viernes, 25 de julio de 2025

El santo de los abuelos. Festividad de Santa Ana y San Joaquín. El día 26 de julio se celebra en España el día de los abuelos.

De los padres de la Virgen no nos ha dejado nada los escritores del Nuevo Testamento. Lo poco que conocemos sobre ellos lo debemos a varios libros apócrifos, como el Protoevangelio de Santiago, el Seudomateo y el Evangelio de María, que dan siempre un número de verdad e historia, aunque en muchas cosas sean legendarios.

Santa Ana, a quien los Santos Padres apellidan  el consuelo de los hijos de Dios que suspiraban por la venida del Mesías, nació en Belén de la tribu de Judá, a dos leguas de Jerusalén, llamada comúnmente  en el evangelio, Ciudad de David, por haber nacido en ella este monarca. Tuvo por padre a Mathan, sacerdote de Belén, de la tribu de Leví y de la familia de Aaron, que entre los judíos era la familia sacerdotal. Su madre se llamó María, de la tribu de Judá, ambos muy recomendables por su nacimiento, por su notoria bondad y por su ejemplar virtud. Tuvo tres hijas. La primera llamada María como su madre, casó con Cleofás. La segunda hija fue Sobé, madre de Isabel. y la tercera hija fue Ana, la que hoy celebramos, que casó con Joaquín, que vivía en la ciudad de Nazaret y era de la casa real de David, con cuyo enlace se unió la familia sacerdotal con la real, circunstancia indispensable para que la madre del Mesías pudiese nacer de este matrimonio.  
Santa Ana. Obra de Ventura Rodríguez.
Altar Mayor. Catedral de Cuenca.
El culto de Santa Ana y de San Joaquín es muy antiguo entre los orientales sobre todo, como nos lo revelan San Gregorio y San Epifanio, los himnos griegos y las homilías de los Santos Padres, que alaban extraordinariamente a la bienaventurada madre de la Virgen.

Justiniano hizo construir en Constantinopla una iglesia en honra de Santa Ana en año 550. El 636, fecha de la toma de Jerusalén por los musulmanes, existía ya una basílica en honra de la madre de María, hoy espléndidamente restaurada, junto a la probática piscina, y donde la tradición localiza el lugar del nacimiento de María.
Consta de tres naves espléndidas que terminan en ábside. En el altar mayor hay una estatua preciosa de Santa Ana enseñando la Sagrada Escritura a la Virgen, recuerdo que ha inspirado a tantos artistas como a nuestro inmortal Murillo.

Los sirios veneran a Santa Ana con el nombre de Dina, el 25 de julio. Pero generalmente los orientales tienden a poner la fiesta de los padres de María cerca de la Natividad o de su Asunción a los cielos.
San Joaquín. Obra de Ventura Rodríguez.
Altar Mayor. Catedral de Cuenca.
En Occidente su culto no llega más allá del siglo VIII. En un nicho de la basílica de Santa María de la Antigua, en el foro romano, hay una pintura del siglo VIII que representa tres madres con sus hijos: Santa Ana con la Virgen, Santa Isabel con San Juan y María con el Niño Jesús. La fiesta litúrgica de Santa Ana empieza a aparecer bien avanzada la Edad Media. Entra definitivamente en el Misal Romano en el año 1584, bajo el papado de Gregorio XIII.

El nombre de Ana en hebreo es Hannah o Juana y significa gracia. Joaquín significa: “vale tanto como Yahvé”, prepara o fortalece. Ambos nombres denotan, por tanto, su misión divina: preparación de las promesas mesiánicas, siendo los inmediatos progenitores de la Madre del Salvador.

Poco conocemos de la vida exterior de estos dos esposos. Nos basta con saber que fueron los padres de “la llena de gracia, la bendita sobre todas las mujeres, la Madre de Jesús”. Sabemos que en el seno de Ana germinó la plenitud de la gracia; que en sus entrañas se realizó el misterio de la Inmaculada Concepción.
El anciano matrimonio había suplicado, por mucho tiempo al Señor, una bendición y al fin se les concedió. Todos los anhelos, todos los suspiros apasionados de los antiguos patriarcas se habían condensado en ellos, y en ellos se condensó también la realización de todas las promesas de Dios al hacerlos padres de María. Ellos fueron el tallo de donde brotó la flor que había de cuajar en el fruto bendito, que es Jesús, el Salvador. Esto es lo que sabemos de Santa Ana y San Joaquín. Basta y sobra para nuestra devoción y gratitud. Grandes tuvieron que ser aquellos corazones y muy santos, cuando Dios los escogió para padres de la Virgen Inmaculada, Madre de Dios.

Publicado en Cuenca, 26 de julio de 2019. Actualizado el 26 de julio de 2025.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

miércoles, 16 de julio de 2025

San Alejo (Siglo IV)

Hay santos con cuya vida la tradición teje estupendos relatos para envidia de los escritores, y éste es el caso de san Alejo, cuya historia es como una novela bizantina, con sorpresas, viajes, naufragios, sucesos extremados, estatuas parlantes y una anagnórisis, el reconocimiento final, que no puede ser más novelesco. Y así desde la Edad Media la literatura se ha ocupado complacidamente de este formidable personaje.
San Alejo nació en Roma hacia el año 350 y fue hijo del senador Eufeniano y de la matrona Aglais, una de las familias más ricas de la capital. Desde su juventud se inclinaba a la vida de soledad y penitencia, más por condescendencia con sus padres se casó con una joven de la aristocracia romana. La tradición nos dice que la misma noche de bodas huyó sigilosamente de la casa paterna y se marchó hacia Oriente.
Al fin se estableció en Edesa de Mesopotamia. Allí vivía mendigando de puerta en puerta. Hasta se refiere que en una de sus salidas de mendigo topó con los criados de su padre, que, buscándole, le socorrieron sin conocerlo, porque la vida de penitente y mendiguez le había desfigurado.
La fama de su santidad corrió pronto por toda la comarca y, temerosa de ser conocido, huyó a Edesa, dejó el Oriente y se vino a Roma. Enteramente disfrazado se presentó en casa de su padre y le pidió albergue y comida. “Tened piedad de este pobre de Jesucristo y permitidme que me albergue en un rincón de vuestro palacio”.
Y la leyenda nos pinta al Santo debajo de una escalera, recogido en oración, maltratado por los propios criados y durmiendo en el suelo.
Todas son coincidencias estudiadas en la vida de este Santo. Su muerte ocurre precisamente cuando su padre Eufeniano está oyendo la Misa del papa Inocencio I. Una voz le dijo: “Acaba de expirar el siervo de Dios, es grande su poder, murió en casa de Eufeniano”. Alejo había muerto, efectivamente; los padres lo reconocieron por un pergamino que tenía en la mano. Era su hijo.
El cardenal Schuster dice que el culto de san Alejo vino a Roma desde Oriente, donde se llama “el hombre de Dios”. La estancia de san Alejo en Roma es una adaptación local de la leyenda siria, traída a Roma por el metropolitano Sergio de Damasco.
“El hombre de Dios”, según la primitiva narración siriaca, que no dista más de medio siglo de los sucesos, vivió en Edesa en tiempo del obispo Rabula (412-435). Su santidad se conoció después de su muerte y muy pronto se propagó el culto por todo el mundo griego, que le dio el nombre de Alexis, no sabemos por qué. Su gloria fue cantada en el siglo IX por José el Hinnógrafo, y en Roma encontró un gran panegirista en el obispo de Praga, san Adalberto. La historia siria sobre “el hombre de Dios” es la base de la leyenda occidental de san Alejo.
El milagro de su vida oculta, penitente y peregrina, abrazada espontáneamente por amor a Dios, no es un caso raro en la Iglesia. En el siglo XIX tenemos la vida de san Benito José Labre, que reprodujo en Roma la misma vida heroica que describe la leyenda de san Juan Calibita y san Alejo.

Cuenca, 17 de julio de 2020 y el 17 de julio de 2025.
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


viernes, 27 de junio de 2025

Inmaculado Corazón de María Santísima. Festividad del 28 de junio.

     Esta festividad se celebra al día siguiente de la festividad del Sagrado Corazón de Jesús, que se celebró ayer, 16 de junio.

Dios, cuya bondad y misericordia son infinitas, para manifestar su gloria y salvar a los hombres de sus faltas y pecados, decidió la Encarnación de su Hijo, y señaló al mismo tiempo la criatura privilegiada que ostentaría en el mundo la incomparable dignidad de Madre de Aquél que en eterno objeto de las complacencias del Padre. La escogida para misión tan sublime no fue otra que la Virgen María, y para que se pudiera condignamente desempeñarla, la Santísima Trinidad se adelantó a colmarla de todas las gracias espirituales y corporales. La preservó en su Concepción de la culpa original, y aun no había visto la luz del día aquella obra maestra del Espíritu Santo y era ya las delicias del cielo.


Es San Lucas en su evangelio quien nos narra que “María guardaba todas estas cosas en su corazón” (Lc. 2, 51) con relación a la infancia de Jesús, ella fue una excelente educadora, pues los dones especiales que recibió la hacían apta para desempeñar la misión de madre y educadora junto con san José, son los que introducen a Jesús en los ritos y prescripciones de Moisés sin necesidad de corregir y sólo ayudando a Jesús a crecer “ en sabiduría, en edad y en gracia” (Lc.2, 52).

Santo Tomás nos recuerda que cuando damos culto al Corazón Inmaculado de María honramos a la persona misma de la Santísima Virgen. Al dar culto a un órgano del cuerpo se dirige a la persona. El amor al Corazón de María se dirige a la persona de la Virgen, significado en el Corazón.

Si repasamos las distintas culturas anteriores a la nuestra podemos ver que simbolizan el amor en el mismo corazón, motor de la vida. Al centrarnos en el corazón de María honramos su santidad, sus virtudes y toda su grandeza y hermosura, su amor a Dios y a su Hijo Jesús quien redimió con su sangre a los hombres.

La devoción al Corazón Inmaculado de María se extiende desde el siglo I, la Theotokos, la Maternidad divina, como réplica a la herejía de Nestorio. En el siglo XIII, la devoción del Rosario- En el siglo XIX, la Asunción y la Inmaculada. A mediados del siglo XIX se fue extendiendo la devoción al Inmaculado Corazón de María, adelantada por San Bernardino de Sena y San Juan de Ávila; en el siglo XVII, fue su defensor San Juan Eudes.

Más cerca a nuestros tiempos san Antonio María Claret, funda la Congregación de los Misioneros del Inmaculado Corazón de María, y en el siglo XX alcanza su cenit con la aparición de la Virgen de Fátima y la consagración del mundo al Corazón Inmaculado de María.

El Papa Pío XII hizo oficial a toda la Iglesia esta devoción y después fue Pablo VI y, sobre todo, Juan Pablo II, que se declara milagro de María: “Santo Padre –le dijeron en Brasil-; Agradecemos a Dios, sus trece años de pontificado”. Y contestó, tres años de pontificado y diez de milagro. El ha sido el Pontífice que ha acertado a cumplir plenamente el deseo de la Virgen, cuyos resultados se han visto con el derrumbamiento del marxismo y la conversión de Rusia.

San Juan Pablo II consagró el mundo al Inmaculado Corazón el 25 de marzo de 1984. Y hay que considerar que en 1917, durante las apariciones de la Virgen María en Fátima a los tres pastorcillos, Ella pidió la consagración del mundo a su Inmaculado Corazón, la difusión de esta devoción, así como el rezo diario del Santo Rosario.

No olvidemos el pedir el cese de las hostilidades en Ucrania y que reine la Paz en el mundo.

Cuenca, 17 de junio de 2023 y el 28 de junio de 2025.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

jueves, 26 de junio de 2025

Virgen del Perpetuo Socorro. Su historia y la descripción de cuadro. 27 de junio.

    Mi educación mariana hace que hoy os traiga un poco de la historia del cuadro de La Madona y su descripción. Toda festividad mariana era muy tenida en cuenta por los Hermanos Maristas, con los que pase siete años de mi vida.

Cuenta la tradición que a mediados del siglo XV murió en Roma un mercader cretense, cuyo nombre se desconoce, el cual había logrado fugarse de la isla cuando la invasión musulmana en el año 1453, llevando consigo un milagroso cuatro de la Virgen muy venerado en la isla de Creta, siendo su origen descocido.

Al llegar a Roma, el mercader entregó la imagen a un amigo suyo, el cual le dio palabra de que sería expuesta públicamente y venerada en una iglesia de la ciudad. Pero luego a instancias de su mujer que quedó prendada del cuadro, dejó de cumplir lo prometido y lo guardó en su casa.

Tres veces se le apareció de noche la Virgen para recordarle la voluntad de su amigo cretense, a la sazón ya difunto, pero fue en balde. Finalmente, oyó que la Virgen le decía enojada: “Está visto que para que yo pueda salir de tu casa, será menester que salgas tú primero”. A los pocos días murió, arrebatado de una súbita enfermedad.

Para convencer a esa mujer se apareció a su hija de seis años, y le mandó que recordase la orden a su madre. Con ese aviso entró la mujer en sí comprendiendo que debería entregarlo por mucho que le gustara el tenerlo.

En otra aparición a la niña se le dio a conocer en qué iglesia debería ser venerada la Virgen: “Quiero que se coloque mi imagen entre la iglesia de Santa María la Mayor, para mí tan querida, y la de mi hijo Juan de Letrán”. Entre ambas basílicas se hallaba la iglesia de San Mateo, antigua residencia del Papa san Cleto, el cual la convirtió en capilla y la dedicó a dicho santo evangelista. Dicha iglesia estaba gobernada por los Hermanos Ermitaños de San Agustín, vulgarmente llamados Padres Agustinos, quienes recibieron el milagroso cuadro con grandes muestras de veneración y jubilo.

La imagen fue  llevada en procesión a la iglesia de San Mateo el 27 de marzo de 1499, en una solemne procesión recorriendo triunfantemente las calles y plazas de Roma.

DESCRIPCIÓN DEL CUADRO:

El cuadro de la Virgen del Perpetuo Socorro, de autor desconocido, es una bellísima pintura sobre madera de perfecto y depurado estilo bizantino y parece ser obra del siglo XIII o XIV. Mide exactamente 53 centímetros de lado por 41 y medio de ancho. Por un sencillo y conmovedor simbolismo, es como una de las primeras manifestaciones de la devoción a los Dolores de la Virgen, que se propagó dos siglos más tarde con el nombre de Nuestra Señora de la Misericordia. El Divino Infante se halla en brazos de su amorosa Madre. Aprieta con sus manecitas la derecha de la Virgen, y mira como asustada a dos ángeles que se le acercan presentándole los instrumentos de la Pasión.

El rostro purísimo de la Virgen parece expresar el profundo dolor que siente su alma con aquella vista; no obstante permanece sereno y sosegado: no representa todavía la agonía mortal de Madre de los Dolores al pie de la Cruz. De las siete espadas que han de clavarse en su maternal Corazón sólo una lo atravesó hasta ahora, al vislumbrar el inmenso sacrificio necesario para la humana Redención. María se muestra, pues, en el milagroso cuadro expresando en su rostro los sentimientos que tuvo sin duda en su alma los treinta y tres que vivió Jesús.

Sube de punto la expresión de melancólica que se desprende de esta escena, con la austera gravedad del estilo bizantino. La Virgen se destaca sobre fondo dorado. Circunda su cabeza un nimbo primorosamente adornado, formado por dos círculos concéntricos separados por una ancha faja florida y rameada. Sobrepuesta al nimbo va en la parte superior la diadema de oro con que fue coronada por el Cabildo del Vaticano. Un velo azul envuelve su cabeza ya tocada con otro velo de color verde y cae luego por todo el cuerpo. En la parte frontal del velo azul brilla una estrellita de ocho puntas y una crucecita griega florenzada. Los pliegues de las sombras del vestido van señalados con trazos dorados. A uno y otro lado de la corona se lee en griego el nombre de la Madre de Dios.

Un nimbo crucífero, atributo de la divinidad, circunda la cabecita del Niño Jesús, llevando asimismo en la parte de diadema de oro con que le coronó el Cabildo Vaticano. Viste el Niño Jesús túnica verde sujeta con ceñidor encarnado, casi toda ella tapada por un amplio manto de color amarillo oscuro. Tiene una sandalia desprendida del pie, del que cuelga por una ligera ligadura. Al lado del Niño se leen las iniciales griegas de su nombre, Jesucristo. Hay un ángel a derecha y otro a la izquierda de la Virgen. Representan a san Miguel y san Gabriel, como lo rezan sus nombres escritos encima en abreviatura griega. Ambos visten túnica de color rojo y un manto de distinto color. Sostienen en sus manos los instrumentos de la Pasión. San Miguel presenta la lanza y la caña con la esponja que salen del vaso de hiel y vinagre; san Gabriel, los clavos, una cruz en forma de las llamadas “de las Catacumbas”, la tablilla de la sentencia y el supedáneo o apoyo de los pies.

Publicado en Cuenca, 27 de junio de 2020 y 27 de junio de 2025.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.


miércoles, 18 de junio de 2025

CORPUS CHISTI


Origen e institución de la festividad


Año tras año las ciudades y pueblos se asocian en un magnífico arranque de fervor y tributan a Jesús Sacramentado el homenaje anual  de tan tradicional abolengo.

Siempre pensé que fui un niño privilegiado al poder disfrutar de todos los acontecimientos que se realizaban en la parte antigua de la ciudad, como era el poder ver desde el balcón, de la casa de mis abuelos, los desfiles procesionales que discurrían por la calle de Alfonso VIII. 
Una de las procesiones que más me impresionaron de niño fue la del Corpus Chisti con ese sin fin de seminaristas y feligreses que acompañaban a la procesión de la Custodia con la Hostia consagrada en el centro.
"Mucha debe ser la Fe que uno profese para la creencia de que Jesús se halle en ese círculo". Ese comentario inocente que puede darse en cualquier niño o adulto, fue lo que hizo que mi Abuelo Sabino me sacara de la duda y hoy vísperas de este acontecimiento festivo quiero trasmitiros.

Esperando el discurrir del cortejo procesional por la calle de Alfonso VIII y viendo mi abuela que estaba jugueteando con los faldones de la mesa camilla que había en la habitación, llamó a Sabino para que me entretuviera y así hacer tiempo hasta su llegada.

¿Qué pasa Josemari que me dice tu abuela que estás dando guerra? ¿Sabes que procesión vas a ver? Sí, contesté muy ligeramente, pero no entiendo porque llevan la hostia consagrada en una casita de plata con campanillas. Sin dejar de mirarme y poniéndome su mano en mi hombro me dijo:

La festividad del Corpus Christi es tan antigua como la Iglesia, a decir verdad fue el mismo Jesucristo quien instituyó la fiesta del Santísimo Sacramento, la tarde de la última Cena, vísperas de su muerte. Eso ya lo sabía. Pero ¿no sabes alguna historia sobre esta procesión?

Bien Josemari, te contaré la historia de la monja Juliana. – Abuelo, ¿te has inventado ese nombre para que coincida con el nombre de mi padre? No, es que se llamaba realmente así; prosiguiendo su explicación:

En los albores del siglo XIII, en el monasterio de Monte Cornillón, cerca de Lieja (Francia) estaba de priora la monja Juliana que era una monja humilde, piadosa, inocente y llena de virtudes, se caracterizaba por su amor al Santísimo Sacramento. Cuando comulgaba quedaba como arrobada en éxtasis, la comunión era para ella un manantial de gracias y consuelos. Desde los dieciséis años tenía una visión  que se le repetía continuamente, creía ver una luna llena que brillaba esplendorosamente, pero tenía un ligero entrante en su circunferencia, como si le hubieran dado un “bocao”. Dos años estuvo intentado quitársela de su cabeza, pero el esfuerzo era en balde. Cierto día que estaba Juliana rezando en la capilla del convento oyó una voz interior que le dijo: “Juliana, la luna que ves representa a la Iglesia y el entrante señalado en el círculo significa que falta una solemnidad en el ciclo litúrgico, la del Santísimo Sacramento” pidiéndole que se encargara ella de hacer que se instituyera la festividad del Cuerpo y Sangre de Jesús.

Ella no sabía cómo llevar a cabo tal petición, pasaron más de veinte años  silenciándola  hasta que habló con Juan de Lausana, canónigo de San Martín y este comunicó a varios teólogos las visiones de Juliana, entre ellos al arcediano de Lieja, Santiago Pantaleón y más tarde al mismo Papa  Urbano IV y todos decidieron celebrar la festividad del Santísimo Sacramento con mayor lustre y pompa.

En el año 1246, Roberto de Torote, Obispo de Lieja, mandó que en su diócesis se celebrara una fiesta del Santísimo Sacramento el jueves siguiente a la octava de Pentecostés, pero murió ese mismo año sin llevar lo acabo. Al año siguiente en 1247, los canónigos de Lieja determinaron  celebrar por primera vez esta solemnidad el jueves señalado por el difunto prelado. Por más de medio siglo se celebró la fiesta del Santísimo Sacramento únicamente en la diócesis de Lieja.

La monja Juliana murió sin terminar la misión encomendada, pasando el testigo a su compañera de convento llamada Eva, que también conocía a Urbano IV, cuando fue arcediano de Lieja.

Realmente fue el milagro de Bolsena, localidad de Italia, quien hizo entrar al Pontífice de lleno en la idea de la institución de la festividad.
El milagro Eucarístico de Bolsena (Italia) 

Estaba un sacerdote celebrando misa en la iglesia de Santa Cristina de Bolsena, cuando de pronto le asaltaron dudas sobre la presencia real de Jesús en la sagrada Hostia. Al romperla antes de la comunión, quedó maravillado viendo que se mudaba en sus manos en carne viva de la que goteaba abundante sangre. El corporal quedó pronto empapado en ella; varios purificadores con los cuales quiso el sacerdote secar y contener aquel misterioso derramamiento, se llenaron también de manchas de sangre.

Desvaneciéndose con esto las dudas del celebrante, el cual quedó tan sobrecogido de espanto, que no pudo terminar el santo sacrificio. Envolvió en el corporal la Hostia transformada en carne, bajó del altar y se fue a la sacristía. En el camino y a la vista de los fieles cayeron al suelo grandes gotas de sangre que todavía salía de los corporales.

Hallábase a la sazón el Sumo Pontífice Urbano IV en Orvieto a seis millas de Bolsena. El sacerdote corrió a echarse a sus pies y le declaró sus dudas y el insigne milagro que las había desvanecido. El Papa envió inmediatamente a Bolsena para cerciorarse del suceso a dos grandes de la Iglesia como eran Tomás de Aquino y  Buenaventura que llegarían a ser santos.

Confirmada ya la veracidad del milagro, mandó el Pontífice al Obispo de Orvieto que fuese a buscar solemnemente a la iglesia de Santa Cristina la Hostia adorable, las corporales y demás ropas empapadas en la preciosa Sangre. El mismo Urbano IV con su corte de cardenales, prelados y una inmensa muchedumbre de fieles salieron a recibir al Santísimo Sacramento hasta una distancia como de un cuarto de milla de la ciudad. Los niños y jóvenes llevaban palmas y ramos de olivo; todos cantaban himnos y cánticos; el Papa recibió de rodillas aquel tesoro y lo llevó triunfantemente hasta la catedral de Santa María de Orvieto. Esa fue la primera procesión solemne del Santísimo Sacramento.

Al año de publicar la Bula  murió Urbano IV. Transcurrieron cuatro años y Clemente V, elegido Papa en el año 1305, infundió nueva vida a la Bula de Urbano IV y confirmó la institución de la festividad de Corpus. Su sucesor Juan XXII, puso todo el empeño en hacer cumplir los decretos de Clemente V: Martín V y Eugenio IV completaron la obra, enriqueciendo con indulgencias la nueva festividad.

Se oían las trompetas y los tambores que anunciaban la proximidad del cortejo procesional cuando nos asomamos al balcón para verlos pasar. Ese año comprendí por vez primera la gran suerte que tenemos los cristianos de tener entre nosotros al mismo Cristo en la celebración de la Santa Misa.

Cuenca, 20 de mayo de 2016 y el 19 de junio de 2025.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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Fondo docimenal:
"Legado de embrujo y leyenda" 2021. Autor: José María Rodríguez González


lunes, 16 de junio de 2025

San Gregorio Barbarigo (1625-1697). Festividad el 17 de junio.

    Veneciano de una gran familia senatorial, muy pronto quedó huérfano de madre, y su padre cuidó de darle una esmeradísima educación. Aún no tenía veinte años cuando acompañó al embajador Contarini al congreso de Munster, y allí conoció al nuncio de la Santa Sede, Fabio Chigi, quien influyó mucho en él.

A su regreso fue magistrado, pero le atraía la vida religiosa y estuvo a punto de hacerse carmelita, hasta que decidió ingresar en el clero secular e inició sus estudios en Padua. En 1655 era sacerdote, y enseguida le llamó a Roma su consejero de Munster, que era ahora el Papa Alejandro VII.

Nombrado obispo de Bérgamo, encontró una diócesis muy abandonada, que transformó por completo con su ejemplo de austeridad, la fundación de un seminario y la solicitud con que atendía a su grey. Más tarde, siendo ya cardenal, pasó a obispo de Padua, lugar de proverbial relajación de costumbres, donde repitió en mayor escala la labor  reformista inspirada en san Carlos Borromeo.

Obispo popularmente famoso por el caudal de limosnas que repartía y por la severidad con que reprimió abusos ya muy antiguos (tuvo que meter en cintura a muchas monjas y cerrar los locutorios de los conventos en los días de carnaval), hizo frente a varias rebeliones de canónigos, le dispararon pistoletazos y un párroco fijó en lugares públicos una violenta sátira contra él. Como se ve, no siempre los prelados que aplicaban las normas de Trento gozaban del beneplácito general. Murió con merecidísima fama de santo y fue canonizado en 1960.Se celebra su festividad el 18 de junio.

Cuenca, 17 de junio de 2020 y el 17 de junio de 2025.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.






sábado, 7 de junio de 2025

Hoy, 8 de junio de 2025, celebramos el Domingo de Pentecostés.

 Domingo de Pentecostés.

Hoy celebramos el domingo de Pentecostés. Es posible que nos hayamos preguntado por el significado de esa palabra con la que es definida este domingo: “Pentecostés”. Hace referencia al número de días que han trascurrido desde la Pascua, cincuenta.

Venida del Espíritu Santo sobre el Sabrado Colegio Apostólico.

La fiesta era celebrada en los tiempos de vida de Jesús por los hebreos. Eran siete semanas y un día (50) después de la presentación a Dios de dos panes hechos con el trigo recolectado en la cosecha. Esta ceremonia recordaba el tiempo en que el pueblo de Dios vagaba por el desierto siendo alimentados por el mana. Dios les dio una tierra fértil donde poder sembrar sus cosechas. En este día se celebraba la primera cosecha después de su asentamiento en la Tierra Prometida.

Con el Cristianismo adquiere un nuevo significado, al celebrase la fiesta descendimiento del Espíritu Santo sobre el sagrado Colegio Apostólico.

Este día de Pentecostés sigue sucediendo hoy, como nos decían hoy en la Santa Misa, porque ese Espíritu Santo que descendió sobre los Apóstoles, Iglesia primitiva, Cuerpo Místico de Cristo, para servirle de alma y darle vida, sigue presente en la Iglesia Actual.

Cuenca, 28 de mayo de 2023 y el 8 de junio de 2025.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.