,
Acompañas a la Madre en su dolor
Con tus rayos de embrujo en la noche nazarena.
Amanece el Viernes Santo,
Luna fecunda que deja paso
Al amanecer de los tambores que retumban en la Hoz
Como presagio de muerte y de vida Eterna.
José María
Rodríguez González. 2010.
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Fuente documental:
SELENE. Mitología de la Luna llena en
la hoz del Huécar. 2010. Fundación Antonio Pérez. Autor José María Rodríguez
González
Hoy quiero hablaros de un gran Obispo, caritativo y bondadoso. Me refiero al Excmo. Sr. D. Wenceslao Sangüesa y Guía. A él se le debe el nuevo Puente de San Pablo, el de hierro, y la nueva imagen de nuestra Catedral, después de la caída de la torre del Giraldo (el campanario), que afectó a las capillas de la nave de la Piedad, también llamada del Evangelio, desde el Arco de Jamete, hasta la misma fachada. Sobre este hecho podéis encontrar todo lo acaecido a partir de la página 162 del mi libro: “Legado de embrujo y leyenda”, pues mi abuelo, Sabino, fue testigo del suceso.
Hoy toca hablar de la persona de Wenceslao Sangüesa, de este hombre de Dios que este año blinca el centenario de su muerte y como buen hijo de Cuenca no podemos dejar de ensalzar y conocer la figura de este bienhechor que luce su escudo de armas en el centro del Puente de San Pablo como hacedor, junto con el Seminario Conciliar de San Julián de Cuenca, de la construcción del puente.
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| Medallón con el escuo de Armas y el nombre del Obispo Wenceslao. Puente de San Pablo Cuenca. |
Gracias al medallón que luce en medio del puente con su nombre nos remontamos a la realidad de los hechos. Pero ¿Qué sabemos de él? Si os parece os cuento alguna cosa de su vida comenzando por el momento de su muerte, acaecida un miércoles, 11 de febrero de 1922, haciendo 103 años de su fallecimiento en la actualidad.
Así lo recoge la hemeroteca de la época, concretamente del diario “El Mundo”, de 13 de febrero de 1922: “En la noche del miércoles, 11, y tras penosa enfermedad, falleció en ésa diócesis el Excmo. Sr. D. Wenceslao Sangüesa y Guía. El cuerpo inanimado del difunto, revestido de los ornamentos pontificales, fue expuesto al pueblo durante todo ese día y noche del jueves, siendo visitado y venerado por multitud de personas; al entierro verificado el viernes asistió todo el elemento oficial, así como también una multitud de todas las clases sociales del vecindario; el cadáver fue enterrado en la capilla de la Virgen del Pilar, cumpliéndose así la voluntad del querido Prelado”.
Si indagamos en su biografía encontraremos que nació en el año 1840 en Madrid; cursó estudios en la Universidad Central con lisonjero aprovechamiento las facultades de Sagrada Teología y Derecho Civil y Canónico, recibiendo en la primera con premio extraordinario el grado de Doctor, y en la segunda de Licenciado, sobresaliente.
Fue ordenado Presbítero el 24 de septiembre de 1864 y nombrado Rector de la parroquia del Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial, cargo que desempeñó con gran celo durante varios años hasta que fue trasladado con ascenso a regir la parroquia de igual modo de Madrid.
En 1882 fue favorecido por el Gobierno de su Majestad con una Carolingia de la S.I. Catedral Primada de Toledo, donde, debido a sus exquisitas dotes, desempeñó cargos muy importantes como los de Comendador eclesiástico, Comisario general de la Santa Cruzada y otros. En 1890 ascendió a la Dignidad de Tesorero y en 1897 fue nombrado Deán de la misma Santa Iglesia Primada.
El 19 de abril de 1900, previa la presentación de la Santa Sede por el Gobierno de su Majestad, que conocía perfectamente los méritos y altas dotes del Sr. Sangüesa, fue preconizado por el Papa León XIII obispo de esta diócesis de Cuenca, de la que tomó posesión el 26 de agosto del mismo año, haciendo días después su solemne entrada en Cuenca, donde se la recibió con gran entusiasmo.
Desde los primeros momentos supo granjearse las simpatías, el respeto, veneración y cariño de sus diocesanos por su bondad extraordinaria que cautivaba a cuantos a él se acercaban, y su liso y trato llano de padre, no exento de distinción. El Ayuntamiento de Cuenca lo declaró Hijo adoptivo de la ciudad el 13 de octubre de 1908; se le concedió la Gran Placa de Honor y Mérito de la Asamblea Suprema de la Cruz Roja Española y el 22 de marzo de 1910 fue nombrado por el Gobernador Caballero de la Gran Cruz de la Real y distinguida Orden de Isabel la Católica.
Uno de los grandes momentos de su Episcopado fue el poner la primera piedra de la nueva fachada de la Catedral el 22 de septiembre de 1910.
Sea nuestro agradecimiento a este hombre que dio tanto por Cuenca. D.E.P.,
Cuenca, 23 de febrero de 2023 y el 6 de abril de 2025.
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.