sábado, 31 de enero de 2026

Efemérides conquenses del 1 de febrero. Muerte del obispo D. Gómez Zapata, fundador del Seminario Conciliar de Cuenca.

     D. Gómez Zapata era natural de la Madrid, hijo de D. Juan Zapata, señor de Barajas y de doña Isabel Osorio. Dicen sus biógrafos que desde su tierna infancia manifestó su vocación al sacerdocio. Entró de colegial en el colegio mayor del arzobispo de Salamanca. Decidido por el estudio eclesiástico, estudió cánones y leyes llegando a licenciarse y doctorarse en ambos derechos.

Puerta del Seminario Conciliar de Cuenca.

Fue nombrado arcediano de Madrid y canónigo de Toledo y agraciado con la plaza de consejero en el supremo de Indias, y en vista de su integridad en este destino se le confió la visita de la casa de contrataciones en Sevilla, por cuyo fiel y pronto desempeño fue presentado para la mitra de Cartagena el 10 de febrero de 1575.

El rey Felipe II lo promovió al obispado de Cuenca, de la que tomó posesión en su nombre su provisor el licenciado Alonso Jiménez Reinoso, el 13 de enero de 1583. D. Gómez Zapata entró en Cuenca el 15 de mayo. Obispo que se distinguió por sus buenas costumbres, su honestidad y trato afable.

Imitando a San Julián, en cada una de las pascuas daba doce fanegas de trigo a cada convento; distribuía limosnas según su calidad a los pobres que, conforme a su mandato, le designaban los párrocos, y a demás era el paño de lágrimas de cuantos indigentes a él acudían.

Visitó el obispado muchas veces y principalmente aquellos pueblos donde más necesidad había de su presencia.

Deseando que su clero fuese igualmente piadoso que instruido, en virtud de lo mandado por el santo Concilio de Trento, fundó el 7 de enero de 1584 el Seminario Conciliar de San Julián, dotándole con algunos beneficios simples en este obispado; más en Roma solamente fue aprobada la agregación de algunos, y aun en estos ocurrieron dificultades hasta percibir sus rentas. Estableció el Seminario en una casa particular, donde permaneció hasta el año 1628 en que el obispo D. Enrique Pimentel mandó pasar los colegiales a un edificio que hay a espaldas de la parroquia de San Pedro, llamado casa del Magistral, que para este objeto había comprado D. Andrés Pacheco, y allí permaneció con la enseñanza de gramática, canto llano y cómputo eclesiástico, hasta que D. José Florez Osorio construyó el nuevo colegio en el barrio del Alcázar y casa del Marqués de Valverde.

Hallándose de visita pastoral en Villaescusa de Haro le sobrevino una grave enfermedad, muriendo el domingo 1 de febrero de 1587. Su cadáver fue trasladado a la villa de Barajas donde se mandó sepultar.

Publicado en Cuenca, 1 de febrero de 2021. y actualizado el 1 de febrero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuentes documentales:

-Descripción e historia política, eclesiástica y monumental de España. Provincia de Cuenca. Madrid. 1897.

-Noticias de todos los Ilmos. Sr. Obispos que han regido la diócesis de Cuenca. D. Trifón Muñoz y Soliva. 1860

 

 

Santa Brígida de Irlanda (450-523). Festividad del 1 de febrero.

     Comenzamos febrero con la Santa nacional de Irlanda, patrona de la isla después de san Patricio, y su culto se propagó por Escocia, Inglaterra y Gales.

Hija de un rey irlandés y de una esclava cristiana, fue bautizada por un discípulo de San Patricio. Le pusieron el nombre de Brígida por llamarla igual que la divinidad femenina celta: “Brigid”.


Posiblemente naciera en esclavitud, como su madre y que fueran esclavas domésticas que realizaban labores del hogar, ya desde niña sobresalió por su caridad. Su fama fue creciendo hasta que su padre optó por concederle la libertad. A los 16 años entró en religión y más tarde fundó el convento de Kildare, en el condado de Leinstar, del que fue abadesa. Se cree que esta fue la primera comunidad religiosa femenina que hubo en Irlanda.

Los milagros y anécdotas que se cuentan de ella son tan hermosos como líricamente imaginativos: dicen que cuando estaba pastoreando unas ovejas la sorprendió una tormenta, y para hacer secar sus ropas las tendió en un rayo de sol. Esta santa no podría ser de otro país porque entre otras cosas se le atribuye el convertir el agua en su baño en cerveza.

Los cielos colaboraron en sus afanes caritativos, y para que pudiera atender a las necesidades de los hambrientos que acudían a ella, dios le otorgo el poder ordeñar a la misma vaca todas las veces que fueran necesario son que se agotaran sus ubres. Por este motivo se suele representar iconográficamente con una vaca tendida a sus pies.

Santa Brígida con la vaca tendida a sus pies.

Sus restos descansas, junto con os de San Patricio, en Downpatrick, a donde fueron trasladados en tiempos de las invasiones danesas.

Publicado en Cuenca, 1 de febrero de 2021 y el 1 de febrero de 2026.

     © José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

viernes, 30 de enero de 2026

San Juan Bosco (1815-1888). Festividad del 31 de enero.

   Cerrando el mes de enero nos encontramos con un cura piamontés, de mediados del siglo XIX, que se desesperaba al ver los barrios pobres de Turín convertidos en enjambres de muchachos sin hogar que habían acudido a la ciudad huyendo de las miserias campesinas, y que en su ignorancia y en medio de los peores ambientes eran verdaderos paganos empujados al vicio y a la delincuencia.

A remediar este mal dedicó toda su vida Juan Bosco, enseñando a los que no sabían nada de fe y el medio honrado de ganarse el sustento, siempre con la norma de no castigar nunca a nadie, de atraer a todos con la bondad y la simpatía. Para eso fundó una congregación de sacerdotes, los “Salesianos”, nombre de es un homenaje a San Francisco de Sales por quien sentía una gran admiración. Para la juventud femenina, fundó la congregación de las Hermanas de María Auxiliadora.

Daba alojamiento, enseñaba oficios en sus talleres, corregía a los desviados; posteriormente se multiplicaron las escuelas, hubo hospitales y hasta misiones, y la obra de Don Bosco se extendió por el mundo entero al impulso de una fe en la Providencia que no tenía límites y que le permitió superar la política anticlerical de las autoridades, la escasez de medios económicos y la incomprensión de muchos eclesiásticos.

Nació en Becchi, cerca de Turín, el 15 de agosto de 1815. Quedó sin padre a los dos años y su madre tuvo que hacer prodigios de valor y de trabajo para sacarlo adelante a sus dos hijos y un hijastro. Por todo ello San Juan Bosco conoció la dureza de los trabajos campesinos, estudiando de noche, luego fue mozo de café, sastre, zapatero, carpintero, herrero y los domingos se hacía acróbata e ilusionista para atraer a los niños y poderles hablar de Dios.

Por todo ello este Santo esperanzado, alegre y trabajador, es además de patrón de las escuelas de artes y oficios, es también patrón del ilusionismo y del cine.

En el año 1874 aprobó el papa Pío IX la Regla de Don Bosco y desde entonces su Congragación de Padres y Hermanos Salesianos siguió en constante aumento. A morir el fundador, el 31 de de enero de 1888, había doscientos cincuenta casas de religiosos, que cuidaban de ciento treinta mil niños. De ellos habían salido seis mil sacerdotes y muchos militares, letrados y maestros. Se había realizado el sueño de los nueve años en el que un grupo de niños que se divertían jugando y blasfemando eran convertidos en hombre de provecho social por la caridad y la dulzura.

Publicado en Cuenca, 31 de enero de 2020 y el 31 de enero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

jueves, 29 de enero de 2026

Santa Martina. Festividad del 30 de enero.

   El Martirologio Romano celebra hoy la memoria de Santa Martina, virgen y mártir. Las Actas  de su martirio son poco críticas, como se ve por la tendencia que muestran a multiplicar los milagros y prodigios en las diversas etapas del martirio. Estilo poco sencillo y plan preconcebido de glorificar a la mártir y mostrar el lado glorioso y potente de los siervos de Dios, que ordinariamente se oculta en este mundo bajo el velo del dolor y de la humillación.
Santa Martina
   El Papa Urbano VIII restauró la basílica de la Santa junto a la cárcel Mamertina. Su culto en Roma no pasa más allí del siglo VII. Esto prueba que no es una mártir estrictamente romana. La hipótesis que hoy admiten como más probable los críticos es que Santa Martina y sus compañeros vivían en un lugar de la Vía Ostiense y allí fueron también martirizados. Más tarde fueron transportadas sus reliquias a la Ciudad Eterna. Las Actas ponen el martirio en tiempo de Alejandro Severo, que reinó en la primera parte del siglo III y fue más condescendiente con los cristianos, llegando hasta poner la imagen de Cristo en su larario, junto con las de Abrahán, Orfeo y Apolonio. En su palacio había hecho esta máxima del Evangelio: “No hagas a otros lo que no quieras para ti”.

Cuenta la historia de Martina que al quedar huérfana dejó todos sus bienes a los pobres para dedicarse a la oración y la caridad. Debido a esto fue arrestada en tiempos de Alejandro Severo. Después fue llevada al templo de Apolo donde Martina se negó a aceptar al dios pagano, mientras que para probar la veracidad de su fe cristiana, destruye el templo y la estatua de Apolo. Ello le llevó a sufrir una cantidad de tormentos como golpes, azotes, aceite hirviendo en las heridas. Al final murió decapitada en el año 235.

El Papa Honorio I, en el año 625, ordeno erigir una iglesia en honor a Santa Martina. No fue sino hasta el año 1624 cuando fue ubicada su tumba, en las excavaciones de la vieja iglesia del foro romano. El papa Urbano III, estableció su festividad el 30 de enero, siendo considerada una de las patronas de Roma.

Publicado en Cuenca, 30 de enero, de 2020 y actualizado en 30 de enero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

miércoles, 28 de enero de 2026

San Valero. Festividad del 29 de enero.

   Fue Obispo de Zaragoza, maestro de San Vicente Mártir y confesor de la fe cristiana. Es el Patrón de la ciudad de Zaragoza, en la cual se veneran sus reliquias desde el siglo XII.

Se sabe que murió el 29 de enero del año 315. Durante su vida sufrió la persecución del emperador romano Diocleciano por difundir la fe cristiana abiertamente y tras ser sometido a juicio fue desterrado a un pueblo del Pirineo, Barbastro, donde murió.
San Velero
Su historia tiene parte de leyenda y de realidad aunque se conservan algunos escritos y también los testimonios del poeta romano Prudencio que fue su biógrafo.

San Valero de Zaragoza está acreditado que asistió como obispo de la ciudad, al cónclave celebrado en Granada, en el año 306. También sabemos que nació en la familia consular de los Valerios, de la alta sociedad, y fue un hombre longevo, muriendo muy anciano.

Se dedicó a difundir la fe cristiana abiertamente, con su diácono Vicente, lo que le acarreó problemas, pero él no desistió en su empeño de ayudar a los perseguidos y difundir el cristianismo, que el emperador Diocleciano quería erradicar. Ambos fueron detenidos y condenados en juicio. Parece que fue San Vicente quien habló en la defensa de ambos, y fue él el torturado convirtiéndose en mártir, mientras que a San Valero no se le torturó.

En la fiesta de San Valero, en Zaragoza es tradición la degustación de roscones. Desde 1992 se viene celebrando el reparto de un roscón gigante en la conocida Plaza del Pilar, muy cerca de la Catedral del Salvador de Zaragoza, popularmente conocida como La Seo, donde reposan las reliquias de San Valero. Este roscón gigante suele medir aproximadamente un kilómetro de longitud con una tonelada de peso, y se forman largas cosas para su reparto y degustación. 
Roscón de San Valero en Zaragoza.


Publicado en Cuenca, 29 de enero de 2020 y el 29 de enero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

martes, 27 de enero de 2026

San Julián de Cuenca. Padre de los pobres. Festividad del 28 de enero.

SAN JULIÁN. PADRE DE LOS POBRES. 28 de enero

    Hoy celebramos la festividad del patrón de Cuenca y siempre viene bien el repasar su biografía y hablar de su obra y milagros.
    ¿Quién no ha ido al paraje de San Julián “El Tranquilo” a comerse un bocadillo de tortilla en su festividad y recoger los panecillos de caridad que ofrece la hermandad?

    San Julián nació en Burgos en 1128. Recibió las órdenes sacerdotales en 1166, dedicándose por completo a su ministerio sagrado y a visitar a pobres y enfermos, a quienes socorría con abundantes limosnas.
    Al ver que en su época tantas personas desconocían los mensajes de Cristo, en particular moros y judíos, sin descartar a los cristianos, decidió salir a esparcir la luz de la verdad, recorriendo España en su predicación, acompañado de un muchacho de gran santidad, llamado Hermes. Unos veinticinco años llevaba predicando la doctrina de Jesús, cuando al Arzobispo de Toledo, Don Martín López de Pinaga, le nombró Arcediano de la Catedral Primada en el año 1192.

Ermita de San Julián el Tranquilo

Al quedar vacante el Obispado de Cuenca, el rey Alfonso VIII, conquistador de esta ciudad y fundador de su iglesia Catedral, resolvió nombrar Obispo para la misma. En el mes de junio de 1196 fue consagrado por el mismo Arzobispo de Toledo, tomando posesión de su diócesis en agosto del mismo año.
    Durante su vida en Cuenca, no hizo otra cosa que remediar necesidades; las rentas de la Mitra las repartía entre los pobres, juntamente con el producto de la venta de las cestas que él mismo fabricaba con mimbres; visitaba y socorría enfermos, consolaba a los huérfanos, enterraba a los muertos y pedía constantemente al Todopoderoso por el bienestar moral y material de los hijos de esta tierra.

    Durante su vida, y aún después de su muerte, obró sorprendentes milagros. Uno de los milagros que más repercusión social tuvo fue el que paso a relatar:
    Al quedar arrasados los campos de Ocaña, Ucles, Huete y Cuenca  por el avance de las tropas del Califa de Córdoba, Yacub Aben Yucep,  las reservas de trigo se agotaron en la ciudad, quedando patente el milagro que obró San Julián. Lesmes, fiado de la Santidad de su Obispo y Señor más que en el testimonio de sus ojos que le decían que no quedaba en los trojes ni un grano de cereal, volvió y encontró los graneros llenos, socorriendo a aquellos pobres que pedían pan para sus hijos y que propagaron la fama del trigo milagroso. Dios, haciendo otro alarde de su amor por su santo, obró el prodigio del trigo. Multitud de acémilas, grandes recuas cargadas de trigo entraron en Cuenca, sin conductores y sin guías. Se dirigieron a la casa episcopal, deteniéndose a las puertas como término de su viaje, reparando de esta forma la hambruna del pueblo conquense.
Capilla del Transparente o de San Julián

    San Julián murió en nuestra ciudad a la edad de ochenta y dos años, y doce de pontificado. Dicen los libros que antes de morir fue visitado por la Reina del Cielo acompañada de multitud de ángeles que entonaban esta antífona: “He aquí un gran sacerdote, que en sus días agradó al Señor y fue hallado justo, el cual sirvió de reconciliación en los tiempos de venganza”. La Virgen trajo un ramo de palma verde, que entregó al moribundo diciendo: “Toma siervo de Dios, esta palma en señal de la virginidad y pureza que siempre has guardado”. Después puso la Virgen una corona de rosas sobre la cabeza del santo y se retiró majestuosa. Al morir salió de su boca un ramo de palma blanca que se elevó  hasta el cielo; se oyeron cantos angélicos y todas las campanas de la ciudad dejaron oír sus sonidos sin que persona alguna las tocara.
    En el cuarto Concilio de Letrán, en el año 1215, fue elevado a la categoría de Santo y colocado en el martirologio en el siglo XVI por los Papas Gregorio XIII y Sixto V.

    En distintos épocas ha sido abierta la caja que guarda su cuerpo incorrupto, para contemplación del pueblo de Cuenca.
Urna con los restos de San Julián

    La primitiva urna fue colocada en la desaparecida capilla de Santa Águeda; pasando después a la del Sagrario en 1518, y posteriormente a la de la Reliquia. En 1695 se encerró la caja de sabina en una urna de plata repujada que hoy no existe, siendo colocada definitivamente el 5 de septiembre de 1760 en el altar de San Julián o del Transparente, levantado con mármoles, serpentina y bronces dorados.

    Los medallones de mármol blanco, tallados en alto relieve por Francisco Vengara de la Academia de Roma, representan distintos pasajes de la vida del Santo, siendo lo más notable de este soberbio altar el grupo escultórico de las virtudes teologales, debidas también al cincel de ese glorioso Vergara y que se hallan colocadas en el coronamiento del retablo.

  Publicado en Cuenca, 11 de enero de 2014, actualizado el 28 de enero de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
 

 

San Julián, el Anacoreta del Cerro de la Majestad de Cuenca.

   Hoy 28 de enero, día del Tránsito de San Julián, Patrón de Cuenca quiero traer a colación la vida anacoreta que llevo en el paraje hoy conocido como la Ermita de San Julián el Tranquilo. Será de la mano del Biógrafo de San Julián, D. Juan José Bautista Martínez.
En las faldas del fornido Cerro de la Majestad, hay abierta en el vientre de la roca una gruta, asomada a la pendiente de un paraje seco y agrio, a la que denominan los conquenses “Cueva del Tranquilo”, caverna de la que el documento de la tradición afirma, a través de todas las edades, haber prestado asilo, de cuando en cuando, a la sagrada persona del segundo Obispo de Cuenca.
Lesmes y San Julián. Cuadro de Bartolomé Matarana.
Catedral de Cuenca.

Nos cuentan que por la pendiente de la montaña se ven dos figuras, una curvada y la otra, fornida de elevada estatura, con cabello blanquecino. Ambos se han detenido en el umbral de la cueva, son Lesmes y D. Julián, que planifican los últimos detalles:

-Lesmes, dame el jarroncillo para llenarlo ahí, en la fuente.

-Señor, ya lo llené yo esta mañana -replica el Capellán- cuando vine a arreglar vuestro aposento.

-Pues, entonces, márchate, y con cuidado, no resbales al bajar.

-Señor, -interrogó Lesmes-: ¿Y no podría quedarme yo?

,¡No! Responde el Prelado-; habría que cerrar la casa, y los pobres quedarían sin comer; así que ¡vete!, y el Señor te bendiga.

-Digo que, como la cuesta es trabajosa y áspera para tí –subas con un pan cada tres días.

-¿sí?... ¿Y no será poco?

-No, porque con un pan tengo, sí, tengo bastante… ¡¡ Adiós!!

Lesmes tomaba el serpenteo del camino de descenso del Cerro de la Majestad, mientras D. Julián penetraba en el agujero oscuro de la roca, sepulcro de piedra, que encerrará a un hombre, herido de punta de divina daga, por espacio de seis días.

El plano de la cueva ni es angosto ni dilatado; en su área semicircunferencial hay: al fondo, dos grandes haces de mimbres recostados sobre la roca; a un lado –y no muy retirado de ellos- un pedrusco que sobre su superficie dejó Don Julián un pergamino de los santos Evangelios, el Breviario y un manojo de teas, por si precisara por la noche; a la derecha, de la entrada una capa de hojas de maíz extendidas por el suelo y una gavilla de sarga, atravesada en uno de los extremos de  ellas, como cabecera de cama: un jarroncillo de barro arábigo, sin vidriar, lleno de agua, a un lado de la piedra; y al otro lado de ésta, un pan.

El, por unos días, Anacoreta del Cerro de la Majestad, extremará durante ellos sus penitencias; más incomodidad en el lecho, más caricias de cilicio y más abstinencia…

Las sombras han ido dando pinceladas de negrura a los altos de la sierra, haciéndose opacas, mientras que, resbalando por los repliegues, han ahuyentado a la tímida luz de la tarde, que ha escalado los cielos para asomarse con las estrellas por los ventanales de la noche; Don Julián, después de un pequeño refrigerio y una muy larga oración, se ha dejado caer en el lecho de hojas, recostando su cabeza sobre el incómodo almohadón.

Cuando la alondra madrugadora comenzó a cantar con la saltarina fuente, ya la luz matinal había sorprendido a Don Julián, levantado, con las primeras oraciones hechas y recogido en honda meditación, que durante estos días será solamente interrumpida por la recitación del oficio divino, el tableteo de las disciplinas y el suave resbalar de los mimbres, cuando, obedientes a sus dedos, se vayan trenzando unos con otros hasta tomar la forma de mimosas cestillas que, cuando Lesmes suba, habrá de bajarse a la Ciudad para adquirir el yantar cotidiano.

Y así discurren los días y las horas, y los Ejercicios ya van tocando a su fin.

Y despuntó el sexto día, ocupado, como los anteriores en el cumplimiento del horario, sin omitir el alboreo de cestería con los mimbres que remojados, había traído de la fuentecilla, compañera arrulladora de aquellas soledades.

Iba mediando la tarde; el sol serrano se había parado a orear su frente, en el ventilado pretil de la montaña, y Don Julián, terminando la tejedura del último cestillo, coloca sobre la tosca superficie de la piedra el pectoral de madera y da principio a su última oración.

Recordemos este año al subir a la Ermita de San Julián el Tranquilo que el lugar es sagrado, subamos con respeto recordando al Patrón de Cuenca que pisó ese lugar y lo santificó con su oración y sacrificio, respetemos el lugar y recemos una oración para que San Julián nos proteja y bendiga un año más.

Feliz día del Patrón.

 
Cuenca, 28 de enero de 2020 y el 28 de enero de 2026
      José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuentes:

-Biografía de San Julián de Juan José Bautista Martínez. IMPRENTA CONQUENSE. 1945.

-Noticias del Culto Atribuido a San Julián. Rogelio Sanchiz Catalán. 1909






Efemérides conquenses del día 28 de enero.

   Tal día como hoy, un 28 de enero de 1208, moría en Cuenca su segundo Obispo, Julián, a la edad de 83 años y de haber gobernado esta diócesis trece años. Expiró sobre el suelo cubierto de ceniza, después de recibir los Santos Sacramentos, implorando la misericordia de Dios, como si fuera un gran pecador. En su tránsito, según dice sus biógrafos, tuvo el consuelo de la Santísima Virgen, que acompañada de una gloria de ángeles vino y le entregó una rama de palma verde en sus manos, símbolo de la virginidad.
San Julián. Su transito. Obra de Andrés de Vargas. siglo XVIII
  
  Cuatro años llevaba Julián de Arcediano de Toledo cuando murió D. Juan Yáñez, fue el mismo Rey Alfonso VIII, quien pidió la mitra conquense para Julián al ser conocedor de la caridad, celo, prudencia, sabiduría e infatigable laboriosidad como Arcediano de Toledo, nombrándole para la Mitra de Cuenca en el año 1196 y tan extendida estaba la fama de su santidad, que esta ciudad y el Cabildo lo pidieron para esta diócesis, ignorando que ya había sido concedida esa gracia por el mismo Alfonso VIII.

La sorpresa fue muy agradable, porque además de las heroicas virtudes que acompañaban a su futuro obispo, en su persona se atraía las simpatías de la perfección humana, por su candor y afabilidad. Su talla era de dos varas y sesma (1.80m aprox.); su cuerpo robusto y adornado con cabellera cumplida; su frente ancha; sus ojos vivos y graves; su barba poblada y entre canosa y su talante ingenuo y bondadoso. Pero la sorpresa pasó a admiración a pocos días de ver la frugalidad, modestia y caridad de su Prelado. (Así lo describe Muñoz y Soliva).

Cuando San Julián entro en Cuenca, la ciudad estaba invadida por la peste. Asistió a los cristianos apestados con limosnas, con los santos sacramentos y con fervorosas exhortaciones, y a los que morían les daba sepultura por sí mismo. 
La peste en Cuenca y el Milagro de San Julián.
Obra de Bartolomé Matarana. Siglo XVI

A los moros y judíos con paternal solicitud los cuidaba, socorría y llamaba a la luz del Evangelio, y sus súplicas a Dios y sus penitencias fueron tan eficaces, que dicen los historiadores, que orando en la Santa Iglesia Catedral con algunos prebendados, para que cesase el cruel azote, se oyó una voz celestial que decía: “por los ruegos de vuestro Obispo tiene Dios a bien que cese esta plaga. Enmendaos vosotros de vuestros pecados”.
Así fue el primer milagro que logro San Julián en esta diócesis.

Feliz día de San Julián para todos.

Publicado en Cuenca, 28 de enero de 2020 y el 28 de enero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

lunes, 26 de enero de 2026

San Juan Crisóstomo. Festividad del día 27 de enero.

   Hoy abrimos el día recordando a San Juan Crisóstomo, obispo, confesor y doctor, que nació en Antioquía hacia el año 354. Como otros grandes Padres de la Iglesia del siglo IV, San Juan Crisóstomo se bautizó muy mayor, probablemente en el 372, de manos del Obispo Melecio de Antioquía. Su apodo Crisóstomo, que significa boca de oro, alude a su excepcional elocuencia. Sacerdote de Antioquia, fue nombrado patriarca de Constantinopla. Su rigor y su celo reformista le crearon una serie de opositores, formándose contra él un conciliábulo, que le depuso de su silla patriarcal; siendo desterrado, pero apenas se había puesto encamino de su destierro, cuando un pavoroso terremoto movió a la emperatriz Eudoxia a restablecerlo en su silla.
Dos meses después por haber predicado contra los juegos públicos, de nuevo la emperatriz Eudoxia cumplió sus amenazas, desterrándolo a una miserable población de Armenia, a donde llegó muy enfermo y fatigado por los despiadados tratamientos que sufrió en el viaje. Entones cayó sobre Constantinopla una tempestad de piedra que hizo horrorosos estragos. La emperatriz murió de muerte repentina y casi todos los perseguidores de Crisóstomo vieron sobre sí la venganza del cielo.
Crisóstomo, que inicialmente fue desterrado a Arabia, y después al desierto de Pitias, conociendo que había llegado su hora postrera, se cubrió con una vestidura blanca para recibir la sagrada Comunión, en la iglesia de San Basilisco, donde entregó al Señor su alma.
Desde el siglo VI se le viene dando el título de Crisóstomo, boca de oro, porque es el más grande entre todos los oradores de la Iglesia griega. Pio X le proclamó Patrono especial de la elocuencia sagrada.
Publicado en Cuenca, 27 de enero de 2020 y el 27 de enero de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

domingo, 25 de enero de 2026

Visita guiada gratuita del 7 de febrero. Un recorrido por el mundo angelical de la Catedral de Cuenca.

Recordando que la visita a la Catedral será el sábado, 7 de febrero, a las 11:00h. 

Como en anteriores visitas se precisa, para su participación, mandar un correo: chemarogo@gmail.com para que sea incluido en el grupo, éste no será superior a 35 personas. Sábado 7 de febrero a las 11:00h.

Dos trabajos son los que cubren la visita: la publicación del libro: “Aggelos” Catedral de Santa María de Cuenca, que fue en 2019; prólogo del Deán José Antonio Fernández Moreno. Presentado en la Feria del Libro de Cuenca de ese mismo año y la exposición “La intemporalidad de los Ángeles”, realizada en la sala de exposiciones de la Catedral, del 30 de enero al 19 de abril de 2020.

Si hay alguien interesado en el libro "Aggelos", puede encontrarlo en la Librería Evangelio o que me lo diga y le subiería un ejemplar.

El mundo angelical que posee esta catedral la hace distinta a cualquier otra. La palabra ángel queda reflejada en 24 libros de las Sagradas Escrituras.

 Alfonso X, en la Cantiga 420, desglosa el orden de las diversas jerarquías angelicales. Al igual que en la literatura la catequética del triforio aborda esencialmente las funciones de los ángeles, como son: la de mensajero, la de auxiliador y portador de almas y psicostasis. Palabra que viene del griego, soplo, aliento vital, alma, lucha, disputa; entendido en el mundo cristiano como el pasaje de las almas. Esta acción se dará en el Juicio Final. 

Para que no sea, un servidor, incluyo parte del prólogo del libro, palabras del Deán-Presidente del Cabildo Catedral, contenido que define muy bien lo que veremos en la visita del sábado 7 de febrero:

<<El autor de este libro, el profesor José María Rodríguez, como si de un buscador de tesoros se tratara, ha descubierto en cada uno de los rincones de nuestra catedral la representación artística de estos seres espirituales, poderosos ejecutores de las órdenes de Dios y mensajeros de su palabra. Y, basándose en un estudio concienzudo de la teología, de la historia y del arte, nos los presenta para que veamos “de cerca” lo que habitualmente solo podemos ver “de lejos”.

Ángeles del siglo XII al XVIII; en piedra, en talla de madera o en pintura; unos sonrientes, otros de aspecto más severo y serio; los hay con flores, palmas, cetros o incensarios en sus manos; los hay también aguerridos luchadores con casco de caballero y con espadas de fuego o de metal; unos contemplan, sonríen, juegan y hacen fiesta, mientras otros les hacen los coros acompañados de instrumentos varios. Es “El cielo en la tierra” >>.

Cuenca, 28 de enero de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Santa Paula (347-404). Festividad del día 26 de enero.


  Es también conocida como Santa Paula de Roma, fue una antigua santa romana, discípula de San Jerónimo y fundadora de monasterios en Tierra Santa. Es considerada copatrona de la Orden de San Jerónimo.

Un grupo de damas romanas se reúne en el palacio que Marcela posee en el monte Aventino para escuchar las lecciones bíblicas de un monje extranjero, el gran Jerónimo, amiga y maestro del Papa Dámaso. Junto a Marcela están su madre y su hermana, y allí está también su amiga Paula, una noble viuda de treinta años. Es en el año 383.

Paula descendía de los Escipiones y los Gracos, su difunto marido Toxocio fue senador, y ella era rica y admirada; pero aun antes de asistir a aquellas lecciones en el palacio convertido casi en monasterio, se había consagrado a la más estricta piedad. Jerónimo pudo decirle, como escribió más tarde a otro corresponsal: “No me  resigno a nada mediocre en ti”, y bajo su influencia ella y sus dos hijas, Blesila y Eustoquia, estudiaron hebreo para leer las Escrituras y sólo vivieron para Dios.

Al poco tiempo muere Blesila, y al faltar también el Papa Dámaso, Jerónimo, víctima de violentísimos ataques y de atroces calumnias, sale de Roma en agosto de 385, y no sacudiendo el polvo de sus sandalias, pero sí dejando entre paréntesis el amor fraterno, se despide con una carta en la que dedica rayos y venablos a sus enemigos.

“Paula y Eustaquia, mal que le pese al mundo, son mías en Cristo”, dirá, y semanas después, las dos fieles discípulas, junto con unas vírgenes, embarcan en Ostia tras la estela del monje; se reúnen con él, recorren Tierra Santa y Egipto, y por fin se instalan en Belén, fundando un monasterio para hombre, otro para mujeres y una hospedería para peregrinos, con objeto de que no faltase acogida donde le Niño Jesús no la encontró.

Paula gasta toda su fortuna, se desvive en caridad y fervor, y cuando muere Jerónimo le dedica una impresionante carta epitafio. Sus últimas palabras fueron: “Todo lo ven ya mis ojos quieto y sosegado”.

Publicado en Cuenca, 26 de enero de 2020 y 26 de enero de en 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

sábado, 24 de enero de 2026

La Conversión de San Pablo. Festividad del 25 de enero.

  Un antiguo escrito nos presenta así a San Pablo en su exterior: “Bajo de estatura, calvo, algo zambo, ojos grandes, cejas pobladas, nariz ligeramente arqueada, gesto simpático”.

San Pedro fue un trabajador manual, tejedor, especializado en la fabricación de tejidos fuertes de pelo de cabra, que servían para hacer tiendas de campaña, como las que utilizan todavía los pastores de Cilicia (Armenia) y los beduinos del desierto. “Mirad, escribirá más tarde al pie de una de sus Cartas, qué letra más mala tengo”. Es posible que sus dedos gruesos de obrero acostumbrado a manejar un pesado instrumento, no se aviniera bien con la pluma. San Pablo tejía para ganarse la comida.

Pablo era un judío cien por cien. Nacido fuera de Judea, en Tarso de Cilicia (Armenia), en un ambiente pagano, en una ciudad comercial. San Pablo estaba abierto al mundo helenista; pero su educación fue en Jerusalén, a los pies de Gamaliel, esta educación le hizo rigorista, le cerró su alma grande en los marcos estrechos de la moral  y casuista farisea.

Pablo no conoció a Jesús en sus años de vida terrenal. Llegó  a la ciudad poco después de la Pasión. Un cambio religioso se había operado en su ausencia. Había aparecido el cristianismo. En Jerusalén se había levantado frente a los escribas y fariseos otros que se llamaban discípulos del Nazareno y no había estudiado en las escuelas oficiales. Cuando pablo se enteró a fondo de la predicación de Jesús, de sus diatribas contra el formulismo de los fariseos, de su independencia en el cumplimiento de las tradiciones y observaciones humanas le entró un gran odio para quienes no querían seguir las tradiciones Judías.

En el año 34 o 36 se le presentó una ocasión magnifica de mostrar su odio contra los cristianos. Pablo no había cumplido aún los 30 años. Es joven, según la expresión de San Lucas. San Esteban, uno de los profetas de la nueva religión, es condenado a muerte. Pablo asiste a la lapidación.

Algunas semanas después Saulo, lleno de encono contra los discípulos de Jesús, deseando exterminarlos pide a las autoridades judías los poderes necesarios para llevar hasta Damasco sus pesquisas y persecuciones.

Parte, con una fuerte escolta para Damasco, con la idea de coger a los cristianos y traerlos presos  a Jerusalén.

Cuando Pablo y sus acompañantes llegan a la llanura inmensa de Damasco, es pleno mediodía. Una gran luz del cielo, deslumbra más que el sol, envolvió súbitamente a Saulo y su comitiva. Ofuscados y aterrados caen en tierra: “Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?”, clama desde las alturas una voz fuerte como el trueno. La voz la oyen todos. Pablo es el único que entiende su sentido y ve a alguien, Vio a Jesús glorioso, como le habían visto antes de la Ascensión, Pedro, Juan, Tomás y los demás apóstoles. “¿Quién eres?” –“Yo soy Jesús, a quien tú persigues”. –“Señor, ¿Qué quieres que haga?” Pablo se entrega. Pablo se da todo a Jesús. Desde ahora ni la muerte ni la espada, ni los ángeles, ni el porvenir, ni criatura alguna podrá separarlo del amor a Cristo.

-“Levántate; entra en Damasco y allí se te dirá lo que tienes que hacer”.

Entre tantas conversiones como registra la historia, ésta tiene un lugar destacado en el santoral porque es un episodio que la Iglesia ve como paradigma y que tuvo consecuencias incalculables. Emblema de todas las conversiones, obra de Dios y no del esfuerzo humano. Una vez aceptado el trascendental cambio, Pablo pasa a ser instrumento irresistible de la Providencia. Una conversión “súbita, total, definitiva, magnífica, con el encanto de la rapidez, el encanto de la plenitud y el encanto de la duración”.

Pidamos que en este día seamos tocados por la mano de Dios y nuestra conversión sea plana y satisfactoria a los ojos del Altísimo como la de San Pablo.


Publicado en Cuenca, 25 de enero de 2020 y el 25 de enero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.




viernes, 23 de enero de 2026

San Francisco de Sales (1567-1622). Patrón de los periodistas. Festividad del 24 de enero.

    Hoy debemos de felicitar a los periodistas, a los que nos trasmiten y nos ponen al día de lo que sucede, ellos precisan de un valedor celestial, hoy celebramos su Patrón, San Francisco de Sales. Fue un sacerdote saboyano que derrochó piedad, heroísmo y persuasión para conseguir que los habitantes de su Chablais natal, junto al lago Léman, pasados al calvinismo, volvieran a ser católicos; más tarde, como “in partibus” de Ginebra amplió esta labor fructífera en conversiones escribiendo numerosos folletos por lo que se le hizo el santo de la prensa.
San Francisco de Sales

Nació en el castillo de Sales, en Saboya, el 21 de agosto de 1567, fue bautizado al siguiente día en la Iglesia de Thorens, con el nombre de Francisco Buenaventura.

Este doctor de la Iglesia era un humanista de pluma elegante (los franceses lo tienen entre sus clásicos),  culto, esmerado en la lengua, muy expresivo, y uno de sus libros, la “Introducción a la vida devota”, que lo escribió en 1608, fue un gran best-seller, se llegaron a editar cuarenta ediciones, que aún se lee con aprovechamiento.

Se trata de un manual de espiritualidad cordial y sencillo, llano y afable, de un maestro de la psicología. “La devoción no destruye nada, lo perfecciona todo”, escribe y con un valiente impulso evangélico no excluye a nadie de los objetivos más altos, casados y religiosos, sabios  y mercaderes, artesanos, soldados, hombres y mujeres de cualquier condición, a todos les enseña a ser perfectos.

Su vida está llena de hechos memorables, funda con San Juan Chantel la Orden de la Visitación, se ilustra como predicador y director espiritual, pero sus rasgos más peculiares son siempre la bondad, la comprensión, la dulzura, la paciencia. Es el Santo sonriente que conoció en la juventud una terrible crisis de desesperación, quizá por culpa del jansenismo, y que predica incansablemente con la miel en los labios el amor de Dios bueno y misericordioso. Dos máximas resumen toda su enseñanza: “Todo por amor  y nada por la fuerza” y la segunda “Ver y amar la voluntad de Dios en todas las cosas”.

San Francisco fue beatificado por el Papa Alejandro VII en el año 1661 y el mismo Papa lo canonizó en el año 1665, a los 43 años de su muerte.

El Papa Pío IX, consideró que los tres libros más influyentes del Santo fueron: Las controversias, contra el protestantismo; La Introducción a la Vida Devota y El Tratado de Amor a Dios, estos libros y la colección  de sus sermones son considerados verdaderos tesoros de sabiduría y el Papa Pío IX declaró  a San Francisco de Sales “Doctor de la Iglesia”, siendo llamado “El Doctor de la amabilidad”.

Feliz día a todos, que San Francisco de Sales nos ilumine y nos de la alegría de pregonar con la palabra y la escritura el amor a Dios.

Publicado en Cuenca, 24 de enero de 2021 y el 24 de enero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

jueves, 22 de enero de 2026

Santos del día 23 de enero: San Ildefonso (607-667) y San Juan el Limosnero (560-619).

     Comenzaremos por San Juan el Limosnero que vivió un siglo antes que San Ildefonso.

Juan el Limosnero. Hermoso nombre el de este obispo de Alejandría que al morir sólo dejó el tercio de un céntimo, que legaba a los pobres, a quienes solía llamar “mis señores”. Dicen que fundó setenta iglesias y dos monasterios, y se le atribuye una caridad incansable, haciendo que se volviera a dar limosna a un mendigo insistente que en el curso del mismo día reiteraba sus peticiones.
San Juan el Limosnero.

¿Quién nos dice que no es Jesucristo que trata de poner a prueba nuestra generosidad o de averiguar quién se cansa antes, si Él de pedir o nosotros de dar? Por si acaso, socórrele, mandaba a su mayordomo. Si dar a pordioseros, como su nombre indica, es dar a Dios, debería parecer una oportunidad de oro.

No era mala norma la del Santo. A ver quién se cansa antes, si unos de pedir u otros de dar, si unos de ofender u otros de perdonar, si unos de hacer el mal y otros de devolver el bien. Obstinado forcejeo que no espera corresponder, sino todo lo contrario.

Pasar a la historia con este apelativo de limosnero es uno de los honores más grandes que pueden concebirse. Han pasado catorce siglos desde que vivió este personaje, y su apodo todavía nos conmueve. Esa obsesión por dar, por desposeerse, parece la sabiduría más alta, que comparte con tantos santos, pero que en él es una especialidad.

Contra esta virtud nos defendemos con la prudencia: ¿Y si los pobres nos engañan, si son unos granujas desagradecidos, si obran de mala fe, si son holgazanes, si luego se lo gastan en bebida, en vicio? Cuantas preguntas, todas razonables, hay que admitirlo. Juan el Limosnero no era razonable, porque debía de pensar que si Dios examinase con tanto rigor nuestras peticiones nunca recibiríamos nada.

Después de estos razonamientos con relación a San Juan el Limosnero entramos en nuestro santo toledano San Ildefonso.


San Ildefonso fue discípulo de San Isidro de Sevilla y de su tío San Eugenio, eligió la vida religiosa, quizá venciendo la dura oposición de sus padres, y se recluyó en el monasterio de Agali, “asilo de paz entre las alamedas del Tajo, templo de virtud y de saber que dado ya tres pastores a la capital del reino” (fray Justo Pérez de Urbel). Fue abad de Agali hasta que en el 657 se le eligió arzobispo de Toledo, cabeza de la monarquía visigoda.
San Ildefonso. El Greco.

En la historia de la mariología, San Ildefonso es el autor de un importante tratado sobe “La virginidad perpetua de María”, el primero en su género debido a la Iglesia española, de inspiración vehemente y llena de fervor: “¿Puede dar ramas de muerte el tronco de la vida? El huerto cerrado en que brotó la flor de la peregrina virginidad, ¿había de producir abrojos y serpientes? La fuente de la vida, sellada con el pacto virginal, ¿manaría el cieno de la impureza?”.

Pero su popularidad la debe a una tradición que supone que la Madre de Dios, rodeada de ángeles, bajo a sentarse en su sede episcopal para hacerle entrega como muestra de gratitud de una casulla. Velázquez, Zurbarán, Murillo, Rubens y otros muchos pintores han representado la escena, para la que Lope encontró bellísimas palabras:

Desde el cielo a Toledo se entapizan

Los aires de celestes cortesanos.

Aunque ya Gonzalo de Berceo lo haba descrito de un modo más arcaico e impregnado de sencilla emoción:

Fízole otra gracia, cual nunca fue oída,

Dioli una casulla sin aguja cosida,

Obra era angélica, non de ome texida.



Publicado en Cuenca, 23 de enero de 2021 y el 23 de enero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

miércoles, 21 de enero de 2026

Plenilunio de febrero. Luna la de la Nieve.

    Este mes de febrero de 2026 se dará el Plenilunio el domingo, día 1. Luna de la Nieve, así llamada por las abundantes nieves que caían durante este mes. Esperemos que la borrasca que se acerca para este fin de semana haga honor al nombre de la Luna y nos deje en Cuenca esa nieve que añoramos.

Luna de la Nueve. 22/02/2024- 6:30h

También se le llama a esta Luna, “Luna del Hambre”, debido a la escasez de caza y a las bajas temperaturas que hacía imposible el poder cazar.

No todos los febreros ha habido luna llena, al tener solo 28 días y un mes lunar tiene 29,272 y 29,833 días  y no coincidir las órbitas elípticas de la Luna con la Tierra, en los años 1866, 1885,1915, 1935 y 1961 el mes de febrero no tuvo Luna llena, así como en los años bisiestos (el día 29) que tuvo Luna llena fueron 1752, 1820 y 1972.

Luna de la Nieve. 22/02/2024- 6:45h

El plenilunio de este mes de febrero, Luna de la Nieve, tendrá su mayor momento de iluminación el sábado 1 a las 22:07 horas. Por la noche se verá completamente iluminada, con la constelación de Leo, con la estrella Regulus brillando muy cerca a su derecha. El domingo 1, la luna estará cerca de su apogeo, y su distancia de la Tierra es la máxima por lo que también se le llama microluna, por que se verá muy pequeña con una iluminación de un noventa y nueve por ciento.

Cuenca, 25 de febrero de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuente documental:

SELENE- Mitología de la Luna llena en la Hoz del Hiécar. Autor José María Rodríguez González. 2010. Publicado por la Fundación Antonio Pérez.

San Vicente mártir. Festividad del 22 de enero.

   El culto a San Vicente es muy antiguo y su nombre entró junto con el de San Esteban y San Lorenzo en las Letanías de los Santos. Su martirio hay que colocarlo a principios del siglo IV, en la persecución de Diocleciano, cuyos edictos se encargó de ejecutar en España el tirado  Daciano. Los extraordinarios suplicios que padeció le hicieron pronto célebre en toda la Iglesia.
San Vicente, diácono y mártir

San Vicente descendía de ilustre familia, pues su abuelo había sido cónsul. Educado desde niño en la piedad, realizó los estudios en Zaragoza, donde el obispo Valero le nombró arcediano, o sea el primero de los diáconos. Siempre que había que hablar o predicar lo hacía Vicente en nombre de su Obispo.

Apenas llegó Daciano a Zaragoza, mandó apresar a las dos figuras más respetadas de la Iglesia del lugar: el Obispo Valero y al Arcediano Vicente. Ambos fueron llevados a Valencia y las declaraciones fueron realizadas por Vicente porque el Obispo Valero era tartamudo. A Valero lo desterró Daciano y a Vicente lo torturaron cruelmente con el propósito de que renegara de su fe.

A todo resistió el mártir, firme en su fe. Fue arrojado en una mazmorra, calabozo muy  estrecho que Prudencio describió así: “en el sitio más bajo de la prisión existe un lugar más negro que las mismas tinieblas y estrangulado por las estrechas piedras de una bóveda bajísima. Allí se esconde la eterna noche, sin que jamás penetre un rayo de luz. Allí tiene la horrible prisión el infierno”. Dentro de este calabozo metieron al mártir con unos cepos de madera en los pies, de modo que sus piernas estuvieran violentamente separadas una de otra. Para que no pudiera encontrar ningún descanso y sembraron el suelo con pedazos de clavos puntiagudos.

Las Actas cuentan un milagro que tuvo lugar en este antro de tortura. De repente se iluminó el calabozo y el suelo, cubierto de molestos cascotes, se convirtió en una alfombra de flores, mientras los ángeles cantaban una música divina. Daciano se enteró y dio órdenes para que cuidaran al mártir y le curaran las heridas. La intención era el poder seguir torturándolo cuando se hubiera repuesto de sus heridas.

El carcelero, que se había convertido, ejecutó la orden con alegría. Preparó una cama blanda, acostó en ella a Vicente y dejó que entraran libremente los cristianos para curarle las heridas. Los paños empapados en su sangre se los llevaban como preciosas reliquias.

No sirvió de nadan los cuidados, pues Vicente estaba ya medio muerto. Rodeado de los fieles exhaló su alma gloriosa.

Cuando Daciano se enteró, mandó echar el cuerpo al campo, para que sirviera de pasto a las fieras y aves de rapiña. Dios cuidó de él e hizo que todas lo respetasen. Los agentes de Daciano lo metieron en un saco cosiéndolo, del que pendía una piedra muy pesada, y lo arrojaron en alta mar. Más las olas lo trajeron a la orilla y lo enterraron en la arena. Allí estuvo hasta que algunos años más tarde fue trasladado y puesto bajo el ara de una suntuosa basílica. Su culto se extendió en seguida por toda la cristiandad.

Publicado en Cuenca, 22 de enero de 2020 y el 22 de enero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Efemérides conquenses del día 22 de enero. Muerte de obispo D. Sebastián Ramírez de Arellana.

   El día 22 de enero de 1547 moría el Obispo de Cuenca D. Sebastián Ramírez de Arellana, Virrey de Nueva España e Islas Occidentales. Nació en Villaescusa de Haro (Cuenca). A este insigne Obispo le debe la Catedral de Cuenca muchas de las más importantes obras de arte del renacimiento que contiene, como es una de ellas el Pórtico de la Gloria, conocido como Puerta de Jamete. En su pueblo realizó, a su costa, el Monasterio de Santa Cruz, donde está enterrado.
D. Sebastián Ramírez
   D. Sebastián Ramírez ganó una beca para el colegio mayor de Santa Cruz de Valladolid el 17 de junio de1506. Se doctoró en Derecho y siendo un hombre dotado de una prudencia admirable, fue agraciado con la plaza de inquisidor de Sevilla; de ella fue elevado a oidor de Granada y ascendió a la presidencia de su Chancillería. El Emperador Carlos V, que veía con suma complacencia la laboriosidad y acierto de D. Sebastián Ramírez en cuantos encargos le encomendaba, le confió la presidencia de la Isla de Santo Domingo y juntamente su obispado y el de la Concepción de la Vega, unidas con la abadía de la Jamaica. Llegó D. Sebastián Ramírez a finales del año de 1528 y fue como la aurora que llevó a aquellos isleños la luz de la fe.

El 25 de julio de 1542 fue promovido a la mitra de Cuenca y a la presidencia de la Audiencia de Valladolid; pero renunció para consagrarse exclusivamente a las necesidades de su Obispado.

Dedicó sus rentas al amparo de desvalidos. Agradecido al colegio donde recibió la ciencia que le encumbró, le legó una dotación que se repartía anualmente entre los varios colegios de San Bartolomé. Consumió grandes sumas de sus rentas en embellecer la catedral de Cuenca, y en Villaescusa de Haro, fundó el monasterio de Santa Cruz de religiosos Dominicos.

No tuvo D. Sebastián Ramírez el placer de ver concluida sus obras y dejó, tras su muerte, 10.000 ducados para finalizar las obras emprendidas. Murió el 22 de enero de 1547, siendo enterrado en el convento de Santa Cruz de su pueblo natal.

En este pontificado fue concluida la soberbia entrada a la Claustra, cuyas bellezas narra D. Antonio Pons en el tomo tercero de sus Viajes, con estas palabras: “La fachada del claustro es seguramente una obra que, parándose a reconocer, y considerar por menor todas sus partes, causa admiración….La variedad y multitud de adornos que hay en ella…”

Publicado en Cuenca, 22 de enero de 2020 y el 22 de enero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.


martes, 20 de enero de 2026

Santa Inés. Festividad del 21 de enero.

   El nombre de Inés es griego, Agnes, y significa lo mismo que pura. Lo llevaron también otras mujeres cristianas, como se puede ver en las inscripciones que se han encontrado en las Catacumbas de San Calixto y de la propia Santa Inés, en la Vía Nomentana. Inés es la doncella del cordero, Agnus, en latín, caracterizada por la pureza y la intrepidez, porque esta virgen es una de las mártires que tiene más veneración en Roma.

Como suele ocurrir en estos casos, no abundan las certezas sobre su vida. De ella sólo sabemos con seguridad que sufrió martirio a comienzos del siglo IV y que fue sepultada en el cementerio de la Vía Nomentana (tal vez donde estuvo la casa de campo de sus padres). Cincuenta años después de su muerte se erigió allí mismo una iglesia en su honor.

Era una niña, debía de tener unos doce años y pertenecía a una familia cristiana. Sin duda se consagró a Dios, es posible que rechazase ofertas de matrimonio, y en circunstancias un tanto oscuras murió degollada.

Su heroísmo impresionó mucho y de época muy antigua son numerosos testimonios de autores que empiezan a tejer una cándida leyenda con adornos no siempre creíbles.

San Ambrosio y san Dámaso hablan de su martirio: "Inés era una niña de doce o trece años cuando fue sentencia a muerte. Fue dada en matrimonio y no podía salir de su casa hasta el día de su boda, logro escaparse y en un arrebato de fervor y de fe, se presentó ante las autoridades paganas confesándose cristiana".

Por su hermosura fue condenada a un lupanar (burdel) público situado en los pórticos exteriores de los circos, estadios y teatros públicos de Roma. La tradición fija el sitio en Domiciono o circo Agonal, donde hoy se la levanta la iglesia de Santa Inés, en la plaza Novana.

Según Dámaso, en el lupanar fue expuesta al público, sus cabellos, extendidos a lo largo del cuerpo, cubrieron su desnudez como un manto providencial. Prudencio añade un episodio más. Dice que hubo un joven que se acercó a la Santa y la miró con ojos de lujuria e impuros. Bajó del cielo un pájaro de fuego que, cayendo sobre él como un relámpago lo cegó y derribó por tierra, de donde sus compañeros lo levantaron casi muerto. “Hay quien cuenta, sigue Prudencio, que Inés rogó a Cristo por el muchacho caído y le devolvió la vista y el sentido”.

El juez siguió terco en su demencia y acabó por dar órdenes para que fuese degollada. “Está de pie, dice San Ambrosio, firme y serena. Reza e inclina la cabeza, mientras tiembla el verdugo y su rostro palidece”. El hierro cae, y “un solo golpe basta  para tronchar la cabeza. La muerte llega antes que el dolor”.

Así murió esta virgen, de la cual consta ciertamente que vivió pura como un ángel y murió mártir, como un soldado.

Roma celebra con todo esplendor la fiesta de Santa Inés. El Cabildo de Letrán paga hoy al Papa, a título de censo, dos corderitos blancos, con cuya lana se teje el palio de los arzobispos. Antes de entregárselos, se presentan a Santa Inés en su altar; están allí durante la Misa y luego reciben una bendición espiritual. El Papa los confía después a las benedictinas del monasterio de Santa Cecilia in Trastevere.

Nuestro español Prudencio tiene un himno a Santa Inés, que no puedo omitir para terminar:

“Virgen afortunada, nueva gloria,

noble habitante del celeste alcázar,

dirige tu mirada a nuestro combate.

Tú, que ciñes doble corona.

A ti sol concedió el universal Creador

que hicieras casto el lupanar.

Yo seré pura si tú,

con los esplendores de tu verbo misericordioso

me llenas el corazón.

Por fuerza será limpio

aquel que tú, piadosa, te dignes visitar

atocar al menos con tu virginal planta”.



Publicado en Cuenca, 21 de enero de 2021 y el 21 de enero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.