sábado, 13 de octubre de 2012

El armadillo, el pez globo, el dodo, la tortuga y la panocha de maiz elementos diferenciales de la iconografía de la Catedral de Cuenca (España)


PECULIARIDADES DE LA ICONOGRAFÍA DE LA CATEDRAL DE CUENCA

Toda iconografía tiene sus peculiaridades que la hacen única y distinta a otras; estas cualidades en la catedral de “Santa María” de Cuenca son: En primer lugar, de los dieciocho arcos góticos diez comienzan su decoración con una vasija, siendo quince los jarrones existentes.
Vasija de dos cuerpos- nave sur
 ¿Sabéis por qué? En la primera Epístola de Pedro (1Pe.1,7-8) dice que nuestra fe tiene que ser probada como el oro, al fuego. El oro, antiguamente, era depositado en una vasija, y puesta al fuego era calentado hasta quedar líquido. Con el calor, las impurezas subían a la superficie. Estas impurezas eran retiradas y se avivaba el fuego para repetir el procedimiento hasta que se lograba  reflejar el semblante, de una manera clara, en la superficie del metal.

En el libro de Jeremías el hombre es comparado con una vasija de barro (Jr.18,1-6).

Las vasijas están distribuidas: en la nave Norte seis, haciendo mención al número de vasijas con agua que requería el rito de purificación hebreo; cuatro en la nave Sur, en representación de los cuatro Evangelistas y cinco en el presbiterio. El número 5 representa la gracia otorgada. Por ejemplo: Para la construcción del tabernáculo, morada de Dios entre su pueblo, el texto bíblico dice: “Para la cortina harás cinco postes de acacia , que revestirás de oro; sus ganchos serán también de oro, y fundirás para ellos cinco bases de bronce” (Ex. 26, 37). Un segundo ejemplo, lo observamos en el caso de la alimentación de 5.000 personas, el texto bíblico dice: “Y ellos dijeron: No tenemos aquí  más de cinco panes y dos peces.” (Mt. 14, 17) Recordemos que, para recibir el favor de la gracia, debemos ser como las cinco vírgenes  prudentes (Mt. 25,2).

En la iconografía de las catedrales es corriente la representación de los oficios, en la nuestra sólo hay uno, el de hilandera, eso da pié a pensar en la importancia de los talleres textiles en esa época en Cuenca.
Ménsula trifacial - Crucero
Otra de las cosas extrañas es la supervivencia de la representación de la Santa Trinidad con tres cabezas (tricéfala) o tres rostros adyacentes en una misma cabeza (trifacial) que ha perdurado en el crucero. En el Concilio de Trento  (1545) fue prohibida y mandada su destruir por herética y monstruosa.
Realmente lo que la distingue son esos animales que, sin ser conocidos en occidente, están presentes en sus arcadas góticas de finales del siglo XV.

Tales como el DODO o Ánade de cabeza gorda, el ARMADILLO, el PEZ GLOBO, y si me apremia mucho la TORTUGA y los CADEJOS, historia que recorre todo el continente Americano.

Dodo o ánade de cabeza gorda
El dodo. Se trataba de una especie de pato gigante, natural de las Islas Mauricio, de unos 70cm de altura, y tan gordo, que no puede volar. Sobre 1681 se trajo el primer ejemplar a Europa. El nombre de Dodo (estúpido) viene dado por los portugueses que se mofaron de su torpeza y facilidad para ser cazado.

Cadejo blanco
El cadejo. El pensamiento cristiano, expresa que el hombre tiene un ángel guardián que lo protege de los peligros. La creencia supone la existencia de un animal compañero para cada hombre. También éste personaje tiene su resonancia precolombina maya en un espectro bienhechor guardián de los caminos.

Armadillo de 6 bandas
Los armadillos se distribuyen desde el norte de Argentina hasta el sur de Estados Unidos. Existen otras especies nativas exclusivamente de Sudamérica y son: el armadillo de tres bandas o quirquincho bola; el armadillo de seis bandas o gualacate; el armadillo de nueve bandas, también llamado mulita grande, tatú o toche y el armadillo gigante o tatú carreta. El tamaño de estos animales varía desde 15 cm, que es la longitud de las especies más pequeñas, hasta un metro de longitud, excluyendo la cola, en el caso del armadillo gigante.
Tortuga
Las tortugas terrestres tienen su origen en el centro y norte de Argentina. El pez globo suele encontrarse en zonas tropicales del mar, sobre todo en las zonas de arrecifes de coral. El maíz es originario de México, traído a Europa en el siglo XVI, hay dos panochas talladas en la capilla de San Martín.
Panocha de maíz

¿Quién pudo traer estas especies a los arcos góticos del siglo XV de la Catedral conquense?

Si el descubrimiento de América fue fechado en 1492 y la obra finalizó en 1505, cabe pensar que alguien que viajó en la primera expedición de Cristóbal  Colón tuvo que volver a Cuenca y plasmar esos animalitos en sus muros ya que todas sus variedades las podemos encontrar, desde el armadillo de tres bandas hasta el gigante.

Pez globo
Con relación al pez globo, no me cabe la duda de que fue una mala experiencia la que le llevó a entrar entre los animales malignos. Analizando su comportamiento diré que este enigmático pez es temido, a la par que admirado, por su capacidad de hincharse como una pelota en los momentos en los que se siente atacado por algún depredador. Este sistema de defensa se completa con el empleo de una sustancia extremadamente venenosa  denominada tetradotoxina,  un veneno que bloquea los canales de sodio del cuerpo, paraliza los músculos mientras la víctima permanece totalmente consciente y finalmente muere por asfixia; ni hoy día hay remedio para ese veneno. Todo ello me lleva a suponer que alguno de los exploradores españoles tuvo la mala fortuna de acabar sus días por la curiosidad que despertó y el intento de poseerlo le llevaría a la muerte, hecho por el que, posiblemente lo tengamos entre la iconografía de la Catedral de “Santa María” de Cuenca.
José María Rodríguez González
Noviembre de 2012

 

 

 

 


 

sábado, 11 de agosto de 2012



El lunes día 13 inicia las Jornadas Romanas MMXII “A Valeria Condita” El año de Tito Flaco Sabino Vespasiano. III al XIX de agosto del MMXII. Valeria. Cuenca
Ese mismo día a las 20:20 horas se inaugurá la exposición "El lenguaje de la piedra. Iconografía de la catedral de Cuenca".
En nombre del Sr. Alcalde estáis todos invitados al acto de inauguración y a la degustación de un vino romano que se dará al término de los actos.

El viernes, día 17, a las 18:30 horas se realizará una visita guiada a la iglesia de la Sey de Valeria (Cuenca) y a la exposición, explicando los iconos que ahí se exponen, dando un conocimiento de la manera de pensar del siglo XV, época en que fueron creados para que el pueblo pudiera entender el camino que le llevaría a la dicha eterna.
11/08/2012 - José María Rodríguez

viernes, 8 de junio de 2012

VIDRIERAS DE LA CATEDRAL DE CUENCA
DE LA VIDRIERA GÓTICA A LA ABSTRACTA MODERNISTA

La vidriera se constituye en la principal forma de pintura monumental, transforma la arquitectura del momento y se convierte en el vehículo idóneo para expresar los conceptos de la mística y el simbolismo del Cristianismo de los siglos finales de la Edad Media.
La vidriera nació de la teología de la luz, cuyos fundamentos se encuentran en el Evangelio: en Juan 1,5 dice: “Aquella luz que brilla en las tinieblas; y las tinieblas nunca la han detenido” y en Juan 1,9: “El Verbo es la verdadera luz; la que viene al mundo para iluminar a todos los hombres”; así como en Juan 8,12: “Yo soy la luz del mundo. Quien me siga no caminara a oscuras sino que poseerá la luz de la vida”.

VIDRIERA ANTIGUA
Las vidrieras, fechadas en el siglo XV, de la capilla de los Caballeros, de la Catedral de Cuenca, pasan desapercibidas, siendo una de las joyas de nuestra catedral. Los artistas vidrieros, anónimos, que las elaboraron, buscaron extender las escenas pictóricas por toda la superficie del ventanal, como si se trataran de pinturas sobre soporte traslúcido, propio de la época
Vidriera siglo XV Capilla de losCcaballeros
Vidriera siglo XV Capilla de las Caballeros
Los artesanos medievales de los siglos XII y XIII perfeccionaron en arte de los vitrales. Pequeñas piezas de vidrio se teñían con brillantes colores como joyas. Esta preocupación por la luz coloreada en las catedrales góticas no fue accidental, sino que fue ejecutada por gente inspirada en la creencia de que la luz natural era un símbolo de la divina luz de Dios. La luz es invisible, pero permite a la gente ver; de esta misma forma, Dios es invisible, pero su existencia permite que el mundo de la materia exista.
Rosetón lado Norte. Puerta de Jamete
Las vidrieras más antiguas expuestas en la catedral conquense están en la Capilla de los Caballeros, fechadas en el siglo XV.
La  vidriera situada en la puerta de Jamete (Rosetón norte), de estilo gótico, esta ilustrado con escenas de la vida de Jesús. Es una obra del maestro vidriero Giraldo de Holanda, que una vez finalizado el vítreo se la abonaron 1929 maravedíes el 5 de enero del año 1550.
VIDRIERAS MODERNAS
Las vidrieras modernas abstractas, cubistas, surrealistas e impresionistas, irrumpen en el interior de la catedral de Cuenca en la época del obispado del Obispo José Guerra Campos en el año 1990. Son cuatro los artistas que intervinieron bajo la supervisión del Cabildo Catedralicio y de la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Castilla La Mancha se realizó el programa de cuatro años de su elaboración y colocación en las ventanas y óculos del templo.
Henri Déchanet
Al maestro vidriero francés Henri Déchanet. Henri se ocupó de los vitrales de la Girola, la Capilla del Sagrario  y el brazo lateral derecho Crucero, zonas en las que, partiendo de la palabra divina, ha ideado motivos como el de la Glorificación.




Gerardo Rueda
Gerardo Rueda
Le correspondió diseñar las vidrieras del coro y de la nave principal, con alusiones alegóricas a algunos célebres poemas de Dante.
Bonifacio Alfonso
Bonifacio Alfonso, por su parte, prefirió retornar al Génesis plasmando en las vidrieras de las capillas laterales del brazo principal del templo una atmósfera repleta de vida y de movimiento que hubo de concebir en claves abstractas




Gustavo Torner
Gustavo Torner, fue el artífice de quince vidrieras, localizadas en el Altar Mayor y el lado derecho del crucero, en las que ha creado un «clima dorado» en todo su conjunto, o mejor, una conversión del «aire en luz dorada» como él prefiere apuntar.



Cuenca, 9 de junio de 2012
José MaríaRodríguez González

sábado, 28 de abril de 2012

La orientación de los templos. MÍTOLOGÍA DE LA LUZ EN LA CATEDRAL DE CUENCA (España)

LA ORIENTACIÓN DE LOS TEMPLOS. MANTO DE LUZ. MITOLOGÍA DE LA LUZ EN LA CATEDRAL DE CUENCA

2.- LA ORIENTACIÓN DE LOS TEMPLOS

La orientación de los templos está marcada por la creencia de que todo edificio sagrado estaba realizado a imitación del universo. El templo viene a ser el espejo de la actividad celeste, tal y como se definía en el antiguo Egipto: “este templo es como el cielo en todas sus partes”.
Los templos egipcios variaron con las diferentes épocas históricas, aunque hay elementos que permanecieron a lo largo de las distintas dinastías. Aquellos que fueron construidos desde el Imperio Nuevo (Dinastía XVII) en adelante, la entrada del templo solía estar precedida de un par de obeliscos y estatuas sedentes del faraón reinante. La fachada del templo propiamente dicha eran dos paredes enormes de forma trapezoidal, a las que llamamos pilono (en griego, entrada). Estaban orientadas a la salida del sol, permitiendo que éste apareciera entre ambos trapecios y compusiera el signo jeroglífico de "horizonte". Estas paredes tenían unos orificios destinados a pasar las cuerdas con las que ataban altísimos mástiles que ondeaban en las fiestas.
La principal característica de los templos egipcios era la sensación de recogimiento que uno sentía al avanzar hacia el interior. Esto lo conseguían haciendo cada vez el suelo más alto y el techo más bajo, así como tamizando la luz exterior por medio de unas celosías verticales de piedra. De este modo en la capilla del dios uno olvidaba la altura de la sala hipóstila y la sensación era de mayor intimidad.
Templo en "U"
Durante la época del cisma Amárnico del faraón "hereje" y monoteísta Amenhotep IV (Ajenaton) se construyó un templo, sin ningún tipo de techumbre, para permitir que los rayos benefactores del Disco Solar Atón bañaran todo el templo. Lamentablemente de este templo no quedan vestigios, ya que sus sucesores, que reinstauraron el culto a Amón, destruyeron toda la ciudad de Amarna.
Los Templos en "U" son grandes construcciones formadas por tres pirámides. Una principal, la más elevada, flanqueada por otras dos pirámides alargadas y menos elevadas, conformando de esta forma el patrón en "U".
Todos los Templos en "U" comparten una orientación similar con respecto al norte magnético. Esta orientación se toma trazando una línea imaginaria que pasa por el medio del atrio haciendo ángulo recto con la línea que corre paralela al frontis de la Pirámide Principal. Por lo general esta línea corre casi paralela a los brazos.

Templo de Salomón
El templo que sirvió de referencia, por excelencia, fue el templo de Salomón. Hay que pensar que los hebreos no tienen una idea de templo fijo hasta el año 1000 a.C., a raíz del traslado de la capital de Hebrón a Jerusalén, cuando David conquistó la fortaleza de Jebusea, en donde construyó el palacio y el tabernáculo para instalar el Arca de la Alianza. La tienda que la albergaba tenía un sentido cósmico, aludiendo a la bóveda celeste, que era la imagen más próxima de Dios como revelación de la morada en que habitaba, reproduciendo un tipo de espacio sagrado al ser reveladas sus medidas por Dios a Moisés en el monte Sinaí.
Su hijo Salomón fue quien construyó el templo descrito en la Biblia (cuyo precedente fue la Tienda Santa cuyas dimensiones son descritas en el libro del Éxodo 36, 8-38). Estaba orientado en dirección este-oeste y, frente a la puerta, del templo estaba franqueado por dos columnas de bronce que medían 2 codos de alto por 4 de diámetro. La construcción del templo fue un gran reto para Salomón al no tener el pueblo de Israel tradición arquitectónica el pueblo de Israel. Para ello, cumplió la orden dada por Yahvé: “Tu me ordenaste edificar un santuario en tu monte santo y el altar en la ciudad donde habitas a imitación de la tienda santa que habías preparado desde el principio”. 
Angkor Watt (1110-1150) Hindú (Vishnu)
En otros lugares, como en el noroeste de Camboya, a 300 km de su capital Phnom Penh, se encuentra la capital del antiguo Imperio Khmer (Jemer), Angkor. Escondida durante siglos en medio de la selva, ha estado totalmente aislada del mundo occidental hasta que en el año 1.860 fue descubierta por misioneros franceses. El origen de esta ciudad se sitúa bajo el reinado de Jayavarman II (810-850 d.C.), fundador del Imperio Khmer, quien comenzó el culto a las deidades hindúes, y su esplendor duró hasta el año 1.225, aproximadamente. El conjunto arquitectónico, que ocupa una extensión de 400 kilómetros cuadrados, está compuesto por templos monumentales construidos durante este período y son una joya del arte hindú. En 1.992 la UNESCO nombró a todo el conjunto monumental de Angkor Patrimonio de la Humanidad.
Los principales grupos de templos son Angkor Thom, Ta Prom y Angkor Wat. Los más antiguos fueron construidos con ladrillos, en los posteriores se empleó laterita, una piedra barrosa coloreada, y los más recientes son de arenisca.
Angkor Wat (1110-1150) fue dedicado por Suryavarman II a Vishnu, lo cual explica su extraña orientación al Oeste. Es el templo más famoso de Angkor. Su diseño es una réplica del universo espacial en miniatura, compuesto por el Monte Meru y rodeado por los continentes y los océanos. Alberga una serie de extraordinarios relieves  de 800 metros de largo, que representan hechos épicos de la historia y mitología Khmer.
La realización del edificio, difiere muy poco en todas las civilizaciones. Se comienza por la orientación, que viene a representar un rito entre el orden cósmico y el orden terrestre, entre el orden divino y el humano.
La palabra templo, término latino “templum”, está en relación con la observación de los astros, era como el lugar donde se llevaban a cabo las investigaciones astronómicas.
El proceso tradicional para conseguir la orientación fue un método universal, descrito por el arquitecto romano Vitruvio.
Situación de los templos según Vitruvio
Marco Vitruvio Polión vivió aproximadamente en el siglo I a.C. , desarrollando su labor bajo los mandatos de César y Augusto. Los diez libros que componen "De Architectura" se redactaron entre el 35 y el 25 a.C., y su destinatario fue con toda seguridad Augusto.

  
Marcus Vipsanius Agrippa (63 a.C.- 12a.C.)
Vitruvio fue un ingeniero del ejercito romano (denominación que engloba los actuales oficios de Ingeniero y Arquitecto, altamente especializados y expertos, pues construían carreteras , puentes y acueductos, fuertes, edificios públicos y privados, máquinas de asedio...) "De architectura libri decem " es el tratado más antiguo de Arquitectura que se conoce. Redescubierto por los italianos siglos más tarde, fue tomado como referencia para la recuperación de la arquitectura grego-latina por los arquitectos de la época.
Según Vitruvio, el edificio se debe orientar por medio de un gnomon (con el cual se determinaba el ángulo y altura del Sol) y se llevan a cabo tres operaciones: trazado del circulo, trazado de los ejes cardinales y la orientación y, por último trazado del cuadrado base.El análisis arquitectónico del templo de San Julián de Prados en Oviedo y su comparativa con la planta de templo toscano vitruviano permite afirmar que, en este caso, concreto la edificación prerrománica fue levantada utilizando la cimentación preexistente de un antiguo templo romano, de planta toscana, emplazado en el cruce de caminos.
Ambas pertenecen a un mismo edificio en su origen. El cambio de culto, de pagano a cristiano, modifica la orientación de acceso (de oriente a occidente) y la estructura de la planta.
Se mantiene la cimentación original romana en las naves centrales en la proporción 6/5 descrita por Vitruvio y se añaden cuerpos en el perímetro para obtener una planta en cruz.
Comparación de las plantas del templo de San
Julián de Prados de estilo prerrománico y de un
templo romano de estilo toscano (Vitruvio)
Esta construcción resolvió el cambio de orientación, de oriente a poniente, según el nuevo rito cristiano, y añadió cuerpos auxiliares en sus cuatro fachadas para la obtención de un crucero.

El ejemplo ovetense puede extrapolarse a muchos de los ejemplos de templos cristianos construidos sobre templos antiguos. Es muy fácil, en un primer análisis, comprobar que al acceder por el camino que se dirige al templo, quien nos recibe es el ábside de la edificación, cuya misión en el cambio de culto no fue otra que cubrir la puerta original pagana orientada a “Oriente”.
La historia de la Iglesia alcanzó su momento decisivo en el 313, cuando el emperador romano Constantino, el Grande, dio a los cristianos libertad para la práctica de su religión y el Estado devolvió a los seguidores de Jesús muchos de los bienes materiales que les habían sido confiscados en el periodo de persecución. Después el Concilio de Nicea, en el año 325 d. C., fijó definitivamente el símbolo de la fe y a partir de ahí se instaló en los templos altares consagrados al Señor. Era el nacimiento del Catolicismo. Esté fue el primero de los siete Concilios realizados entre los años 325 y 787. Datan de este periodo las más graves deformaciones de la belleza y simplicidad del Evangelio, inclusive en sus aspectos prácticos.
José María Rodríguez González
Cuenca (España) chemarogo@gmail.com



viernes, 27 de abril de 2012

El SOL, algo más que un astro. MITOLOGÍA DE LA LUZ EN LA CATEDRAL DE CUENCA

MANTO DE LUZ. MITOLOGÍA DE LA LUZ EN LA CATEDRAL DE CUENCA

EL SOL, ALGO MÁS QUE UN ASTRO
Pensando científicamente, el Sol no es una estrella excepcional, simplemente es una de las miles de millones de estrellas que habitan nuestra galaxia denominada Vía Láctea. Si perdemos la parte científica de nuestro tiempo y nos trasladamos a los inicios de la historia, es lógico que el hombre primitivo asociara los fenómenos naturales a fuerzas sobrenaturales y que los adorara como a dioses, así el Sol, el rayo o la lluvia; explicaba de esta manera su existencia y sus incidencias en su vida diaria.
Photo of Mossi in the southwest by Leo Frobenius, about 1812
El sol ha estado presente en la imaginación humana desde el mismísimo despertar de los tiempos, sufriendo una evolución diferente en su tratamiento simbólico o mítico. Aunque no ha estado presente en las pinturas rupestres del paleolítico superior (hace 4.000 años) sí queda constancia de sus ritos como lo expresa el antropólogo alemán Leo Viktor Frobenius  (1873-1938), quien describe que después de proponer a sus guías la caza de algún antílope para su consumo al escasear la comida, éstos al amanecer despejaron un claro de arena y dibujaron en él la figura de un ejemplar, esperando la salida del sol para que iluminara la figura pintada. Los nativos dispararon flechas sobre la figura pintada en la arena, simbolizando su caza, mientras que las mujeres levantaban los brazos hacia el sol gritando como una súplica; acto seguido, los cazadores corrieron al bosque en su busca, cuando regresaron con un antílope, terminaron el ritual extendiendo sobre el dibujo la piel del animal en agradecimiento al ejemplar conseguido. A partir de la asociación con la caza hay una evolución diferenciada del significado simbólico del Sol según va avanzando la civilización.

Este cambio se detecta en los mitos de diversas culturas en las que el Sol es simplemente un personaje mítico de segundo orden, así lo vemos en el mito griego de Helios, el Sol. En el relato que Homero hace de las vacas, el Sol es el brillante astro que reclama la ayuda a Zeus. Helios poseía unos rebaños de bueyes que nunca aumentaban ni disminuían, ya que no morían ni se reproducían. Lo mismo pasaba con el rebaño de ovejas que producía una lana de excepcional lustre, estas maravillosos rebaños pastaban con entera calma en los prados de la isla del Sol. Cuando Odiseo y sus hombres arriban a la isla observan este paisaje tan bucólico  y extraordinario. El hambre que traían les incitó a desobedecer de no tocar animal alguno, y alentados por Euriloco acabaron con los mejores animales del rebaño de Helios.
La mitología griega alude en varias ocasiones al sol. Se decía que había permanecido mucho tiempo en la más completa oscuridad al renegar Helios de ser el Sol. Así se lamentaba: “Mi existencia no ha podido ser más agitada desde que existe el universo. Jamás cesé en mi trabajo y jamás fui recompensado. Si nadie quiere mi carga, debe el mismo Zeus (Júpiter) guiar mi carro, que puede ser oficio menos cruel que el de privar de sus hijos a los padres. Cuando él se dé cuenta de todo lo trabajoso que resulta conducir mis caballos, es fácil que se sienta movido por mayor misericordia”.(Homero, Odisea, Canto XII, 140)
Viaje de Ulises y los Argonautas
Para algunos investigadores, el mito del sol es una trasposición libre e imaginativa de las experiencias humanas, en cambio, para otros representa una tentativa rudimentaria de explicación de los fenómenos naturales.
No hemos de olvidar el carácter específicamente religioso del mito. Es normal que los mitos narren los orígenes de los fenómenos naturales sin tratar de explicarlos. El mito garantiza la estabilidad de la realidad existente en el momento de su aparición. Siendo el Sol la fuente principal de la vida, es natural que haya sido la figura central en casi todas las religiones o mitologías primitivas.
Re-Horakhty y Osiris
En la cultura egipcia, existían bastantes mitos que describían el cielo como el océano por donde viajaban en barco: el sol, la luna y las estrellas. La aparición del sol por las mañanas se explicaba por la existencia de un río subterráneo, por donde el sol atravesaba de noche el bajo mundo. De entre las tres tradiciones cosmogónicas, la más interesante es la de Heliópolis en el Bajo Egipto. Atum emergió de los desperdicios de Nu y descansó en la colina original. En el año 2300 a.C., Atum se relacionó con Ra, el dios Sol, como símbolo del advenimiento de la luz en oscuridad de Nu. Atum dio existencia a la primera pareja divina: Shu (el aire seco) y Tefnut (la humedad). Según la tradición, Atum es separado de Shu y Tefnut, pero en su reencuentro, al llorar de alegría se transformaron en el hombre

En el Alto Egipto (Hermópolis) emergen ocho deidades de Un, las que crearon una flor de loto “que flotaba en las aguas de Un” de la cual surgió el dios Sol.
La creación del mundo es el resultado de la voluntad del dios Sol, al nacer como un niño entre los pétalos de un loto. A este mito corresponde la ofrenda en los templos de un loto de oro que evoca el cotidiano regreso de la luz a una creación recomenzada.
En civilizaciones posteriores, muchos dioses se convirtieron en dioses Sol bajo las formas de Amon-Ra y Khnum-Ra, dando el reconocimiento debido en cada civilización a la fuerza creadora que era el Sol. Osiris era el Dios de la eterna renovación.
La culminación del Sol en el antiguo Egipto llegó con la breve revolución religiosa del faraón Akenatón en el siglo XIV a.C. El sol fue exaltado como el creador de la humanidad, proscribiendo a los demás dioses y Akenatón se declaró así mismo el único intermediario entre el Sol y la tierra.
En la religión sumeria también aparece el dios Ud o Utu, “luz” que ocupa un lugar destacado y se toma como el dispensador de la vida. El sol es un elemento esencial en la vida del hombre y de la fuerza vital de la naturaleza. El hombre busca el amparo de la claridad del sol en lucha con la oscuridad y en contra de los poderes malignos que conlleva la oscuridad.
Surya
En China, su religión evolucionó desde la adoración de los fenómenos naturales que premiaban o castigaban las conductas humanas. En la foto, se muestra a Pan-Ku, gigante que según la mitología china, salió de un huevo, portando dos elementos, el Yin y el Yan. El primero formó la Tierra y el segundo el cielo. Este gigante vivió dieciocho mil años. Al perecer, el Sol y la Luna emergieron de su cabeza, los ríos y los mares de su sangre, el trueno fue originado por su voz, y de su respiración se creó el viento. Las personas surgieron de sus pulgas. Las doctrinas racionalistas del Tao reemplazaron estas antiguas creencias.

En la India, el sol personificado como “Surya” era un Dios hindú. Se le consideraba maléfico por los “dávidas” del sur y benéfico por los “munda” de las zonas centrales. En Babilonia también adoraban al Sol, y en Persia la adoración del Sol formaba parte del elaborado culto a Mitra que posteriormente se extendió al Imperio Romano. 

El culto a Mitra
En Grecia, las deidades del Sol eran Helios y Apolo. La adoración a estos dioses estaba muy extendida. Se construyeron templos en su honor en Corinto, Argos y en otras muchas ciudades. En la Isla de Rodas, el culto al Sol era más sobresaliente que en el resto, la isla recibía el nombre de “Isla del Sol”; donde cada año se sacrificaban cuatro caballos blancos. Los narradores de mitos se referían al sol con frecuencia como en la historia de “Apolo y Dafne”, donde el Dios griego Apolo, enamorado tras ser alcanzado por una flecha de Cupido, persigue a la ninfa Dafne, que le ha rechazado. Dafne pide ayuda a los dioses y la convierten en un árbol de laurel.

La adoración del sol en Roma estaba enturbiada por el uso que hacía de ello la política. Estaba bastante extendido el culto a Mitra que fue importado desde Persia. Mitra era el Dios “Toro” (relacionado con la constelación de Taurus), se representaba un banquete con el Sol y también como a un Dios solar que mataba al toro; por todo ello se le conoció como Helios, el dios Sol, como Sol Invictus, el Sol invencible.

La adoración del Sol continuó en Europa incluso después de la introducción del cristianismo, según sus costumbres, el pueblo siguió celebrando sus fiestas como lo venían haciendo. La cristianización de las fiestas paganas fue la única solución al cambio social que se presentaba.
Con la llegada del cristianismo, se dedicó el primer día de la semana al culto divino, era el "dies dominica" o Día del Señor. Como fiestas anuales se instauraron la Pascua y Pentecostés, ambas de procedencia hebrea. La primera conmemoraba el hecho fundamental, la muerte y resurrección de la esencia del cristianismo, y Pentecostés evocaba la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles. Ambas fiestas son de origen apostólico y durante algún tiempo fueron las únicas celebradas por los cristianos. La tercera que se añadió fue la Epifanía o manifestación del Señor a los gentiles, que figuró antes en las iglesias orientales.

   
Una de las más polémicas fue la festividad de la Pascua, ya que era distinta para las Iglesias de Oriente, por lo que el Sínodo de Arlés y posteriormente el Concilio de Nicea, año 325, decretaron que "la Pascua cristiana tuviera lugar el primer domingo después de la primera luna llena del equinoccio de primavera, y el domingo de Carnaval se situaría siete semanas antes de esta fecha". (Revista Vivat Academia. Docencia e investigación, Sep. 2008 Nº 28)
Concilio de Nicea - Capilla Sixtina. El Vaticano
Posteriormente, la Iglesia impulsó el año eclesiástico haciendo que las fiestas fueran más solemnes, así nacieron la Circuncisión del Señor (1 de enero) y la Invención de la Santa Cruz (3 de mayo). El esplendor del culto medieval generó la festividad del Corpus, celebrándose por primera vez en Lieja (1246).
Las fiestas dedicadas a la Virgen fueron en aumento tras el Concilio de Éfeso (siglo V) y por las nuevas órdenes mendicantes. A estas fiestas añadieron los cristianos otras muchas dedicadas a mártires y santos: San Esteban, San Lorenzo y San Martín. Su veneración dio origen a la literatura hagiográfica; se aumentaron las actas de los mártires, algunas sin rigor histórico pero que gestaron los Martirologios (Sinaxarios en oriente) que eran listas de los santos más venerados con la indicación de la fecha de su muerte o martirio. Ya en el S. XVII, aunque tratado en el largo Concilio de Trento, las fiestas de precepto se habían disparado en número, como en la antigua Roma, pues los obispos tenían facultad de prescribirlas en sus diócesis respectivas. Por eso, el Papa Urbano VIII en el año 1642, en su Bula Universal redujo a 34 las fiestas mayores, fuera de los domingos.

Después de Urbano VIII hubo otro recorte, dado que en algunas ciudades el número de días festivos casi se equiparaba con los no festivos, esta poda la llevó a cabo el Papa Pio X (1911) para favorecer a las clases más pobres.
José María Rodríguez González