martes, 17 de marzo de 2015

El Cristo de la Agonía en el tercer centenario de la fundación de su Hermandad


CUENCA, EL GÓLGOTA DE LA PASIÓN EN LA NOCHE NAZARENA

Guardo gratos recuerdos de la niñez cuando subía animosamente las cuestas, como si fueran llanuras, por el sólo hecho de ver los desfiles procesionales desde el balcón de la casa de mis abuelos en la calle Alfonso VIII. Todo se trasformaba y la vida cobraba aires de piedad y recogimiento, con el rezo del Santo Rosario por las tardes, contemplando desde las ventanas que daban al barrio de San Martín, el morir del día y el emerger de la grandiosa Luna llena de primavera que se elevaba airosa por el Cerro del Socorro, como faro anunciador de la Semana Grande de Cuenca.


Se oyen los tambores, las puertas del balcón engalanado se abren, mientras esperamos a divisar la cabecera de la procesión los minutos se hacen horas. Mi abuelo, como buen conocedor de las costumbres conquenses, aprovecha para decirme que en la época de los gremios cada oficio tenía su paso y que en la actualidad aún queda ese rescoldo de aquel tiempo pasado; pues el señor Ambrosio, como buen hortelano su hermandad es la Oración del Huerto; Abilio  que era albañil, seguía y cuidaba de  Jesús Amarrado a la Columna; el sastre, que vivía dos puertas más abajo, el Cristo de los Espejos; los señores letrados sacaban a Jesús Yacente en el Santo Sepulcro y él como carpintero, se enorgullecía de su más amado paso, San Juan Evangelista.
Cristo de marfil

Este año celebramos el tercer centenario de la fundación de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Agonía, que fue fundada el 12 de mayo de 1715, por lo que el próximo mes de mayo hará 300 años de su fundación.

¿Se tiene constancia de como se realizó su constitución? Intentaré relatar lo que dicen los anales de la época: en la desaparecida iglesia de Santo Domingo de Silos, el 17 de julio del citado año quedaron presentadas las constituciones de esta hermandad para su aprobación ante el Licenciado Don Francisco de Añoa y Busto, dignidad y Canónigo de la Santa Iglesia Catedral, Provisor de la Ciudad y Obispado que gobernaba el Ilmo. Sr. Don Miguel del Olmo. Informadas las constituciones por el Fiscal General, Don Juan Francisco Calvo, el 24 de julio de 1715, se dictaba auto de aprobación de las mismas por el Provisor Señor Añoa y Busto.

San Juan Evangelista

Hemos de saber que la Venerable Hermandad del Santísimo Cristo de la Agonía tiene concedida perpetuamente a cada uno de sus cofrades indulgencia plenaria, bajo ciertas condiciones, por bula expedida en Roma por el Papa Clemente II, fechado el 5 de enero de 1717. Pero no sólo ésta, el Papa Pío VI, otorgó otra bula el 23 de noviembre de 1784, dando el título de Altar Privilegiado el del Santísimo Cristo de la agonía, en su Capilla de la Iglesia donde se recoja en la Ciudad de Cuenca, igualmente sostenía el privilegio de poder usar ornamentos encarnados en su función religiosa anual, que tradicionalmente se venía celebrando el Santísimo Cristo de la Agonía. Este privilegio fue ratificado el 9 de mayo de 1877 por el Ilustre Gobernador Eclesiástico Don Diego Izquierdo. La Hermandad poseía un precioso crucifico de marfil, donado por Don Juan Cerdán de Landa y en recuerdo de esta donación la Hermandad tomó un acuerdo, el día 16 de mayo de 1713, de sufragar una misa anual en el altar del Santísimo Cristo de la Agonía por el descanso eterno de tan piadoso donante. 

Hay datos curiosos que han llegado a mí poder. Una de las Hermandades Religiosas que tuvo mayor arraigo en nuestra ciudad ha sido siempre la titulada al Apóstol y Evangelista San Juan. Su fundación data del año 1702, como lo atestigua el acta primera de su Cofradía que dice textualmente: “Cofradía de San Juan Evangelista, sita en la Iglesia del Convento de San Agustín de esta Ciudad, que se fundó el año 1702”. Como curiosidad digna de recuerdo debemos consignar que el día de San  Bartolomé (24 de agosto de 1816) hubo una solemne procesión organizada por esta Hermandad que trascurrió desde la parroquia de El Salvador, calle de El Peso y Bajada por la Trinidad, hasta el convento de San Agustín, con asistencia del Cabildo de Curas y Beneficiados, Comunidades Religiosas y Autoridades y Cofrades. En esta procesión figuraban las Sagradas Imágenes de Jesús Nazareno, Cristo Crucificado, con el título de “La Luz”, María Santísima de la Soledad y el glorioso Evangelista San Juan. Los pasos fueron llevados por hermanos vestidos de nazarenos como si hubiera sido un Viernes Santo.

Volvamos a la visión desde el balcón. Suenan los agudos clarines y los redobles de tambores nos hacen sentir la majestuosidad del desfile de los nazarenos. Los pasos se mecen en el vaivén de los bancaros mientras en el aire flotan los compases de marchas fúnebres que lloran notas de dolor. Las túnicas se arrastran por los adoquines con sus largas colas buscando el perdón. Sobre las sombras de la noche rompen las luces de los cirios en las tulipas… ¡Ya se aleja la procesión! ascendiendo por la cuesta  que lleva al Gólgota conquense, perdiéndose por los arcos de la Plaza, por fin se pierde por completo entre un temblor de luces oscilantes y las graves notas de un miserere, nuestros ojos aún permanecen abiertos largo rato buscando la silueta del Salvador de la Cruz y el rostro transido de la Madre Dolorosa que cierra el desfile en la noche de la Semana Grande de Cuenca.

Semana Santa de 2015

José María rodríguez González. Profesor e investigador histórico

lunes, 16 de marzo de 2015

Las vidrieras de la Catedral de Cuenca 2º Parte


LAS VIDRIERAS DE LA CATEDRAL DE CUENCA EN SU 20 ANIVERSARIO
El lenguaje artístico de la vidriera abstracta
Los artistas elegidos para tal importante empresa, realizadores de los bocetos de las vidrieras, según la iconografía trazada por el Cabildo de la Catedral, fueron: Gustavo Torner, Gerardo Rueda, Bonifacio Alonso Gómez y Henri Dechanet. Ellos emplearon el lenguaje artístico de esa Cuenca Abstracta que tan común les resultaba. Cofundadores del Museo Abstracto de Cuenca eran Gustavo Torner y Gerardo Rueda que junto a Fernando Zóbel el 1 de julio de 1966 inauguraban el Museo Abstracto en Cuenca.

Vidriera de Gustavo Torner.
Nave del Alba Catedral de Cuenca
Gustavo Torner, dentro de los cánones trazados por el Cabildo, expresó su sentir con una conversión de la luz que atravesaría sus vítreos con esa luz dorada que desprendían los ornamentos sagrados en las celebraciones que asistía de pequeño junto a su familia, escogiendo la Creación como punto de partida para la iconografía de sus vidrieras como expliqué en el anterior artículo.

Vidriera de Gerardo Rueda.
Triforio de la Catedral de Cuenca
Para comprender la obra vitral de Gerardo Rueda hemos de conocer su trayectoria artística, que va desde el cubismo hasta el constructivismo. En su obra hace una reflexión del proceso que va desde la materia tangible, a la trasformación en espíritu. Emplea el mundo de la Divina Comedia de Dante donde se habla del infierno, purgatorio y paraíso. El diseño de sus vítreos se distribuye en doce vidrieras en el triforio, con colores vivos como el amarillo y  el naranja, combinando los verdes y azules, colores tan dispares como el mismo contenido teológico, infierno y cielo. Todo este mundo de coloración, que desde el triforio, hace vivir un espectáculo de color en la nave central cuando sus luces coloreadas son proyectadas sobre el muro del lado del evangelio.

Bonifacio Alonso.
Nave Norte. Catedral de Cuenca
Bonifacio Alonso, donostiarra de nacimiento, practicó un estilo informalista, entre el surrealismo y el expresionismo abstracto. El programa iconográfico que trasmite a sus vitrales está basado en el Génesis. Su obra está emplazada en el rosetón de la fachada principal y en las capillas laterales. Las obras se encuentras distribuidas, cuatro en la capilla del Pilar, dos en la capilla de San Antolín, cinco en la fachada de poniente, siete en la nave Norte, dos en la Capilla de los Muñoz, tres en la Capilla de los Apóstoles. La plasmación del Génesis en sus obras hace que sus trabajos sean de gran fuerza y variación para representar el principio de la Creación, organizando un cierto laberinto en la búsqueda del orden y la estabilidad del cosmos.


Henri Dechanet
Catedral de Cuenca

Henri Dechanet
Capilla de la Virgen del Sagrario
Henri Dechanet, fue el creador de la cooperativa vidriera “Vitrea” y el responsable de la Escuela Taller vidriera de Cuenca. A él se le debe los vítreos de la Girola, de las Capillas de los Caballeros, la de Santiago, la de La Virgen del Socorro, la de la Capilla Honda y las de la Capilla de la Virgen del Sagrario. Para ello emplea colores claros. Las vidrieras de la Capilla de los Caballeros hacen alusión a los astros como el Sol y la Luna y a la muerte al dejarse ver entre sus vidrios una calavera. En la Capilla de la Virgen del Socorro, las tonalidades amarillas, rojas y azules, dan una tendencia al auxilio que busca el cristiano ante la Madre. En la capilla de Santiago los tonos rojos buscas la iconografía del martirio. En la Sacristía se aprecia de forma esquemática la representación de Maria con el Niño y en las vidrieras de la Capilla de la Virgen del Sagrario los colores azulados de tonos claros, buscan la fusión con el misterio de la concepción de María y el proceso mariano cristiano con que está impregnado su interior.  

Ante todo lo expuesto quiero dejar constancia que esta obra ha resultado distinta a cuantas contiene el Templo, las vidrieras han transformado la luz, creando una atmósfera que ha cambiado el espacio y el ánimo de quien lo visita. El color y la luz producen unas sensaciones cromáticas emocionantes que ninguna otra obra artística puede ofrecer. Valga mi admiración por los maestros que han vuelto a dar a nuestra Catedral en ambiente espiritual que se vivía en los primeros años de su creación.

Cuenca, 3 marzo de 2015

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

 Fuentes documentales:

Histocuenca II “La Catedral de Cuenca”. Obra Social de Castilla La-Mancha. 2006. Luz de cristal. Lara y Laura Martínez.

 “Palabras de cristal: las vidrieras contemporáneas de la Catedral de Cuenca”. Comunicación y Hombre.  Laura y Lara Martínez, María.  2014, nº10, pp. 121-130.

 Historia visual del Arte. Claude Frontisi (Edit.Larousse)

La historia del Arte. E.H.Gombrich. (Edit.Debate).

La vidriera española. (Edit.Nerea)

FOTOGRAFÍA: © José María Rodríguez González


domingo, 1 de marzo de 2015

Las vidrieras de la Catedral de Cuenca 1º Parte



LAS VIDRIERAS DE LA CATEDRAL DE CUENCA EN SU 20 ANIVERSARIO
El mensaje de los vitrales
Serena mañana llena de luz, pasan las horas en el interior catedralicio contemplando el avance de los colores proyectados sobre sus muros de piedra, polémica social en un principio, que dió paso al alegre cantar de los matices cálidos al disfrutar del espectáculo colorido que se experimenta a través del discurrir de las estaciones como lo expresé en la obra “Manto de Luz”. Hoy quiero traer claridad a los hechos, en el veinte aniversario de esa mañana de 1990, del episcopado de nuestro Obispo Monseñor Guerra Campos (1973-1996) donde se plasmaron los acuerdos entre la Consejería de Educación y Cultura de Castilla-La Mancha y el Cabildo para devolver el esplendor lumínico al interior de la Catedral.El 24 de abril de 1995 se inauguraba las nuevas vidrieras de la Catedral conquense.
Gustavo Torner. Vídriera de la Nave Real
No se obró sin sentido para confeccionar tal magna obra. El Cabildo elaboró un programa de contenido que fue facilitado a los artistas seleccionados, ofreciéndoles una orientación iconográfica sobre el mensaje que debía transmitir las vidrieras. No podría ser otro que la Historia de la Salvación: Creación, Redención y Glorificación.
Se encargó la obra al arquitecto D. Magín Ruiz de Albornoz y al maestro vidriero Henri Dechanet. Los artistas que intervinieron en la realización de los bocetos  empleando el lenguaje artístico de la Cuenca abstracta, fueron: Gustavo Torner (20), Gerardo Rueda (12), Bonifacio Alonso (24)y Henri Dechanet (30).
Terminados los bocetos por los artistas,  fueron sometidos al beneplácito del Obispado y del Cabildo, elaborando un informe sobre la obra la Comisión de Patrimonio Histórico de Cuenca. Aprobados los trabajos, fue la Cooperativa de vidrieros “VITREA” los encargados de hacerla realidad bajo la dirección del maestro vidriero Henri Dechanet. Se encargaron los vidrios, con la gama cromática elegida, a la fábrica francesa de Saint Just.
Creación

El programa iconográfico que desarrolla Gustavo Tornes fue la Creación, aludiendo al Big Bang, a la creación del mundo, a la cadena ADN y las lenguas de fuego de Pentecostés. En las ventanas de la bóveda, con círculos amarillos, representa a la gran explosión cósmica del Big Bang. En el lado de la epístola de la Capilla Mayor, se representa el ADN, simbolizando el árbol de la vida, plasmando con bolas de diferente tamaño y distinto color los diferentes átomos, disminuyendo de tamaño a medida que va evolucionando la materia y se hace más compleja.
ADN
En otra vidriera se representa la creación del hombre. Entre las líneas cromáticas y las burbujas de color amarillo aparece un ángulo casi recto determinando la creación del hombre como único ser racional, tomando una tonalidad más oscura que el resto del vitral, representando el pecado del hombre frente a la pureza de la Creación.
En otra de las vidrieras con tonalidades azules y fragmentadas con una recta que separa ambas tonalidades, de nuevo vuelve a representar al hombre, su conciencia e inteligencia. En la parte baja tres semicírculos a distintas alturas simbolizan la redención del hombre y el encuentro de nuevo con su creador, alcanzando la Gloria Eterna. En la parte Norte de la nave central, llamado del Evangelio, las tonalidades son algo más claras que las del Sur, en ellas se reproducen los colores cromáticos de los atardeceres de Cuenca en las distintas estaciones del año.

Retorno del alma al Cielo. Perfección de Dios
En la nave del Alba,Gustavo Torner dispuso de cinco vitrales, dos de ellos están colocados sobre las lápidas de piedra de  los obispos que ocuparon las primeras sillas episcopales de la diócesis de Cuenca. En ellos con las franjas horizontales que componen el vitral, con una diferencia cromática considerable, quiso simbolizar la subida de las almas al cielo.Los otros tres vitrales, junto con el rosetón, con nerviación ondulada vertical, incorporando burbujas circulares amarillas, con una mayor concentración según seelevan, simbolizan como la creación torna a su Creador. representado por el rosetón con formaciones de ocho espacios, con ocho cruces suspendidas en ocho brazos y en el centro el círculo, símbolo de lo eterno, de lo absoluto de la perfección de Dios.
Valga con ello mi homenaje al artista conquense, Gustavo Torner, en su noventa cumpleaños.
Cuenca, 1 marzo de 2015
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico



Fuentes documentales:
Histocuenca II “La Catedral de Cuenca”. Obra Social de Castilla La-Mancha. 2006. Luz de cristal. Lara y Laura Martínez.

 “Palabras de cristal: las vidrieras contemporáneas de la Catedral de Cuenca”. Comunicación y Hombre. Laura y Lara Martínez, María.  2014, nº10, pp. 121-130.

 Historia visual del Arte. Claude Frontisi (Edit.Larousse)

La historia del Arte. E.H.Gombrich. (Edit.Debate).

La vidriera española. (Edit.Nerea)
Fotografía: © José María Rodríguez González

sábado, 14 de febrero de 2015

El corazón de una Catedral


El símbolo del amor en la catedral de Cuenca

Un día estando en la Plaza Mayor sentado con mi abuelo en el murillo, cerca de la fuente, una niña se nos acercó pidiendo que le ayudáramos a coger un poco de agua ya que ella no llegaba. Mi abuelo sacando un vaso plegable del bolsillo me lo dió y me invitó a subirme a la fuente para tomar agua para ella. Cuando se alejó la niña me insinuó si era de mi complacencia y le dije que era muy guapa, contestándome que no pasaría mucho tiempo en que se despertaría en mí el amor. Diciendo que el amor es lo más importante que Dios nos ha dejado al hombre y que seremos juzgados por el grado de cumplimiento que hayamos hecho de él en nuestra vida. 


Heráldica del canónigo
Martín de Huélamo
Seguidamente me preguntó ¿Sabes cuál es el símbolo del amor? – pues el corazón. Sin pensarlo se levantó. ¡Entraremos en la Catedral y buscaremos los corazones que hay en ella! Así que iniciamos su búsqueda. Poco a poco iba apuntando en mi libreta todos los sitios donde hallamos alguno. Dos en un escudo heráldico en la reja de la capilla de San Martín, otro escudo con tres corazones sobre el escudo heráldico en una lápida en el suelo y sobre todo en imágenes de Jesús y de María.


Capilla de San Roque o del Pozo
Catedral de Cuenca
Al llegar a la capilla de la Asunción, actualmente la capilla de San Roque, me indica ¿no ves en la reja corazones? – no abuelo; fíjate bien en la reja, ¿hay corazones invertidos? ¡Sí, es cierto! Mira Josemari, al principio el corazón fue representado invertido con la punta hacia arriba.  Antiguamente la cajita o vaso donde se guardaba la Eucaristía que se daba en la comunión tenían forma de corazón, igual como el que aparece en una ilustración muy antigua francesa conocida con el nombre de Doux Regard (mirada dulce), en el siglo XIII, donde un hombre de rodillas entrega a una joven un corazón. El corazón tenía forma de una piña volteada, acorde a las descripciones anatómicas del año 1255, según la descripción del médico Avicena.
Abuelo, las granadas que tienen en su interior ¿Qué pintan ahí? Hay tres granadas, ¿verdad? la granada representa la fertilidad y la unidad que debe existir entre todos los seres de la creación, de ahí que haya tres granadas, cuyo número simboliza al mismo Creador. Había pueblos en la antigüedad que el día 21 de diciembre, la noche más larga del año, solsticio de invierno, lo celebraban comiendo granadas por ser la fecha en la que el Sol, es decir, la luz del día va aumentando, ascendiendo e iluminando y calentando cada día más a partir de esa fecha y lo hacían para que su dios les otorgara la abundancia en los meses de cosecha.

Dime Josemarí, después de lo que te he dicho ¿Qué pueden significar esos corazones invertidos con las granadas dentro? Creo que según lo que me has contado representa el amor que Dios tiene a los hombres y que es abundante y crece día a día. Respondiendo mi abuelo muy contento: ¡Eso es, muy bien!

Altar de la capilla Honda.
Catedral de Cuenca
Seguimos andando y buscando representaciones de corazones en el interior del Templo, pasando a la capilla Honda, nos sentamos al calor de la estufa y siguió hablando. No creas que la representación del corazón es de nuestro tiempo, pues ya en la civilización egipcia se conocía la importancia que tenía el corazón para el cuerpo humano y pensaban que en él residía el alma y la mente humana, incluso creían que cuando uno moría su corazón era pesado en la balanza del juicio final, poniendo en un platito el corazón y en el otro una pluma y si esa persona había llevado una vida virtuosa el corazón pesaba igual que la pluma, pasando a disfrutar de la vida eterna.


Imagen Corazón de Jesús.
Capilla Honda
 La forma figurada de como conocemos nosotros el corazón data del Medievo que se hace un uso romántico en los siglos XIII - XIV y el corazón asociado al amor es del siglo XV.

¿Te has fijado en el altar y en la imagen del Corazón de Jesús? Me hizo levantar y aproximarme a la imagen, en su pecho había un corazón con una corona de espinas en su centro y una llama en su parte superior, el mismo corazón estaba en el frontal del altar de celebración.

Tuve que explicar detenidamente lo que había observado y él añadió: La Iglesia Católica sostiene que la forma simbólica del corazón no surge hasta el siglo XVII, cuando Santa María Alacoque tiene la visión de la forma que has visto en el pecho del Corazón de Jesús.
Manifestación a Sor Margarita
No dejando pasar la oportunidad pregunté ¿Qué vió esa Santa? Bien Josemari, Sor Margarita María en 1673, estando arrodillada ante el Santísimo Sacramento, Jesús se le manifestó con el corazón abierto. El corazón estaba rodeado de llamas, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y del interior salía una cruz, tal como lo has visto ahí.

Saliendo de la Catedral por la nave del Alba mi abuelo me iba diciendo, la catedral posee muchos corazones, tantos como personas han donado y han hecho posible tan grandioso Templo. En cada rincón, en cada capilla, en cada piedra hay un corazón de las personas que en su época pasearon por estos pasillos pisando sus baldosas de piedra, igual que tu corazón quedará impregnado de su grandeza y cada día darás algo de tu amor como tantas y tantas personas lo han hecho posible hasta nuestros días su existencia. Disfrutemos de la Paz y el amor que desprenden sus muros. La catedral fue construida con el amor de los corazones de aquellos que creen en la Eternidad de su Dios. Aquel día supe que el hombre es más grande cuanto más amor existe en su corazón.

Febrero de 2015

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico



 

(*) Ilustración del fol. 41 of Ms. fr. 41 de la Sra fr. 2186, the kneeling man is an allegory of Doux Regard ("sweet gaze") handing the damsel the lover's heart. 2186, alegoría de Doux Regard ("mirada dulce")

viernes, 13 de febrero de 2015

El carnaval de Cuenca a principio del siglo XX

EL ORIGEN DEL CARNAVAL Y SU CELEBRACIÓN EN LA CUENCA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

El origen posible del Carnaval puedo iniciarse en las bacanales y saturnales, fiestas que se celebraban en Grecia y Roma. Las Bacanales eran fiestas públicas que se celebraban en honor al dios Baco y con este pretexto los jóvenes patricios y las matronas de igual condición, se arrojaban en brazos de la embriaguez y de la lujuria, llegando a un punto elevado de la degradación y la inmoralidad durante
Máscaras Venecianas (Italia)
esos días. Inultamente los cónsules Quinto Mario y Septilio Póstulo quisieron prohibirlas, pero el pensamiento humano cuando es contrariado en un medio busca otro para su expresión, por esto los citados Cónsules de la República Romana aunque prohibieron las fiestas Bancales hicieron la vista gorda, contentándose con declarar que no debería asistir los sacerdotes, magistrados, senadores y todo aquel que hubiese adquirido la suprema categoría de ciudadano romano.
Una cosa parecida a las Bacanales fueron las fiestas Saturnales o de Saturno, Se celebraban en Roma los días 17, 18 y 19 de diciembre. En estas fiestas no había más móvil que el libertinaje, la licencia, la orgía, impudencias y todo aquello significase escamoteo del pudor y del honor.

El Carnaval en la actualidad es considerado un espectáculo público y lejos de aquella nota discordante, es una verdadera necesidad del espíritu. En los últimos años, desde su vuelta a las celebraciones carnavalescas en nuestra época, se ha convertido en una fiesta popular propia de la expansión del corazón, donde el disfraz y los desfiles no dejan de ser una expresión jovial y divertida.

Foto del desfile de Carnaval del año 2009


¿Cómo se celebraban los carnavales en Cuenca a principio del siglo XX? Consultada la hemeroteca, la prensa del año 1900 nos cuenta en las crónicas de sociedad, que lo más importante y atractivo eran los bailes, la concurrencia a ellos era muy numerosa y casi obligada. Las máscaras les permitían, sobre todo a los jóvenes tímidos, flirtear con las chicas y viceversa. A ellas se les presentaba la ocasión de hablar con el joven timorato que llevaba meses paseando la calle sin atreverse a decirles las palabras amorosas que sentía en su corazón. Con la careta resolvían el problema de timidez, permitiéndoles hablar con cierta soltura con la persona que reinaba absolutamente en su ladito izquierdo del pecho.
A estos bailes, de la Constancia y del Casino de Cuenca, dice la crónica, que entre las mujeres acudían la soltería incansable que llevaba años intentando buscas pretendiente, la joven bonita pero… inexperta que sacaba novio trimestral y no resolvía su estado de soltería y por último la niña que presumía de mujer, a quién su madre debía haber dejado acostada, pues tiempo tendría de aprender los misterios de la sociedad de la época.
Foto en Venecia (Italia)

Con relación al género masculino nos habla que no faltaba el casadito-juerguista que iba por si recordaba tiempos pasados…; el pollo, solterón de esbelta figura, joven de buena familia, conquistador por guapo y adinerado. También acudía el quinceañero que ni él mismo sabía a qué iba. Dicen que unos y otros intentaban sacar el mayor partido a la careta y al disfraz. Se decía que en esos bailes estaba permitido todo lo socialmente conocido. Valga de ejemplo la poesía anónima del año 1900:
¡Vaya una mujer bonita!
Vamos a hacer un arrojo.
¿Quieres que bailemos prenda?
Lo que tú quieras Antonio.
Claro
está que yo te conozco,
más que puedes figurarte.
¿A quién haces ahora el oso
por esa Carretería
dónde estás hecho un tenorio
pasándote el día entero
y la noche haciendo cucos
a una rubia muy bonita
y que se gasta unos ojos
más negros que el azabache?
¡Ya ves tú si te conozco!
Como que soy… algo amiga
de tu novia, pero… poco…
pues apenas la he tratado.
Solamente allá en agosto
la conocí, cuando tu
comenzaste a hacerle el oso,
(menos mal) en fin, bailemos.
¡Ese cuerpo salero
me tiene ya dislocado
por lo vivo y lo garboso
para moverse!
¿De veras
te gusta mi cuerpo Antonio?
Si se entera la rubia
de lo que aquí entre nosotros
está pasando…
- No me hables
ya de nadie, pues tus ojos
me hacen olvidar a mí
por lo grandes y hermosos,
hasta que tango otra novia.
-Yo no puedo más, Antonio,
y me quito la careta
para que lo deshonroso
de tu voluntad se vea.
¿Me conoce usted ahora bobo?
-¡Pero eres tú Nicolasa!
Ahora si que te conozco.
¿Y a qué has venido tú al baile?
-Pues medite usted un poco
y sabrá a lo que he venido;
siguiéndole a usted al foco
de su perdición; Anselma
me dijo: sigue a ese tonto
y habla con él en el baile
para ver así, hasta el fondo
de sus pensamientos.
Ahora
voy comprendiéndolo todo,
que me ha metido en un lío
pero en un lío hondo,
que si de él tu no me sacas,
me ha tocado el premio gordo.


Cuenca, febrero de 2015
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

miércoles, 4 de febrero de 2015

La Glorieta de Cuenca


Emplazamiento del Palacio de la Diputación de Cuenca


Coincidiendo con el segundo centenario de la creación de las Diputaciones Provinciales quiero traer al recuerdo el grato lugar donde se decidió construir en Cuenca el Palacio que albergaría su Diputación, los jardines de la Glorieta. Anteriormente estaba situada en el antiguo convento de las Carmelitas Descalzas. Los trámites se iniciaron el 6 de junio de 1881 buscando un edificio donde ubicar la Diputación. Desechada esa idea se optó por levantar uno nuevo, buscando un solar para ello. En 1890 el Ayuntamiento cede, por 80.000 pesetas el espacio del emblemático “Jardín de la Glorieta”, paraje de 10.279 metros cuadrados, junto al Campo de San Francisco.

Buscando en la hemeroteca de principio del siglo XX, concretamente en 1910, he encontrado la suficiente información sobre “La Glorieta” para dar luz de lo acontecido y el procedimiento seguido para desarrollar el proyecto.

¿Qué eran los Jardines de la Glorieta? Eran un espacio de recreo. La construcción de estos jardines se hizo por suscripción popular, a la que casi todos los conquenses sufragaron, unos con dinero, otros con materiales y muchos otros contribuyeron con su trabajo personal. Según se cuenta, la obra se realizó con gran rapidez y lo que es más de apreciar en estos casos, con bastante gusto.

La inauguración se verificó con gran entusiasmo, pero la belleza artística de los jardines, paseos, macizos, glorietas, etc., no fue como puede suponerse completamente efectiva hasta algunos años después. En el centro del jardín había un gran espacio rectangular que llamaban “El Salón”, era un espléndido salón de fiestas al aire libre, circundado por frondosa arbolada y macizos de rosales, todo el jardín estaba cercado con una reja. Según cuentan las crónicas: Cuántas ilusiones se forjaron en el ambiente de aquel salón entre miradas y sonrisas. Era el centro de recreo  y divertimiento de los jóvenes de la época.

Al rededor  del salón, estaban situados los bancos rústicos en los que conversaban descansadas y tranquilas las mamás, mientras: “las lindas conquenses, de aquel entonces, paseaban airosas entre la admiración y el galanteo de sus adoradores”, era el único sitio de esparcimiento que poseía la ciudad, tal vez, lo que sería después Carretería.

Los domingos en la pequeña plaza, donde había una fuente, se situaba la música, amenizando las tardes en tiempo de estío. Disponía el jardín de un estanque donde se podían contemplar peces de colores que eran las delicias de los niños.

En la parte alta del parque había una pequeña montaña llamada “La Selva” por su espeso follaje e intrínsecas sendas, encanto de los enamorados.

Cuenta la crónica que una mañana salta a la prensa que el arquitecto provincial, un granadino muy “salao”, que aquí en Cuenca nada más hizo disparates (según el cronista), el emblemático jardín había sido elegido para la ubicación del palacio. Los conquenses se lo tomaron a risa entre bromas y chascarrillos, comentando: ¡No se atreverán a dejarnos sin el único lugar posee la ciudad de entretenimiento! ¡Qué barbaridad! ¡El palacio en la Glorieta! ¡Cosas de Alfaro! - Rafael Alfaro, ese era el nombre del arquitecto provincial. Pasó el tiempo y como no se construía paso al olvido, hasta que una mañana empezó la actividad, empleados con hachas segaban la vida de los árboles del jardín para dejar espacio a la construcción. El proyecto descabellado del  arquitecto granadino iba a ser una realidad, aprobado en la sesión del 5 de abril de 1892.

¿Hubo protestas? Según cuenta el cronista fueron muy pocas y acalladas con promesas de ser construido otro parque más grande y mejor para la ciudad con el dinero obtenido de la venta y algo más, diciendo las autoridades que no había porqué protestar. Los árboles se talaron y los jardines se destruyeron y el Palacio se construyó quedando obligada la Diputación a conservar los jardines abiertos al público hasta que el nuevo jardín no estuviera terminado. Años posteriores se utilizó el espacio de las huertas de Huécar para la construcción del parque de Canalejas, el actual parque de San Julián.

Cuenca, febrero de 2015

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

 

 

Los Hocinos de Cuenca un paraje encantado y olvidado


Lugares de encanto que parecen olvidados en el tiempo

Los Hocinos de Cuenca

¿Qué conquense no ha paseado alguna vez por los hocinos de Cuenca? recorriendo los senderos paralelos al antiguo canal del agua, labrado en la misma piedra, hasta su inicio en la Cueva del Fraile o la senda que saliendo de las Angustias llega hasta el mismo puente de Valdecabras.
Canal antiguo de suministro de agua a la ciudad por los hocinos de Cuenca

Nuestros hocinos se mueren lentamente ante la pasividad de nuestras autoridades, otras ciudades poseen también hocinos y son potenciados y cuidados, como los de Granada. Al visitar la ciudad quedé asombrado de su cuidado y esplendor. Los hocinos se escalonan en las faldas del Albaicín al murmullo del río Darro y mirando al Generalife, a la Alhambra o a la Vega, recibe las brisas de Sierra Nevada perfumando la ciudad que se extiende hasta el río Genil.

Los de Cuenca no son tan conocidos como los “Cármenes” granadinos pero no por eso no dejan de ser originales y pintorescos. Algunos somos unos enamorados de los hocinos de Cuenca y nos duele que se vayan perdiendo, que sean pasto de los depredadores y carroñeros, al estar un gran número de casas deshabitadas. ¿Qué son los hocinos en realidad? diría que son esos huertecillos que la mano del hombre ha ido modelando, con sentimiento de artista, en los bancales que se han ido aprovechando entre las quebradas de nuestras Hoces del Huécar  y del Júcar, creados por el paso del tiempo y la mano de Dios.

En el Júcar destacaba el hocino de Paco de León y un poquito más allá, medianero a las Angustias, las construcciones adosadas a las rocas, que dan paso al camino por donde las jóvenes parajes les gusta pasear su amor en verano buscando el frescor de la tarde y la paz que desprende el lugar.
Hocino de San Pablo

En el Huécar, el convento de San Pablo se edificó sobre uno de los hocinos, como así consta en la escritura de cesión al convento del 16 de mayo de 1526 y otra propiedad que viene determinada con el nombre de “Huerta Hocino Nogueral”, es el paraje de la Cueva de la Zarza, que va cambiando de nombre según el propietario, en 1483 aparece con la denominación de “Hocino de la Parra”, apellido de su propietario. En 1556 la propiedad pasa al clérigo: “Julián  de la Çarza”, pasando a denominarse “Hocino de la Zarza”, como vemos nombre del antiguo propietario y no del abundante arbusto del lugar.
Hocino de Federico Muelas
En el lado contrario del río Huécar, sobre un saliente del conjunto rocoso se encuentra el hocino del poeta Martínez Kleyser que en herencia disfrutó nuestro Federico Muelas, ahora está siendo pasto del tiempo, perdiéndose lo emblemático del lugar, tornándose en peligroso lugar por los desprendimientos de su edificación.


Hocino del VII Conde de Torino
Otro de los salientes pronunciados y sobre él, la existencia de las ruinas de lo que fue el “Hocino del VII Conde de Torino” José María Queipo de Llano. Nacido en Oviedo en 1786, su madre fue Dña. Dominga Ruiz de Sarabia, que poseía extensas posesiones en Cuenca. José María Queipo de Llano, parte de su infancia y juventud la pasó entre Cuenca, Madrid y Toledo, cursando estudios de Humanidades y Ciencias en Cuenca, Salamanca y Madrid. Es de destacar que fue diputado a Cortes en 1810, polémico nombramiento por no tener la edad de 25 años como exigía la Ley para ocupar ese puesto, pero que un año después se le permitió ocuparlo en virtud de su patriotismo. Fue un auténtico revolucionario que deseaba limitar el poder del Rey fomentando la división de poderes por lo que tuvo que exiliarse a Londres (Inglaterra) al ser condenado a muerte por Fernando VII en el año 1814. A la muerte del Rey, vuelve a España. El 7 de junio de 1835 ocupó la Presidencia del Gobierno. En 1843 fallece en Paris.  

Los Hocinos son como balcones que ofrecen a la mirada la contemplación de un paisaje  maravilloso, es una suave armonía de luz y color, donde predominan los tonos fríos en las mañanas y los cálidos al atardecer. Donde se disfruta contemplando el nacer de la Luna llena al unísono con el sol que se va ocultando entre los tejados de las casas centenarias de la hoz y tumbado en el suelo rocoso, soñar contemplando las estrellas que inundan sus cielos en las noches del estío.

Sin este milagro de los hocinos donde desemboca el laberinto de callejuelas de la vieja ciudad, encaminada hacia el abismo labrado sobre los ríos Júcar y Huécar, no se concibe nuestra Cuenca y esto es lo que más admiran los que nos visitan, el gozo de disfrutar de algo imposible de hallar en otro lugar del mundo.

¡¡No dejemos morir nuestros hocinos!!

 

Cuenca, febrero de 2015

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico