domingo, 1 de febrero de 2026

Una candela para dar Luz al mundo. Festividad del 2 de febrero. Fiesta de La Candelaria

Festividad de la Virgen de las Candelas
    Hoy mientras me encontraba trabajando sobre el contenido del Cuadro de la Virgen de las Candelas me he acordado que el día 2 de febrero es su festividad. La pintura que posee la Catedral se le atribuye a Martín Gómez el Viejo. Es una representación peculiar al estar la Virgen rodeada de ocho ángeles portadores de objetos que representan alegorías de alabanza que se le atribuyen a la Virgen, como: “Espejo sin mancha”, “Pozo de Jacob”, “Ciudad de Dios”, etc.

Altar de la Virgen de las Candelas
Catedral de Cuenca
    Esta festividad toma su nombre de la fiesta de la Candelaria o de la Cruz. Se cree que procede de Oriente pero fue cambiado su nombre, primitivamente recibía el nombre del “Encuentro”. En el siglo VI pasó su celebración a Occidente llegando a celebrarse en Roma con sentido penitencial. En Jerusalén en esta fecha se celebra una procesión con velas encendidas que circundaban la Basílica construida por el Emperador Constantino sobre el Santo Sepulcro, llamada de la Resurrección.

    El verdadero origen de la fiesta es pagano, siendo las fiestas lupercales,  su nombre deriva de Lupus (lobo), el animal que representaba al dios Fauno, que tomó el sobrenombre de Luperco. Era una fiesta de iniciación de los adolescentes por la que pasaban a la edad adulta. Congregados los sacerdotes Lupercos eran reunidos los jóvenes y se les mandaba al campo donde sobrevivían de la caza y el merodeo.
    Según la tradición los sacerdotes Lupercos reunían a los jóvenes en la cueva del monte Platino donde, según la costumbre el dios Fauno Luperco, tomando la forma de una loba, había amamantado a los gemelos Rómulo y Remo. Los jóvenes iniciados debían de sobrevivir durante varios días de la caza y el merodeo en el bosque y a su regreso se celebraba la fiesta.

    Como tantas otras fiestas fue cristianizada y fue el papa Gelasio I quien prohibió su celebración en el año 494 sustituyéndola por la “Presentación del Jesús en el Templo” (Lc. 2, 22-39) y la “Purificación de Nuestra Señora”.
Virgen de las Candelas. Zarza de Tajo
    En España la devoción proviene de la aparición de la Virgen a dos postores que estando con su rebaño en las Islas Canarias. Según cuenta la tradición la Virgen se apareció en el año 1392 a dos aborígenes guanches (guanche es el nombre que se aplica a los moradores de las Islas Canarias antes de la conquista castellana que fue en el año 1496). Estos guanches se hallaban pastoreando su rebaño y al llegar a la boca de un barranco notaron que el ganado no quería avanzar, había algo que les inedia el paso, era una imagen de madera, como de un metro de alta de una mujer, portaba una vela en la mano izquierda y en su brazo derecho portaba un niño. El niño llevaba en sus manos un pajarito de oro.
    La devoción a la Virgen de la Candelaria se extendió a otros lugares. En Cuenca se celebra en el pueblo de Zarza de Tajo, conocida en la localidad como la Virgen de las Candelas, siendo la patrona del Pueblo, fiesta en la que se le ofrecen los niños a la Virgen. Su celebración es en el primer fin de semana siguiente al día 2 de febrero.

    En este día se bendicen las velas que son portadas por los fieles quien según la tradición cristina tiene el fin de recalcar la entrada de Cristo, Luz del Mundo en el Templo de Jerusalén, participemos ese día de este acto tan entrañable y pidamos que entre la cordura y la luz en nuestro entorno, en nuestras ciudades y en nuestro dirigentes, es decir que entre la Luz a este mundo en que vivimos.

Publicado en Cuenca, 2 de febrero de 2021 y actualizado el 2 de febrero de 2026.

Por: José María Rodríguez González.  Maestro e Investigador histórico.

2 de febrero. Fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen.

Objeto de esta fiesta y simbología de la bendición de los cirios.

Esta fiesta se atribuye al Papa Benedicto XIV, aunque es cierto que ya en el siglo V se celebraba como fiesta de las más antiguas.
   En la Iglesia Griega y en la de Milán, se celebra el 2 de febrero entre las solemnidades de Nuestro Señor; pero la Iglesia romana la colocó siempre entre las de las Santísima Virgen celebrándola también el mismo día.
Presentación de Jesús en el templo.
   Dice San Pedro que Nuestro Señor quiso al hacerse hombre someterse voluntariamente a la ley, es decir, que a pesar de que su condición de legislador supremo le excluía de toda sujeción, se sometió a la ley de los judíos, y a esa misma ley quiso someter a su propia Madre.

La ley judía ordenaba a todas las mujeres israelitas que se abstuviesen de entra en el templo durante los 40 días siguientes a su alumbramiento, si había dado a luz a un niño, y durante ochenta día, si el nacido era niña. Terminado este plazo debían de ir al templo para purificarse y ofrecer a Dios un sacrificio consistente en un cordero que debía ser ofrecido en holocausto. Era, además, ritual, que se ofreciese una tórtola y una paloma por el pecado. Las madres que no podían ofrecer un cordero lo reemplazaban por otra tórtola y otra paloma. El sacrificio expiatorio tenía como fin expiar el pecado en el que había nacido el niño. El holocausto, significaba la consagración entera de la criatura de Dios; por esto al tiempo del sacrificio la presentaban al Señor.

Otro precepto era sólo para los primogénitos varones, tanto hombres como animales. Dios se había reservado como bienes propios a todos los primogénitos de Israel, libertados en Egipto al castigar Dios con la plaga que privó de la vida a todos los primogénitos egipcios, desde el hombre hasta la bestia de carga.

Transcurridos, pues, los cuarenta días señalados por la ley, María se presentó en el templo para cumplirla puntualmente, acompañada de San José y con su hijo en brazos.

De este modo se realizaron los misterios de este día, y así la luz del mundo, destinada a iluminar a todas las naciones, penetró en el Templo. Para recordar esta luz celestial, la Iglesia acostumbra a bendecir las velas o candelas de un modo solemne el día 2 de febrero.

Esta ceremonia instituida por el Papa Gelasio a finales del siglo V ha recibido el nombre popular de La Candelaria. Los cirios que se bendicen antes de la misa de la Purificación simbolizan a Nuestro Señor Jesucristo. Según Ivo de Chartres, la cera de que están formados, producto recogido de las flores por las abejas, que en la antigüedad se consideraba como un tipo de la virginidad, significa la carne virginal de Jesús, el cual no tuvo necesidad de alterar el estado virginal de su Madre. La luz de las velas nos debe recordar la luz de Cristo que vino a iluminar muestras tinieblas.
Bendición y encendido del cirio pascual.
   Dice San Anselmo al explicar este misterio y nos recuerda que hay que considerar tres cosas en el cirio: la cera, la mecha y la llama. La cera obra de la abeja virginal, es la carne de Cristo; la mecha, que es interior, es el alma; y la llama, que brilla en la parte superior, es la divinidad.

Estos cirios son llevados en procesión, una vez bendecidos, por los ministros celebrantes y el clero; procesión que fue instituida por el Papa Sergio en el siglo VII. Esta manifestación de fe es el símbolo de la Iglesia que avanza para ir en busca del divino Manuel y recuerda la maravillosa escena verificada en el Templo de Jerusalén.

Los cirios bendecidos en La Candelaria, se deben guardar en las casas cristianas pues son prenda de protección divina y un símbolo de luz espiritual en las almas, por la gracias del Espíritu Santo.

Publicado en Cuenca, 2 de febrero de 2020 y actualizado el 2 de febrero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.