lunes, 29 de diciembre de 2025

El mejor regalo para el día de Reyes puede ser un libro. Lo trendrán para siempre.

 

Regala un libro en la fiesta de Reyes.

Es importante el regalar un libro porque es algo que queda para siempre.

El regalar libros es siempre una buena idea porque no solo estamos obsequiando un objeto, sino también una experiencia. Con estos libros conoceremos más sobre nuestra cultura, nuestra historia, nuestros saberes.

El conocer nuestro patrimonio, como es la Catedral de Cuenca, es mi propuesta. Como autor de varias obras de investigación doy la posibilidad de conocer los trabajos que he realizado a lo largo de más de veinte años, les propongo que además de la visita de los primeros sábados de mes, donde doy a conocer mis investigaciones, ahora tienen la posibilidad de poseer todos esos conocimientos por escrito en el catálogo de libros que pongo a disposición de la gente en las librerías de EVANGELIO en Cuenca.

Si algún titulo no lo tuvieran decirle al librero que se ponga en contato conmigo, el autor.

“Aggelos” Catedral de Santa María de Cuenca.

D.P. CU 5-2019

ISBN: 978-84-09-08257-7

Formato: Vertical. 30.00X21.00cms.

 

Sinopsis:

Este libro no es una simple ilustración, cada imagen expresa y muestra aspectos complementarios a la secuencia principal. El análisis iconográfico permite comprender cuál es el peso de la representación artística en la elaboración de las figuras angelicales, unas veces parte principal de la exposición y en alguna ocasión está determinado más por el aspecto visual que por la influencia bíblica.

Las obras presentadas son fruto del tiempo por lo que cada una encarna una época y por consiguiente una síntesis de la técnica y de la cultura del momento en que fue realizada la obra.

Dos son las vertientes que se tratan, una la composición de cada obra, llegando a expresar su sentido catequético y descriptivo. Una segunda vertiente, haciendo un seguimiento de las obras realizad por cada autor, incluyendo un análisis desde el primero hasta el último trabajo realizado cronológicamente, como un recorrido a través del tiempo por las capillas, en ellas está plasmado el pincel o el cincel de cada artista que en su momento vio de esa forma los motivos angelicales.


Arcángeles del siglo XIII. Catedral de “Santa María” de Cuenca

D.P. CU 113-2017

Formato: Vertical. 20.50X15.00cms.

Sinopsis:

En el libro el autor aborda las características de los doce arcángeles del falso triforio, diez visibles, el Ángel Custodio que quedó detrás del órgano del Evangelio y el desaparecido en el incendio del año 1767, que se originó en la Torre del Ángel y que afectó a parte de la sillería del coro y al primer arcángel del triforio del lado de la Epístola, llegando a desaparecer por completo.

A través de los atributos que portan han sido identificados y se les ha dado el nombre que les corresponde, junto a la misión que les fue encomendada al principio de los tiempos por el Creador, descifrando la utilidad catequética que expresa cada uno de ellos. Al igual que en la literatura del siglo XIII las enseñanzas que abordan son esencialmente las funciones de los ángeles, siendo estas: La de mensajeros, la de auxiliadores y la de portadores de almas.

Sólo invitarles a esta exquisita presentación y a embelesar con cada arcángel de corte oriental que los identifica como las esculturas más antiguas de nuestro Templo Magno.

Iconografía e Iconología de la Catedral de Santa María. Cuenca

D.P. CU 74-2013

ISBN: 978-84-92711-98-7

Formato: Vertical. 29.00X24.50cms.

 

Sinopsis:

Tal como sucedió durante la época románica, la escultura gótica está llena de símbolos que eran fácilmente reconocibles por los cristianos y que ayudaban a transmitir el mensaje bíblico. Como sabemos, desde el concilio de Nicea hasta el de Trento, la mayoría de los templos se orientaron de Este a Oeste. La Catedral de Santa María de Cuenca es uno de ellos. En un templo orientado, cada punto cardinal tiene un significado preciso; el Norte se dedicaba al Antiguo Testamento; el Sur al Nuevo Testamento; el Oeste, por donde se oculta el sol, se dedicaba al juicio final y el Este, por donde sale el Sol, se ofrecía a la grandeza de Dios. En el IV Concilio de Constantinopla, del año 870, se determinó que el icono era un signo visible de lo invisible careciendo de existencia por sí mismo determinando que: “Lo que el Evangelio no dice a través de la palabra, el icono nos lo anuncia y nos lo hace presente”.

 En los arcos se representan los vicios y virtudes que el hombre ha tenido y tiene desde el principio de los tiempos. A través de sus figuras, va narrando los demonios a los que se ha de enfrentar el hombre para encontrar su salvación. No siempre los iconos aparecen como figuras aisladas. A veces, están en el contexto de programas evangélicos bien del Antiguo Testamento, o bien de marcado carácter teológico que responden a principios fundamentales estéticos e iconográficos.

 En esa época, los pecados más denunciados desde los púlpitos fueron la avaricia y la lujuria, sin olvidar el resto de pecados capitales. En sus arcos existe una dualidad, enfrentando a las virtudes con los vicios opuestos: Fe-Idolatría, Castidad-Lujuria, Paciencia-Ira, Soberbia-Humanidad, Lujo-Sobriedad, Caridad-Avaricia y Concordia-Discordia. Todo ello invita a hacer un recorrido por cada arco para encontrarles su significado y su enseñanza. Como dijo ya por el siglo III d.C. Plotino: “los ojos del cuerpo se han de cerrar para que se abran los del alma con los que se puede contemplar la imagen invisible”.


MANTO DE LUZ. Mitología de la Luz en la Catedral de Cuenca.

D.P. CU 162-2008

Formato: Horizontal. 26.00X28.00cms.

 

Sinopsis:

Todos hemos experimentado cierta atracción sobre lo misterioso, lo escondido, y sobre todo aquello que desconocemos sentimos una seducción especial.

La admiración por las catedrales partió de dos viejas a París, en 2002 de viaje fin de curso con mis alumnos y 2003 con mi mujer, visitando Nôtre Dame, de la que todavía guardo el recuerdo inolvidable.

Este trabajo es un estudio fotográfico de los efectos luminosos que se dan en la Catedral de Cuenca a lo largo de un ciclo solar (4 años) y de las cuatro estaciones del año. Las fotografías fueron tomadas entre los años 2004 al 2007, los días 19 y 22 de cada mes, de 9:00 horas hasta las 10:30 horas.  Por la tarde, de  17:30 hasta las 19:30 horas.

En el equinoccio de primavera (21 de marzo), la luz atraviesa las vidrieras siendo marcadas por la iconografía del momento (Semana Santa), con un doble simbolismo donde refleja la tristeza de la muerte con el júbilo de la resurrección en el mundo multicolor del triforio, donde los ángeles de los órganos de la epístola y el evangelio marcan el principio de un camino hacia lo celestial, al tiempo que los ventanales y la tracería calada del triforio multiplica el color a lo largo del día y esta movilidad del efecto coloreado traduce la multitud de los estados interiores del alma en la Semana Grande de Cuenca.

La Catedral, en el solsticio de verano (21 de junio), el ábside (bóveda del Cosmos), se “cubre de luz como un manto” (Salmo 54,2), desde las primeras horas del alba, penetrando a través de las vidrieras los rayos solares, inundando la nave central de una luz clara y celeste, como si se estableciera un camino de luz hacia el infinito. Las vidrieras, se convierten en oro líquido donde los círculos multicolores de Torner se asemejan a las burbujas de aire buscando la liberación en el más perfecto crisol.

En el equinoccio de otoño (21 de septiembre), en el lado derecho del crucero, los amplios vitrales crean un sin fin de luces y colores cálidos. Si el sol es intenso, la luz se transforma en un mar de tonalidades, una cascada de luz que se convierte en un velo resplandeciente o una cortina luminosa, transformando la belleza humana en Divina.

En el solsticio de invierno (21 de diciembre), el colorido de las vidrieras da viveza y armonía a la nave central

A lo largo del día, los colores van haciendo un recorrido incansable por lo alto de los muros pétreos. La luz en la vidriera se hace color para que los colores se vuelvan luz.

 


domingo, 28 de diciembre de 2025

El rey David (1000-975 a.C.). Festividad del 29 de diciembre.

 Vamos acabando el mes y con el él, el año. El santoral nos presenta para hoy una de las figuras más apasionadas del Antiguo Testamento. Con su nombre se resume la estirpe del Mesías al que se le llama Hijo de David. En hebrero su significado es “amado”.

El libro de Samuel en el A.T. le describe como: “fuerte y valiente, hombre de guerra”.

En su iconografía es esculpido como modelo de juventud y belleza. Todos los episodios de su vida han inspirado a los artistas desde los primeros tiempos del cristianismo, comenzando en las catacumbas. ¿Quién no recuerda al héroe triunfante y juvenil que esculpieron: Donatello, Miguel Ángel y Bernini, el pastor con su honda venciendo al gigante Goliat? Todo ello porque con él estaba Yavé.

Rey David. Catedral de Cuenca.

Cuenta la historia que fue desterrado por celos del rey Saúl, luego elegido monarca por Judá, y más tarde reina todo Israel, conquista Jerusalén, traslada el Arca de la Alianza, ante la que baila “como un juglar” con alegría incontenible. Momento cenital de triunfo y gloria, con las grandes promesas que le hace Dios.

A lo largo de su vida, también comete bravuconadas. Ciego de Pasión hace matar a Urías para casarse con Betsabé, el profeta Natán le reprocha homicidio y adulterio. Él se arrepiente, pero le esperan el dolor y el luto en sus hijos: incesto de Tamar y Amnón, rebelión y muerte de Absalón, usurpación de Adomías.

Finalmente, el gran rey, ya muy anciano, ni siquiera puede entrar en calor, y busca por todo Israel a una joven virgen, Abisag, para que le cuide y le sirva. El músico que adormecía la tristeza de Saúl con el arpa, el inspirado cantor de los salmos, lleno de pesadumbre y de frío, recuerda su trepidante vida, y se duerme en Dios como si oyese una misteriosa música. Ahora la escena es un sombrío claroscuro de Rembrandt, con una extraña claridad que ilumina el alma.

Rey David. Catedral del Cuenca

La memoria de rey David ha permanecido viva a lo largo de los siglos porque su espíritu y su obra se han mantenido en plena vigencia.

Publicado en Cuenca, 29 de diciembre de 2020 y el 20 de diciembre de 2025.

      Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

sábado, 27 de diciembre de 2025

La Sagrada Familia. Festividad del primer domingo después de Navidad.

     Este domingo, día 31 de diciembre la Iglesia celebra el día de la Familia. Se viene celebrando desde el siglo XVII y varias congregaciones religiosas nacieron bajo el amparo de esta advocación como la de las Hijas de la Sagrada Familia de París que data del año 1874.

Sagrada Familia de Nazaret.

Desde París se extendió a Canadá, donde en 1863, en la ciudad de Montreal se fundó la asociación de la Sagrada Familia, siendo ese mismo año de 1863 cuando se celebró la primera fiesta bajo esta advocación. Siendo el Papa León XIII quien hace referencia a Canadá en su carta “Nemimen Fugit” en el año 1892.

La Sagrada Congregación para la Liturgia, el 26 de octubre de 1921 amplió la fiesta de la Sagrada Familia a la Iglesia Universal. Sufrió un traslado de fecha en la revisión que se hizo del calendario litúrgico en el año 1969, que es cuando fue trasladada al primer domingo después del domingo de la octava de Navidad, con una variante, si la Navidad cae en domingo la fiesta de la Sagrada Familia se celebra el día 30 de diciembre.

La Iglesia nos recuerda, en esta fiesta, y proclama la verdad y la belleza de la familia, según el plan de Dios. La familia es una comunidad íntima de vida y amor, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, abierta al don de la vida humana, y al amor para siempre.

La Sagrada Familia de Nazaret es el modelo y guía de todas las familias cristianas.

Publicado en Cuenca, 25 de diciembre de 2020 y el 28 de diciembre de 2025.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Los Santos Inocentes. Festividad del 28 de diciembre.

     Hablar de niños es hablar de inocencia, que por eso los propuso Jesús de modelo a los grandes, para entrar en el reino de los cielos. Pero la inocencia adquiere un doble realce, cuando a su blancura se le junta el rojo vivo de la sangre, y éste es el caso de los Niños de hoy, son Inocentes y son Mártires.

Herodes había despedido a los Reyes Magos con la esperanza de que volvieran por Jerusalén para informarle. Les había dicho que él también quería ir a Belén a adorar al Niño. En realidad lo que pensaba era quitarle la vida y toda posibilidad de reinar. En Jerusalén no podía haber otro rey que Herodes o quien él designase como sucesor.

Como siempre, en la vida espiritual nada pertenece sólo a la historia como pasado, todo dura y pervive. Hoy los Inocentes no mueren al filo de la espada, sino de asépticos bisturís, la orden de matar la dan sus propias madres bajo el ampara de la ley que firman reyes y políticos, y la matanza universal se juzga como un signo de progreso y un paso más hacia la felicidad.

Gran lección la de este día para los grandes, que han dejado de ser inocentes, porque con los ojos despiertos a la luz de la pasión, corrieron ciegos en pos de sus apetitos carnales. Hoy como nunca viene, cual anillo al dedo, la sentencia profunda del Evangelio: “el que se ama a sí mismo, se pierde” (Jn. 12, 20-23)

Herodes era la pasión bruta, que todo lo atropella para logro de su apetito. Se cuenta que para que el pueblo llorara en su muerte, dejó encargado a su hermana que diera muerte a los principales del pueblo. Murió el tirano, su reino se deshizo, el Mesías escapó a sus iras y él fue enterrado en la fortaleza llamada Herodio, al sureste de Belén, desde donde todavía se ve hoy como monumento perenne de la impotencia de la soberbia y de la pasión humana.

Publicado en Cuenca, 28 de diciembre de 2019 y el 28 de diciembre de 2025.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

viernes, 26 de diciembre de 2025

San Juan Evangelista

Hoy, 27 de diciembre, se celebra la festividad de San Juan Evangelista. 

De todos los apóstoles es el único que murió de muerte natural, pues el resto murieron martirizados.


Imagen de San Juan Evangelista.
Desfile procesional de 2016
Foto: José María Rodríguez González
El misterio se cierne sobre el final de San Juan Evangelista. Ateniéndonos a San Irineo, Padre de la Iglesia, discípulo de San Policarpo y éste a su vez discípulo de San Juan, afirma que San Juan se estableció en Éfeso después del martirio de San Pedro y San Pablo, siendo imposible la determinación de la época con precisión. Hay que atenerse a la tradición que cuenta que durante el reinado de Domiciano, San Juan  fue llevado a Roma para ser martirizado, cosa que no sucedió. La misma tradición afirma que fue desterrado a la isla de Patmos, donde escribió el libro del Apocalipsis. En el apócrifo “Actas de San Juan” hace mención a la frase: "Asunción de San Juan" que ha dado pie a diferentes hipótesis sobre su muerte o ascensión. 

Estas hipótesis toman cuerpo al desaparecer de Éfeso San Juan en los últimos días de su vida, dando lugar a creer, por parte de los más próximos a él que sencillamente ascendió al cielo en cuerpo y alma puesto que nunca se encontró su cadáver, creencia que se acrecentó en las palabras de Cristo, al afirmar sobre el discípulo amado, de que “no moriría”, idea que tuvo gran difusión en el siglo II. También es verdad que los griegos afirman que la tumba de San Juan se encuentra en Éfeso. 
De acuerdo con San Epifanio, San Juan murió en Éfeso hacia el tercer año del reinado de Trajano, siendo el año 100 de la era cristiana, a la edad de 94 años.

Libro de Actas de la Hermandas de
San Juan Evangelista
La iconografía que identifica a San Juan, además del libro y la pluma que lo identifica como evangelista, está el águila que lo distingue de los otros tres evangelistas que junto con ellos forma el tetramorfo, a menudo representado en el Medievo. Otro atributo que lo distingue es su juventud, con relación a los demás apóstoles que son representados con barba y más ancianos. 


En Cuenca su imagen es venerada en la Iglesia de parroquial del Salvador y su Venerable Hermandad es una de las más antiguas, pues inició en el desaparecido Convento de San Agustín, fundado en el año 1585. Probablemente fuera a partir de 1616 cuando iniciara su desfile procesional por la ciudad al estar encuadrada en el Cabildo de San Nicolás de Tolentino hasta su transformación en cofradía en el año 1702 acreditado por su Libro de Actas que conserva la Hermandad.


Cuenca 27 de diciembre de 2017 y 27  de diciembre de 2025.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

Cuadro de la muerte de los Apóstoles

San Juan, Apóstol (Siglo I). Festividad del 27 de diciembre.

     Hoy, acabando el mes y el año, el santoral nos trae la figura de San Juan Apóstol.

Juan,  era hijo del Zebedeo y de Salomé, había nacido en Galilea, probablemente en Betsaida, aldea pequeña de pescadores, y era, como su padre y su hermano mayor, pescadores de oficio.

San Juan. Cuenca

Un hombre educado en la práctica fiel de la religión de Israel. Como buen Israelita sube al Templo por la fiesta de la Pascua, en Pentecostés y, por octubre. En una de estas subidas a Judea tiene noticias de la predicación del Bautista, y se hace discípulo suyo; le arrebata aquella energía de palabra y de obra de Juan el Bautista, tan parecido al viejo Elías, que él conocía por la lectura de las Escrituras.

Un día, cuando él podría tener unos veinte años, tiene la suerte de que pase junto a su lado Jesús. No lo conoce todavía, pero su maestro, el Bautista, se lo señala con el dedo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo”. Juan entiende  la señal de su maestro y, como águila hecha para las alturas, da su primer vuelo hacía la cabaña donde mora el Profeta de Nazaret. Lo que oyó y vio en aquella noche, él sólo lo sabe. A nosotros no nos dijo más que había encontrado al Mesías.

Juan, uno de los doce elegidos. Este Apóstol estuvo en dos momentos de la vida de Jesús importantísimos y que dará testimonio de ello. En la Transfiguración y en la noche de Getsemaní, al lado de Jesús; en el resplandor de la gloria y en las tinieblas de la agonía del huerto de los olivos.

Hay más momentos en los que es objeto de una predilección única: es él a quien, desde la cruz, Jesús confía a la Virgen María, personificando en Juan a toda la humanidad, y el discípulo recostado sobre el pecho del Hombre Dios en la última cena. Es “aquél a quien amaba Jesús”.

El domingo de Resurrección, apenas oye de María Magdalena que no está el cuerpo del Maestro en el sepulcro, se lanza a la carrera con todos los ímpetus de su juventud y llega antes que Pedro. No entra en el sepulcro hasta que llega Pedro; le deja a él, como mayor de edad y jerarquía, examinar primero. Luego entra él, contempla hasta el último detalle y cree en las palabras del Maestro. Ha resucitado verdaderamente.

Una mañana de los 40 días que Jesús resucitado pasa en la tierra, Juan está en el lago de Galilea con Pedro y otros discípulos. Una figura extraña a aquellas horas tempranas de la mañana los interpela desde la orilla: “Muchachos, echad la red a la derecha”, después de toda la noche faenando sin coger ni un pez, obedecen y cogen una gran pesca.

A Juan le falta tiempo para decirle a sus hermanos: Dominus est, “es el Señor”. A su palabra Simón Pedro, se lanza al agua en busca de Jesús.

La subida de Jesús a los cielos estrecha más la amistad entre Juan y Pedro. Juntos suben al templo, juntos confiesan el nombre de Jesús y ambos son encerrados en la cárcel; juntos van a Samaria para imponer las manos a los cristianos, y juntos sostienen la Iglesia de Jerusalén como las primeras columnas. Luego se separan. Pedro se va a Roma y Juan, muerta María en Jerusalén, se marcha al Asia Menor.  Sobrevive a todos los Apóstoles y a finales del siglo I es saludado por todas las Iglesias como “El Presbítero”. Este título se reserva a los Apóstoles, y Juan es el único superviviente.

La mayor parte de su apostolado la ejerció en Asía, Hizo una corta escapada a Roma para dar testimonio de la fe con el martirio, sumergido en una caldera de aceite hirviendo. Salió sano y joven y fue desterrado a la isla de Patmos en tiempos  de Domiciano. Allí escribió su primera obra, El Apocalipsis, y vuelto a Éfeso, bajo el reinado de Nerva, le pidieron los cristianos que escribiera sus memorias sobre Jesús, y de su corazón brotó el Evangelio, “La Flor de las Escrituras”, el cuarto Evangelio. Murió siendo emperador Trajano, en una ancianidad muy gloriosa.

Iconográficamente se le representa con un águila porque es el evangelista más espiritual y elevado. Su Evangelio es el texto de un testigo presencial de la vida de Jesús, que estuvo originalmente escrito en hebreo o arameo, pero del que sólo se conserva la traducción griega, con un estilo sencillo en la forma pero de alto carácter simbólico en el fondo.

El culto a San Juan arrancó en Éfeso, sobre su tumba. Su muerte es en sí misma un tema milagroso. Se difundió la idea de que Juan no Iba a morir y que sería trasladado en cuerpo y alma a los cielos, como la Virgen. Juan se acostaría en una tumba que había mandado cavar y desde allí sería trasladado al  cielo por los ángeles. Otra de las versiones que existen sobre su muerte  es que descendió sobre él una luz vivísima y fue cubierto por una lluvia de fina arena. Desde Éfeso su culto se trasladó a Roma, y de ahí se difundió por toda la cristiandad. Lo cierto es que se desconoce dónde descansan sus restos y es el único apóstol del que no se conservan sus restos. ¿Será verdad que fue ascendido al cielo en cuerpo y alma?

Publicado en Cuenca, 27 de diciembre de 2020 y 27 de diciembre de 2025.

      Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 

 

 

 

jueves, 25 de diciembre de 2025

San Esteban, Protomártir (siglo I). Festividad del 26 de diciembre.

 Este gran santo sigue a la Navidad como una brillante estela de martirio después de la gran fiesta. El Protomártir es el que señala el camino a los demás, y por si cupiera alguna duda, manifiesta en su persona lo que es la imitación de Cristo. Muy cerca del nacimiento del Salvador, a su sombra, indica así las consecuencias inmediatas y heroicas, de seguir su ejemplo.

El martirio de San Esteban de Vicente Juan Marsip

El gran san Agustín nos ha dado la clave del amor grande que siempre ha tenido la Iglesia a san Esteban: Si Stephanus non orasset, Ecclesia Paulum non haberet. “Sin la oración de San Esteban, la Iglesia no hubiera contado a Pablo entre sus miembros”.

Poco sabemos de los orígenes y primeros años de San Esteban. El Libro de los Hechos lo pone en escena inmediatamente después de su promoción al diaconado por los Apóstoles. Desde el principio aparece como un hombre extraordinario, lleno de fe y del Espíritu Santo, amado y estimado por todos los miembros de la comunidad cristiana.

Todo hace creer que este hombre, de alma grande y generosa, era un judío de la Diáspora, un helenista, descendiente de uno de aquellos que se habían quedado entre paganos después del cautiverio de Babilonia y habían perdido el uso de la lengua hebrea y entrando de lleno en las costumbres y lengua del mundo griego.

El nombre de Esteban es desde luego griego y significa coronado. San Agustín duda si había sido discípulo del Señor o uno de los que se convirtieron el día de Pentecostés. San Epifanio se inclina en lo primero.

Se cuenta de las predicaciones de San Esteban que tenían gran aceptación y las conversiones se multiplicaban como el grano que se siembra en la tierra. Obraba grandes prodigios y milagros. La gente acudía a oírlo, dejando la sinagoga y se añadían al grupo de los que creían en Jesús. Eso le acarreo problemas con los rabinos.

Lo acusan ante el Sanedrín de que rompe las tradiciones nacionales y habla contra Moisés. El joven diácono confiesa valientemente su fe y amor a Jesús y es condenado a la muerte de los blasfemos: debe ser apedreado por todo el pueblo.

Lo sacan entre gritos y empujones fuera de las murallas, hacia la parte nordeste de la ciudad; los verdugos se quitan sus mantos; los dejan bajo el cuidado de un joven que se llama Saulo y con sus brazos fornidos se disponen a lanzar las piedras que han de sepultar el cuerpo del primer mártir cristiano.

Saulo, el que es ahora el guardián de los mantos de los verdugos de San Esteban, será muy pronto Pablo, el siervo de Cristo. La mejor corona de San Estaban. Será este joven Saulo, el que se convertirá en el Apóstol, el que ha de llevar por el mundo entero el nombre de Jesús.

Esteban se hinca de rodillas, y con los ojos hacia el Monte vecino de los Olivos, por donde hace un año o dos subió Jesús a los cielos, ruega a Él por los que le van a apedrear, y cuando siente los primeros golpes en su cuerpo y en su cabeza, exclama lleno de fe: Domine Iesu suscipe spiritum meum, “Señor Jesús, recibe mi espíritu”.  Cayó el cuerpo bañado en su propia sangre y su el alma subió por aquellos mismos espacios, por donde había subido el cuerpo de Jesús el día de la Ascensión, a gozar del premio de su valor y fe.

San Esteban es el patrono de Roma, de los caballos, los mozos de cuadra, cocheros, canteros, albañiles, carpinteros, tejedores, sastres, toneleros, y protector contra la obsesión, las piedras y cálculos, la pleuresía, los dolores de cabeza y para pedir una buena muerte.

Publicado en Cuenca, 25 de diciembre de 2020 y el 26 de diciembre de 2025

    Por:  José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.